Trabajadores de El Nacional, abrumados: “Te sientes como aplastado, porque el poder hace lo que le da la gana”

Eran las 6:15 de la tarde. En Caracas, ya entraba la noche y los postes de luz dañados hacían el lugar aún más oscuro. Unos 40 policías y militares armados entraban a la sede del diario El Nacional con un cartel de notificación de “embargo”. Desde ese momento, las puertas del diario, fundado el 3 de agosto de 1943, fueron cerradas y sus directivos no pudieron volver a entrar.

Fernando Zerpa, coordinador de la sección de economía en El Nacional, no se había enterado, pero su novia comenzó a mostrarle mensajes telefónicos en los que le preguntaban: “¿Cómo está Fernando?”. Fue así como supo que ya no podría volver a su antiguo asiento.

“Siento mucha tristeza y nostalgia. Yo inicié mi carrera allí. Fui creciendo y avanzando”, cuenta Zerpa, quien comenzó a trabajar en el rotativo, en 2016, vendiendo espacios publicitarios, cuando el periódico aún se publicaba en formato impreso. El diario dejó de circular en 2018 por las trabas impuestas por el gobierno para comprar papel, pero Zerpa tuvo la oportunidad de continuar en la empresa como redactor.

Recuerda que su abuelo guardaba recortes de El Nacional, con algunas de las noticias más destacadas, por eso, para la familia fue una “gran alegría”, saber que se ganaba la vida alimentando las páginas del periódico que se leía los domingos en su casa.

A pesar de la confiscación del edificio donde funcionaba el diario, está convencido de que la medida no detendrá al equipo. “Vamos a seguir informando. Estoy comprometido con este medio de gran trayectoria e historia”, dijo a la VOA.

Al jefe de redacción, José Gregorio Meza, la medida no lo tomó por sorpresa, pues eran constantes las amenazas proferidas por el diputado oficialista Diosdado Cabello contra El Nacional, a cuya directiva acusó, en 2015, por “difamación”, tras reproducir un artículo donde se le señalaba de estar vinculado con carteles de la droga.

En abril de este año, El Nacional había sido obligado a pagar 13 millones de dólares a Cabello por “daño moral”, por lo que Meza tenía una suerte de preocupación latente.

“El sentimiento es de impotencia, de angustia. Era una cosa que uno venía percibiendo, pero cuando ocurre, uno se siente como devastado. Ciertamente, sigues impulsando que la noticia siga saliendo y difundiéndose, pero te sientes como aplastado, porque es el poder y el poder hace lo que le da la gana”, advierte Meza, quien ha laborado en El Nacional durante 10 años.

Meza está de guardia este sábado, horas después de que la sede fuera ocupada militarmente. Está atareado llenando el portal web con los últimos comunicados que han salido en defensa del diario, por ello, asegura: “Nosotros seguimos publicando. El trabajo sigue. De una u otra forma, vamos a continuar”, responde vía telefónica.

“Hay un significado histórico”

El periodista Williams Perdomo está por cumplir 4 años trabajando en El Nacional y vivió el el momento en el que detuvieron la rotativa por falta de papel. “El Nacional significa una institución para el periodismo y la democracia en el país. Ver que dejaba de circular la edición impresa era una manera de ver que se estaban coartando las libertades. Sentir que se cerraba una parte de esa ventana fue significativo para nosotros como comunicadores”, expresa.

Perdomo sostiene que, si bien la estructura del diario es sólo material, dentro de sus paredes hay mucho más.

“Hay un significado histórico, un pedacito de nosotros se queda en ese edificio. Ahí reímos, lloramos, aprendimos, nos formamos, hicimos amigos. Es un momento muy duro, porque más que un edificio nos quita un pedazo de nosotros”, señala.

“Tengo miedo de lo que pueda ocurrir”

Emely Marcano tiene 12 años ejerciendo como periodista y desde hace 2 trabaja en El Nacional. Dice sentir miedo a la hora de escribir o hacer entrevistas, porque no sabe si el diario o ella misma pueden enfrentar consecuencias.

“Soy mamá y tengo miedo de decir algo que no les guste, tengo miedo de que toquen mi puerta y me lleven detenida, tengo miedo de lo que pueda ocurrir mientras esté detenida por todas las cosas que escuchamos que sucede en las sedes de los agentes de seguridad del Estado”, afirma.

A pesar de que la directiva del diario no ha dejado de dar esperanza a los trabajadores, Marcano teme quedarse sin trabajo.

“Siento mucho más miedo de no seguir dentro de El Nacional, para mí es mi casa. Yo trabajo con mucha pasión, yo estoy orgullosa de pertenecer a El Nacional. Yo cubrí las elecciones de EEUU, eso fue grandioso, lo que aprendí durante 4 meses fue increíble y esto fue gracias a El Nacional”, agrega.