Restricciones en la frontera con EEUU afectan a donantes mexicanos de plasma

Los migrantes centroamericanos caminan a lo largo de la carretera cerca de la frontera con Guatemala, mientras continúan su viaje tratando de llegar a los EE. UU., En Tapachula, México, el 22 de octubre de 2018. REUTERS / Ueslei Marcelino.

 

Familias mexicanas fronterizas que acudían a los centros de donación de plasma del sur de Estados Unidos están en la incertidumbre por las nuevas restricciones para cruzar por esta actividad, que les dejaba 120 dólares por semana.

El Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, en inglés) anunció esta semana la prohibición a personas con visas de turista tipo B1 y B2 para realizar esta labor por la que recibían entre 40 y 60 dólares por sesión.

El Puente Nuevo, que une a Matamoros, Tamaulipas, con Brownsville, Texas, luce este domingo con escasos mexicanos porque una manera de evadir el cierre de cruces no esenciales, que suma 15 meses, era contar con una cita de los centros de donaciones.

Ahora, el CBP determinó que acudir a donar plasma viola los lineamientos de las visas B1 y B2, por lo que advirtió a los mexicanos de la posible cancelación del documento de viaje.

Una familia de Matamoros, que ha pedido el anonimato por temor a perder su visa, contó que por mes obtenían más de 17.000 pesos (850 dólares) porque dos de sus miembros acudían dos veces por semana.

Pero además de eso, la madre aprovechaba para presentarse en hogares de Brownsville y prestar sus servicios de limpieza para aumentar sus ingresos.

Ahora sin la alternativa, la familia buscará otra opción para generar recursos, ya que el padre es pensionado y apenas percibe 10.000 pesos mensuales (500 dólares).

Aunque en la región es común que mexicanos se presenten en estos centros del sur de Texas, algunos empresarios de Tamaulipas reconocieron que muchas personas aprovechaban el cruce para otras actividades.

“Mucha gente cruzaba con el pretexto de donar plasma y la realidad no lo estaba haciendo”, declaró a Efe Pablo Reyna, presidente en Tamaulipas de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac).

El representante del sector privado sostuvo que la decisión de las autoridades estadounidenses se debe más a una regulación del flujo de personas que en ocasiones terminaban efectuando otros trabajos en ese país, lo que está prohibido si no se cuenta con la documentación legal.

Esto es otro reflejo de la disrupción en la frontera por el cierre a viajes no esenciales desde el 21 marzo de 2020 por la pandemia de covid-19, que ha dejado a Estados Unidos como el país con más muertes, con más de 600.000, y a México como el cuarto, con más de 230.000.

Reabrirla es una urgencia para México porque la frontera es una de las más dinámicas del mundo, con más de 3.000 kilómetros, más de un millón de personas que cruzan cada día, y un intercambio diario de bienes y servicios por un valor de 1.700 millones de dólares.

Pese a la visita a México del lunes al miércoles pasado de Alejandro Mayorkas, secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, aún no hay fecha para su reapertura total.

EFE.