El desvío del viraje, por @ArmandoMartini

Armando Martini Pietri @ArmandoMartini

El mundo enfermó, cambió, se transformó. Lo que se anunciaba, explotó de frente, en la cara. La gente quedó en sus casas y se resguardo temerosa. El trabajo y estudio a distancia por internet se hizo realidad. Reuniones, aglomeraciones, son pecado y rebelión, no un simple acto de diversión y expansión. La informática es la reina, la historia estornudó, pareció asfixiarse, y ahora emprende recuperación con debilidad, delgadez y nuevo semblante.

Países serios, responsables auxilian solidarios a sus ciudadanos, los sinvergüenzas e insensatos vacunan a criterio del mejor postor mientras cuentan muertos y apestados. Millones huyen de una pandemia a otra, protestan como si la solución estuviera en gritar y encender calles. No se dan cuenta, su mundo cambia y ese riesgo es solo ventajoso para quienes se adaptan, y atemoriza en demasía a los analfabetos sin preparación para permutar.

Los chinos despejados, de ellos escapó la epidemia, actuaron sin dilación y en secreto. Los indios desesperados, su monumental avance industrial y tecnológico se encuentra rodeado de multitudes, contaminación y miseria. Los europeos enmascararon lo peor, y empiezan a salir a parques, plazas y avenidas. Los judíos se vacunaron con éxito pero los asesinos terroristas de Hamas les amargan la salud con cohetes y ataques. Los brasileños se agitan entre contagios y optimismo tradicional que no cura pero hace la angustia llevadera. Colombia arde por la estulta izquierda, la imprevisión y pendejadas de la derecha. Venezuela harta de boxear sin noquear, los rivales se miran pensando que un empate es mejor que seguirse agotando sin poder y quijadas de cristal.

Equivocados los que piensan se saldrá de la desconfianza e incredulidad olvidándose de las  humillaciones, engaños pasados y recientes, creer que convencerán al ciudadano de salir disfrazados como gafos borregos atiborrados de ornamentos partidistas, franelas y banderas, para volver a votar, es un error que solo comenten los ignaros. Perdieron el respaldo de la ciudadanía, hicieron méritos para merecerse el repudio que hoy reciben. Burlarse de tanta gente y engañar con descaro, no trae rédito.

Las oficinas se quedan vacías, el coronavirus demostró que es mucho lo que puede hacerse desde el hogar. Robots manejan cada vez más fábricas sin estornudar ni quedar exhaustos por la fiebre. Hackers demuestran es posible paralizar a un coloso de la distribución de combustible aunque sólo sea por pocos días sin necesidad de incendiar pozos y tanques. En Venezuela se descubre que los militares no son tan eficientes como se pensaba. Los complejos del mundo cambian, políticos ven cómo sus ficciones, relatos y fabulas se desmoronan; y la leyenda de las nuevas generaciones de relevo no es un mito manejable sino una realidad en crecimiento que se viene encima.

El castro-madurismo venezolano, mentiroso pero astuto, parece entender que mejor es un arreglo de autonomía que libere dineros que continuar guardando fortuna sin acuerdos de expansión, y la oposición de medio pelo, complaciente, cómoda, comprende que darse golpes contra la pared es menos grato que apoyarse en ella. El mundo cambió en poco más de un año y nada volverá a ser igual. 

En Venezuela el interés se convence comprometido que la riqueza no es sólo acumulación sino exige operacionalidad, que la banca del mundo no son bancos diferentes sino una red, y el poder puede ser un cargo pero mejor es aceitar la permanencia, que con paciencia y salivita se alejan de las cárceles, acercándose a oportunidades, aceptación y mutua impunidad.

Fidel murió, su herencia gaguea de vieja y se desmorona. Ortega está cada día más solo. Chávez falleció y el proceso se dilapida requiriendo guía de imperialismos. La ancianidad y debilidades se abaten sobre Lula, fuerte pero sin capacidad de innovación. El gobierno argentino un día critica a los judíos a favor de los palestinos y al siguiente comprende que no importa cómo piense necesita más a Israel que a los palestinos dirigidos por terroristas incomodos e impopulares. Europa reflexiona, piensa y alimenta poder pero ni de vaina opina antes escuchar a los estadounidenses, quienes deciden mirando a través de la conveniencia y objetivos de las elecciones parlamentarias del próximo año. Los norcoreanos alardean su poder misilístico pero mueren de indigencia. Los chinos deslumbran sin ocultar la pérdida de control sobre un satélite y la humanidad recuerda buscando medicina, que fue a los chinos a quienes se les escapó el virus que enferma y mata al mundo, mientras laboratorios capitalistas hacen riqueza intoxicando al virus.

En medio del conflicto una generación gastó su juventud, saltando de esperanza en esperanza, yendo de una lucha a otra, postergando sueños por tanto tiempo que terminaron perdiéndolos. Es una guerra no convencional, dolorosa y costosa. El mundo desvió el viraje, el futuro llega para que nada siga igual. Ni siquiera el cruel e inhumano oficialismo castro-madurista y sectores de la oposición empeñados en simplezas acomodaticias.

@ArmandoMartini