Javier Tarazona, por Luis Barragán

Luis Barragán @LuisBarraganJ

Conocemos a Javier desde hace mucho tiempo, compartiendo la geografía tachirense. De inquieta y profunda convicción ciudadana, el pedagogo despuntó con la sostenida denuncia de los terroristas e irregulares del vecino país que pretendieron adoctrinar a la población, distribuyendo interesados textos escolares.

Presidiendo FundaRedes, ha dejado un histórico testimonio de los consabidos y recientes eventos acaecidos en el estado Apure. La denuncia fundada y sobria de estos y otros hechos, suscitó la persecución e intimidación del régimen que, en medio de su “revolución judicial”, le imputó los absurdos cargos que lo remiten, junto a Omar García y Rafael Tarazona, al “Centro de Formación del Hombre Nuevo”, antes conocido como La Planta, según las noticias que circulan por las redes.

Cínico detalle, Javier y sus acompañantes concurrieron a la Fiscalía con sede en Coro, a objeto de denunciar la persecución y el hostigamiento de los cuerpos de seguridad. Luego, los perseguidos cayeron en manos de sus perseguidores con la venia de un juez.

Defensores tan cabales de los DD.HH., corajudos y decididos, pasan por el trago amargo de una lección de la civilidad que no se amilana. La están impartiendo desde la injusta cárcel de la cual saldrán, más temprano que tarde, celebrando la liberación de todo un país.

Cursan estos acontecimientos al conocerse otro informe de Bachelet, aún tímido para lo que se vive acá. Y mientras hay una orquestación electoral que cuenta con agentes asignados a la oposición que aseguran que el destino jamás les dará alcance, indiferentes a los carcelazos.