Así era la tormentosa relación entre la princesa Diana y sus hermanas

Foto: Archivo

 

El jueves debió ser un día de celebración para los Spencer y los herederos al trono de Inglaterra si no fuera porque la protagonista absoluta de la jornada falleció en los 90. De no haber perecido en el terrible accidente de tráfico de 1997 al lado de Dodi al Fayed, Diana de Gales hubiera cumplido 60 años. Para rendirle uno más en la larga lista de homenajes los hijos de Lady Di, el duque de Cambridge y el duque de Sussex, descubrirán una estatua que rinde tributo a su madre desaparecida.

Por Mujer Hoy

Además del morbo de contemplar si los hermanos enfrentados se dirigirían un gesto de reconciliación, los curiosos que se han acercado al palacio de Kensington deseando, además, hacer recuento de las ausencia (como la del príncipe Carlos), y aumentar la lista de los que guardan aún celosamente el recuerdo de la princesa fallecida: el clan Spencer. Al acto acudió, por supuesto, el mediático Charles Spencer, pero también sus dos hermanas, Lady Sarah McCorquodale y Lady Jane Fellowes, dos mujeres que jugaron un papel fundamental en la boda de Diana de Gales con el hijo de la reina Isabel II y que han vivido toda una vida para levantarlo. ¿Cómo era la relación entre las tres hermanas?

Lady Sarah, la primera Spencer que se tuvo una relación con Carlos

De las dos hermanas mayores de Diana, Lady Sarah ha sido siempre la más conocida. La actual lady Sarah McCorquodale, que lleva casada con su marido Neil desde 1980, saltó a la fama de prensa rosa en los años 70, cuando empezó a salir con el príncipe Carlos (sí, el mismo heredero al trono de Inglaterra que sería después el marido de Diana). El romance entre ambos acabó abruptamente cuando Sarah habló con un periodista y dejó claro que los avances del príncipe eran tremendamente lentos y que no se casaría con él aunque se lo pidiera. Obviamente, no se lo pidió.

Para cuando Diana pasó por el altar en 1981, Sarah ya había aprendido la lección de no hablar con la prensa y pasó a convertirse en la mejor cómplice de Diana. Por aquel entonces ella ya era también una mujer casada y segura de sí misma y de la carga que llevaba su hermana la princesa sobre sus hombros. Se la podía ver en actos oficiales, visitas y viajes acompañando a la princesa en calidad de dama de honor no oficial y, de vez en cuando, llevando algunas prendas del vestidor de la princesa.

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