Juan Pablo García: Sin piedad alguna, en Miranda

Un raro secretismo rodea a los personajes del perverso socialismo internacionalizado, porque nadie sabe de ellos, a ciencia cierta, y aparecen y reaparecen en Venezuela cuando les da la real gana, sin que sea permitido a la prensa indagar sobre las constantes visitas y prolongadas estancias de un Evo Morales, Rafael Correa u otros actores de tamaña perversión. De repente, en un acto tan venezolanísimo, como el que se supone con el bicentenario de Carabobo, como si fuesen grandes próceres de la política latinoamericana, el boliviano y el ecuatoriano se exhiben y reciben el tributo de nuestros militares obligados también a rendirles pleitesía. ¿Y quién llamó a este par de joyas para un evento tan marcial de celebración a los que han contribuido a saquear a mi país? Además, por lo menos, la gente sabía que Juan Domingo Perón vivió en Caracas en los tiempos de la dictadura de Pérez Jiménez, visitaba los cabarets, atendía a los medios oficialistas y oficiosos de vez en cuando, pero de los guerrilleros colombianos y quién sabe de cuánto bicho de uña, ni una palabra.

Se dice que Piedad Córdoba habita por los lados de Las Mercedes en Caracas y de vez en cuando, anda por la zona del alacranato, notoria por sus guardaespaldas. De pronto, brinca a Colombia u otro país, se da un playazo en La Habana y vuelve a su bunker caraqueño. Hay reales para eso y, por supuesto, diligencia la extensión del conflicto venezolano a Colombia y viceversa. Ahora, sorprendió a todo el mundo con su presentación, como si no quebrara un plato, en el Conejo Municipal de Baruta, en el estado Miranda, donde fue homenajeada y hasta condecorada. ¡Fin de mundo!, dijeron por acá, en La Patilla (https://www.lapatilla.com/2021/07/01/fin-de-mundo-piedad/), tratándose de un municipio en el que fue tan expresiva y vehemente la protesta ciudadana de 2014 2017, tan dura y trágicamente reprimida, manteniéndose intacta una clase media esquilmada por el negocio de la basura, la mala prestación de los servicios públicos y paremos de contar.

Sin duda alguna, me han contado, Piedad que es muy poca piadosa con la miseria ajena, cometió una imprudencia al hacerle el favor a los maduristas baruteños que quisieron hacer una gracia para llegar a una morisqueta, pues, los concejales rojos diligenciaron esa invitación para subir los puntos en el PSUV que ha entrado en la etapa de seleccionar a sus “candidatos” a las falsas elecciones planteadas por la usurpación, viéndose amenazada la presidenta del concejo en su jefatura. No había necesidad de alborotar l avispero y poner en evidencia dos circunstancias adicionales: la una, que necesitan que los alacranes les hagan el favor de montar el circo electoral, cazando a los incautos, por lo que se ven obligados a dar una explicación que simplemente no pueden dar los que hacen el papel de “opositores” en la cámara y el propio alcalde. Callaron, no dijeron nada, asustados, y sólo Vente Miranda y Vente Baruta se atrevieron denunciar y denunciaron inmediatamente la cosa. Y, la otra, que la Córdoba no por casualidad está instalada en Miranda, entrando en relación directa con los terroristas neogranadinos que se esconden en ese estado, y los alcaldes rojos que les siguen la línea política por encima de Héctor Rodríguez, a quien Elías Jaua y Blanca Ekhout ponen en ridículo en el interior tan hermético del PSUV. Una visita de supervisión y una estancia de confort, Piedad, por tierras venezolanas.