Sin condiciones para qué votar, por Nelson Ramírez @NelsonRZVe

Veintidós años de tiranía chavista han sido directamente proporcionales a espectáculos electorales. Estos espectáculos en el sentido más estricto de la palabra, auspiciados en gran medida por la “oposición”, solo demostraron a lo largo de estas dos décadas una burla a la esperanza y a la decisión de la ciudadanía. Esta burla se manifiesta por una parte en la electoralización de las grandes calamidades que padece la nación venezolana bajo el régimen socialista. Los socios de la tiranía, me refiero a la falsa oposición, a través de todos sus aparatos de propaganda, han hecho creer a un grueso importante de la población que al atender a las convocatorias electorales, los problemas derivados de regímenes totalitarios tendrían fácil y rápida solución. Por otra parte, al electoralizar la tragedia que vive Venezuela, hicieron de este exterminio socialista una “frivolidad” donde deponer la tiranía chavista jamás ha sido una prioridad. Lo anteriormente expuesto no constituye una especulación visceral, es una afirmación a la luz de la magnitud de los resultados de todos estos años.

Estamos en puertas de un nuevo acto circense. Los efectos a grandes rasgos serán los mismos de siempre. La tiranía se legitimará ante la comunidad internacional y la “oposición” seguirá siendo reconocida como oposición; de este modo el negocio de ambos actores continuará su rumbo: el régimen chavista mantendrá el control de las industrias ilícitas al mismo tiempo de prolongar el envenenamiento de nuestros recursos naturales como el Arco Minero, Los Roques y otros; por su parte, la “oposición” se mantendrá pidiendo dinero a varios países para ir por todo el mundo enarbolando las banderas de elecciones y democracia, para así mantener a la tiranía en el poder y ellos conservar sus bolsillos llenos, mientras la cifra de venezolanos huyendo de la pesadilla socialista sigue creciendo.
Ahora bien, visto desde otra perspectiva: ¿Para qué votar? Esta es la pregunta que debe llevar a todo venezolano a una reflexión profunda. La decisión de los ciudadanos no es respetada por la tiranía ni defendida por la “oposición”. Si ganan una Gobernación, inmediatamente nombran un “protectorado” que sustituye a los elegidos y estos incapaces de actuar ceden fácilmente; Antonio Ledezma, Laidy Gomez y Guanipa son los ejemplos perfectos de esa decadencia. Entonces ¿Cuáles son los espacios que hay que ocupar que tanto alardean estas marionetas del régimen? La mentira y la traición son sus mejores herramientas.

Ante estas circunstancias, hay que poner claro un tema que la dirigencia “opositora” siempre esquiva, y son las condiciones para una verdadera Decisión Ciudadana. Entender por condiciones cosas como un cronograma electoral, fecha de inscripción, tarjetón electoral y otras nimiedades por el estilo, es ondear en la frecuencia de la nada destructora de naciones, esa misma nada en la que insistentemente la “oposición” lleva a Venezuela en discusiones estériles. Por Condiciones entiendo un CNE totalmente depurado, donde sus máximas autoridades –Rectores y demás Directores- no sean militantes de partidos ni obedezcan a los intereses de dichos partidos; por el contrario, sean ciudadanos convocados a través de concurso público en función de su trayectoria y credenciales. Un REP (Registro Electoral Permanente) totalmente depurado, donde no voten nombres ficticios ni los muertos, donde se le restrinja el voto a extranjeros que no cumplan los requisitos legales en el país. Un sistema totalmente depurado donde se vuelva al voto manual y el conteo de cada papeleta sea trasmitido en cadena nacional, y donde el empleo de la tecnología sea de provecho al servicio de la nación y de los ciudadanos y no para cometer los fraudes y delitos contra el Estado más grandes de toda nuestra historia republicana. Finalmente, entiendo por Condiciones, a una nueva Élite Política (ORDEN) que haga respetar la Decisión Ciudadana.

Como se puede entender, las palabras claves son Condiciones y Depurar. Esto, quizás tome mucho tiempo, pero hay que empezar y el ciudadano TIENE que despertar.

¡Venezuela quiere ORDEN!