La basura y los desechos químicos aceleran el envejecimiento del lago de Maracaibo

Vista de basura en las orillas del contaminado lago de Maracaibo. Foto archivo por YURI CORTEZ / AFP

 

El lago de Maracaibo es el segundo más antiguo de la tierra con aproximadamente 36 millones de años; también es el más grande de América Latina y el número 19 más grande del mundo. Llamado el Coquivacoa por los indígenas Añú, el lago tiene como adversario principal a los habitantes de Maracaibo por su falta de cultura ambiental y a la industria petrolera. El que una vez fluyera con aguas dulces y cristalinas, hoy es un depósito de basura y de desechos químicos que han acelerado su envejecimiento.

Por Mariela Nava / Crónica Uno

El lago de Maracaibo tiene 90 % de sus orillas repletas de basura, 80 % es plástico que arrastran las 40 cañadas que desembocan a la cuenca, sin ningún tratamiento previo.

Con una extensión de hasta 110 kilómetros de ancho, 160 de largo y un poco más de 13 kilómetros cuadrados de superficie, sus costas se extienden por 728 kilómetros. Es una cuenca binacional, constituida por su entrada desde el golfo de Venezuela, la bahía, el estrecho y la bolsa, que se alimenta de 134 afluentes que vienen, entre otros, de los estados Trujillo, Táchira, Mérida e incluso del norte de Santander en Colombia, este último responsable de 60 % del agua que entra al lago a través de uno de los ríos más grandes: el Catatumbo.

Mucho se ha dicho del daño que la industria petrolera le ha hecho a esta cuenca, y la realidad es que los derrames son la tercera causa de contaminación. De acuerdo con el Colegio de Ingenieros del Zulia, para la fecha, existen más de 20.000 kilómetros lineales de tubería en sus aguas, más de 15.000 pozos de petróleo activos y no activos y algunas estaciones de gas.

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