Confirman el asesinato de seis indígenas en La Macanilla de Apure

Radio Fe y Alegría Noticias pudo confirmar que el pasado 15 de junio fueron asesinados seis indígenas pertenecientes al pueblo Jivi del estado Apure en la localidad de Oasis, cerca del conocido balneario La Macaniila, municipio Pedro Camejo, por supuestos irregulares armados.

Por radiofeyalegrianoticias.com

Los asesinados, todos hombres, fueron identificados como Jean Carlos González Herrero (32 años), Andrés Eulogio Ortiz Cuervo (75 años), Manuel Gallardo (24 años), Jesús Perdomo (28 años), Carlos Rodríguez (37 años) y Luis Pérez (34 años).

El activista de derechos humanos en Apure Juan García señaló que el hecho se suscitó luego de que los indígenas abordaran un camión cargado de comida de los Comités de Abastecimiento y Producción, CLAP, que iba rumbo a la población de Puerto Páez desde San Juan de Payara, en el mismo municipio.

El también abogado denunció que quienes cometieron el ajusticiamiento «usurparon las competencias de investigación y acción por parte de los organismos de seguridad del Estado».

En el municipio Pedro Camejo, uno de los más pobres del estado Apure y de América Latina, las comunidades indígenas de los pueblos Jivi, Cuiva y Yaruro suelen confrontar diversos problemas como desnutrición infantil severa, padecimiento de enfermedades crónicas como la tuberculosis y paludismo amén de que tampoco cuentan con centros de salud en sus territorios.

Por otro lado, ni la alcaldía ni la gobernación y tampoco el ministerio de pueblos indígenas han logrado dignificar a estos originarios en su hábitat que cada día se deterioran más debido a que son pocas las viviendas que les han construido en los últimos 20 años.

Igualmente, según denuncian algunos de sus caciques, varios de sus integrantes son asediados por grupos que se encuentran al margen de la ley para que abandonen sus territorios en la zona del Capanaparo e instalarse ellos para emprender acciones del narcotráfico y contrabando.

Es usual observar en el terminal de pasajeros de San Fernando, que se encuentra a unos 300 kilómetros, el asentamiento de varios familias indígenas, buscando una forma de sustentarse, ya que no pueden permanecer en sus comunidades de origen.