Pueblos en la Sierra de Falcón tienen hasta 12 años sin recibir agua potable por tuberías

La falla en el suministro de agua potable no distingue entre colores políticos, por eso habitantes de la población de Santa Cruz de Bucaral, un enclave de familias dedicadas a la ganadería y la agricultura en la Sierra de Falcón, se reunieron para exponer el problema común y tomar acciones.

Se trata de un grupo de líderes locales, agricultores, educadores de la comunidad, que decidieron apartarse de las filas del partido de gobierno y retirar su apoyo a Maduro, decepcionados por la precaria situación que enfrentan. El mayor problema: el agua potable que no ven salir de sus grifos desde hace 10 y 12 años en algunos casos.

Sobre este tema, denunciaron que hay deterioro en el sistema de bombeo de agua, falta de interés por parte del gobierno regional y municipal, pero, además, un sistema de corruptelas que negocia con el poco líquido que llega a la zona; muchos de los involucrados en la venta, aseguran, tienen nexos con figuras de poder que una vez ellos mismos apoyaron.

“Hay mucha vagabundería. No hay agua para el pueblo, pero si hay para vender. Llenan cisternas y se las llevan, mientras nosotros estamos sin agua”, dijo Chiquinquirá Lugo, habitante de Santa Cruz de Bucaral, dirigente social y docente.

Abrir pozos en los patios de sus casas hasta llegar a aguas bajo tierra ha sido un alivio para algunos, pero no es solución.

“Hemos estado perforando pozos artesanales, así hemos sobrevivido, pero esas son aguas saladas y no son aptas para el consumo”, aclaró Marcos Yera, representante del Frente Amplio Venezuela Libre por el chavismo disidente en la población.

Un problema peor que el otro

El problema del agua no viene solo, otros, como la escasez de combustible y el mal estado de las vías han impactado en la calidad de vida de los habitantes de esta zona montañosa. Los precios de sus productos se han venido a pique, pues quienes los compran para distribuirlos por el país, deben hacer colas de horas para abastecer los camiones de gasoil y recorren los caminos a menor velocidad por los huecos y deslizamientos que se encuentran.

“Los precios de todo han bajado. Antes llegaban hasta tres y cuatro camiones a la semana para llevarse nuestro producto, ahora solo pasa uno semanal, pero ellos ponen el precio”, explicó Miguel, productor de maíz, caraota, ocumo y yuca.

Denuncian que el gobierno que apoyaron ante la promesa de impulsar a la gente del campo, hoy abandonó a los productores, que pierden cosechas enteras por falta de pesticidas o el ganado a manos de delincuentes.

La decisión, después de este encuentro, es que la comunidad trabajará en organizarse para exigir sus derechos en las próximas semanas.

Nota de prensa