En Los Andes venezolanos se acabó el combustible subsidiado

Desde hace tres semanas las colas en las estaciones de servicio dolarizadas de Mérida se forman desde horas de la tarde del día anterior | Foto: María Fernanda Rodríguez

 

 

 

En Los Andes venezolanos, la escasez de combustible es un común denominador. Táchira y Mérida, además de kilométricas colas, también tienen la particularidad de no vender gasolina a precio subsidiado a particulares, equivalente a 5.000 bolívares por litro, sino a precio internacional, es decir, a 0.50 centavos de dólar por litro, así lo reseñó EL PITAZO.

Desde hace cuatro semanas no es posible poner gasolina o gasoil a vehículos en Mérida sin hacer colas de hasta más de 12 horas de duración. Esta espera la viven conductores de los 23 municipios que conforman el estado, quienes pernoctan en filas kilométricas para poder surtirse únicamente en estaciones de servicio internacionales, donde el costo de un litro de gasolina es de 0,50 centavos de dólar.

El mismo panorama se repite en Táchira, donde el organismo llamado Mesa de Combustible, cada día a las cinco de la mañana, informa a través de las redes sociales las gasolineras que estarán habilitadas para el despacho de gasolina. Desde hace más de tres meses, tan solo venden a precio internacional. En el caso del estado fronterizo, no solo puede pagarse en dólares sino también en pesos colombianos.

La gasolina subsidiada es vendida a quienes han sido denominados como sectores priorizados, como médicos, personal de hospitales, pacientes crónicos. Por 40 litros de gasolina, les cobran 4.000 pesos colombianos, equivalentes a 1,50 dólares americanos.

Mientras tanto en el estado Trujillo, las estaciones que venden combustible a precio dolarizado, son las que abren en las semanas de flexibilización y aunque el precio por litro no es subsidiado, las gasolineras se observan abarrotadas de quienes necesitan el carburante.

Una persona que estuvo dos días en cola por gasolina en Trujillo, denunció a El Pitazo que “funcionarios militares que custodian las gasolineras cobran dólares a los conductores para ingresar a quienes no estaban en la fila y ni dejan pasar a quienes pernoctan. Piden hasta $30 por persona”.

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