Randall Woodfield, el jugador de fútbol americano que se convirtió en asesino serial

Foto archivo vía GQ México

 

Randall Woodfield no pasó al Salón de la Fama de la NFL, no fue un MVP ni una leyenda como Jerry Rice, Johhny Unitas o Tom Brady, más bien tiene un lugar en los libros de historia del deporte por una razón más oscura y violenta.

Por GQ México

Nacido en 1950, Randall Woodfield fue seleccionado para unirse a los Green Bay Packers en 1974, pero no fue parte del equipo por mucho tiempo y poco después impactó al mundo cuando se reveló que el ex jugador profesional era en realidad un brutal asesino serial que había matado a al menos 44 mujeres con métodos distintos, durante un roadtrip a lo largo de la carretera I-5 que le permitió evadir la justicia durante 5 meses.

De acuerdo con los reportes, Woodfield siempre tuvo aptitudes para el deporte y comenzó a destacar desde que era un niño, pero en su adolescencia comenzó a desarrollar conductas preocupantes (como acoso sexual) e incluso fue detenido por exponerse a un grupo de niñas que caminaban por un puente en Otter Rock, Oregon, donde Woodfield nació.

¿El problema? Sus entrenadores veían un gran potencial en él como atleta profesional, así que se dice que gran parte de los incidentes que sucedieron en su adolescencia fueron ignorados, además de que su expediente juvenil fue eliminado cuando cumplió 18 años.

De la NFL a los asesinatos en serie

Woodfield fue a la universidad en 1969 y se dice que ahí su conducta empezó a escalar hacia la violencia, incluso fue arrestado por destrozar el departamento de su ex novia, pero por alguna razón nunca parecía tener que sufrir las consecuencias de sus actos y eventualmente llegó a la Universidad de Portland para jugar para los Vikingos, donde sus compañeros solían decir que no encajaba y no se esforzaba por hacerlo.

El atleta universitario fue detenido varias veces mientras estuvo en la universidad, pero eso no impidió que en 1974 saliera victorioso en el Draft de la NFL que lo llevó a entrar en el equipo de Green Bay, a pesar de que sus compañeros lo califican como un jugador mediocre.

Al parecer, los Packers se dieron cuenta de que habían cometido un error y lo liberaron de su contrato durante la pretemporada, lo que lo llevó a pasar a los Manitowoc Chiefs, quienes también se deshicieron de él al final de la temporada, aunque ninguno de los dos equipos explicaron sus razones para hacerlo.

Al fallar en la NFL, Woodfield volvió a Portland y todo comenzó a empeorar. El exjugador comenzó a usar violencia y a atacar mujeres para obligarlas a tener sexo y, en ese tiempo, fue detenido debido a que la policía de Portland estaba preocupada por el número de ataques sexuales y organizó un operativo encubierto en el que lo arrestaron, después del cual les dijo que sufría muchos problemas con el control de impulsos y que era adicto a los esteroides.

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