Tapón del Darién, peligrosa ruta de migrantes que caen en manos del crimen

Los martes y los jueves son los días designados para transportar a migrantes entre los diferentes puertos. Las imágenes contrastan con los botes de turistas que llegan los fines de semana a disfrutar de un día de sol en las playas Capurganá. Foto: Voz de América

 

 

La zona selvática del Tapón del Darién, que separa a Colombia de Panamá, no solo es utilizada como un paso irregular de migrantes. Esta jungla se convirtió en una ruta propicia de grupos armados para el envío de drogas a Centroamérica que tienen como destino Estados Unidos.

Por Jair Díaz | Voz de América

Esta selva de 575.000 hectáreas que no cuenta con vías de comunicación, representa una trampa mortal para aquellos que buscan su camino a Estados Unidos. Los migrantes que caen en manos del Clan del Golfo y los otros grupos armados que controlan el lugar, son obligados a seguir su ruta con cargas de droga.

“Llevo aquí un mes, antes había estado en Venezuela y decidimos con mi hijo tomar esta ruta, necesitamos ayuda humanitaria para pasar”, comenta Alfredo, migrante cubano, quien junto a otro grupo de sus compatriotas no se han decidido a continuar por el peligro que representa ahora mismo atravesar el Darién.

“Hemos desmantelado una organización conformada por colombianos y ecuatorianos que organizaba el tráfico de migrantes hacia Estados Unidos. En los transportes que se hacían en barco se documentó la muerte de 10 niños y nueve adultos, estas personas pagaban entre 5.000 dólares y 300 dólares al Clan del Golfo y otros grupos armados”, manifestó el director de la Policía Colombiana, general Jorge Luis Vargas.

Las autoridades cuentan que en muchos casos los migrantes que llegan a este punto en el Darién, son cargados hasta con 25 kilos de coca en sus mochilas, como forma de pago de su travesía por llegar al norte.

“Me he regresado dos veces, no he podido subir el Darién. Están asaltando y violando. Estamos atrapados porque la única salida es la selva que está llena de peligros”, cuenta Alan Queen, migrante cubano, que se encuentra en Capurganá a la espera de soluciones para su ruta, que en este punto se empezó a tornar peligrosa.

“En esa selva pasa de todo, no podemos ir allí. Están violando a la mujeres, están acabando con todo el mundo, por eso pedimos una ayuda para poder salir de aquí, porque somos bastantes cubanos, en su mayoría familias con niños, niñas y mujeres embarazadas”, dice Omar Acosta, otro de los cubanos que no ha podido seguir su camino porque habla de los peligros a los que otros caminantes se han expuesto en esta ruta.

Un viaje y una trampa mortal para miles de migrantes, a los que las estructuras criminales los continúan reclutando, a pesar de que las autoridades les han restado la capacidad para moverse por este lugar y sacar su droga, estos grupos siguen allí sembrando el miedo y utilizando emigrantes como mulas.