Abraham Sequeda: Superando el umbral entre lo simple y lo acertado

Un umbral es la cantidad más baja o pequeña de una magnitud, sobre el cual se va a generar un cambio significativo o efecto. En el caso de las reacciones bioquímicas, superar un umbral significa superar una energía de activación, venciendo una serie de barreras físicas, químicas, físico-químicas y termodinámicas, en la cual dos reactantes van a producir uno o varios productos.

En el caso que nos compete, superar ese umbral, es lograr, obtener el producto que no es otra cosa, que la proyección de los escenarios, luego de nuestras decisiones y acciones. El “dilema” actual, de ir o no ir a las elecciones pautadas por la estructura que controla el poder y la violencia, para el mes de noviembre, es sin duda, una prueba de cómo superar umbrales, esta vez no en procesos bioquímicos, sino de un proceso de la sociedad en su conjunto. La claridad para disolver este raro dilema es tragada por el día a día de cada uno de los ciudadanos, pero sin equivocación la casi totalidad de los venezolanos dentro y fuera del territorio desean un cambio.

Se presenta la discusión para resolver el dilema, dentro del poco tiempo disponible de la población: ¿es bueno o malo ir a elecciones? En sociedades y Estados democráticos las elecciones, así como nos lo dejaron demostrado los griegos, son la mejor forma de dirimir en una discusión de propuestas políticas; de allí, los ciudadanos pueden elegir el mejor programa de gobierno, un sistema sanitario idóneo o un plan de educación novedoso.

Entonces vienen los argumentos, los cuales, algunos consideran necesarios, pero que la experiencia refleja su exigencia; el primero de ellos: ¿después de las elecciones qué? Complicando más todo, podemos llegar a decir ¿y por qué no ir a elecciones?. Como punto de partida, estamos de acuerdo, en que todos queremos vivir, vivir bien y organizados, dentro de un territorio con instituciones eficientes, libertades económicas, individuales, etc.; pero sobre todo dentro de una estructura que nos permita la sobrevivencia a mediano y largo plazo como país con su identidad, folklore, tradiciones, territorio, paisajes, es decir, la vida de nuestra descendencia.

El segundo argumento: ¿Después de las elecciones qué? Después, la naturaleza depredadora, de intereses expansionistas de países con culturas distintas, como Irán, Rusia, China y Turquía, tomarán y devastarán el territorio que hemos aprendido a querer siempre como Venezuela. Porque la estructura que controla el poder y la violencia en Venezuela, no tiene previsto abandonar ese poder nacional (usurpado), por lo tanto, una elección es solo una situación meramente de cumplimiento de cronogramas “constitucionales”, para luego bajo la premisa de leyes (decretos), disolver lentamente y reversar cualquier resultado adverso de las “elecciones”.

Entonces ¿por qué no ir a elecciones?: la idea de resolver “colas de gasolina”, bajos sueldos, inseguridad, mala salud, mala educación y otras frases que resuenan dentro de las personas, vacías quedarán, cuando el instinto de supervivencia por lo que es fácil e inmediato, arroje sus resultados, ya probados con antelación y con harto infortunio.

Las alternativas ciudadanas para deshacerse de estructuras de poder tiránicas, no se circunscriben o limitan a meras elecciones, y mucho menos cuando las elecciones son montadas por esas estructuras, cuyos jerarcas no actúan como políticos ni demócratas. Lo correcto es todo lo contrario, porque existen muchas y variadas formas de resistir y ganar.

@abrahamsequeda