Fallece Gihan al Sadat, la viuda del expresidente egipcio Anuar al Sadat

EFE/EPA/KHALED ELFIQI

 

Gihan al Sadat, la viuda del expresidente egipcio ganador del premio Nobel de Paz, Anuar al Sadat, falleció hoy a los 88 años tras una larga lucha contra una enfermedad de la que no se han dado detalles y tras permanecer ingresada en un hospital de Egipto durante las últimas semanas.

Gihan fue despedida hoy en un funeral militar, convirtiéndose en la primera mujer de Egipto en tener unas exequias de este tipo, a las que acudieron las principales figuras políticas del país, incluido el presidente Abdelfatah al Sisi.

Su ataúd, cubierto con la bandera egipcia, fue trasladado en un coche fúnebre al Monumento al soldado desconocido de Nasr City, ubicado al este de El Cairo y donde precisamente su esposo fue asesinado a tiros durante un desfile militar el 6 de octubre de 1981 a manos de un grupo de soldados que pertenecían al grupo radical islámico Yihad.

En un comunicado, la Presidencia egipcia lamentó “con gran tristeza y pesar” la muerte de Gihan, a quien recordó como “un modelo para la mujer egipcia al apoyar a su marido en las circunstancias más difíciles”.

Gihan es considerada como la primera esposa de un líder musulmán en tener un importante papel y presencia en la vida pública.

También se la considera un modelo a seguir por ser de las primeras mujeres en viajar fuera del país por su cuenta (algo que estaba mal visto entonces) y por hacer campaña por los derechos de la mujer.

Después de la muerte de Sadat, que ganó el premio Nobel de la Paz en 1978 tras firmar la paz con Israel en los Acuerdos de Camp David ese mismo año, la esposa del expresidente continuó teniendo notoriedad.

Gihan escribió dos libros, el primero de los cuales titulado “Una Mujer de Egipto”, que cuenta su vida como patriota, feminista, esposa y madre durante una de las épocas más turbulentas de Egipto.

En su segundo libro, “Mi Esperanza para la Paz”, Gihan hace un llamamiento para la paz en Oriente Medio, denuncia el fanatismo religioso y desafía los conceptos erróneos y creencias populares sobre el mundo árabe.

Por su larga trayectoria y su huella en la historia moderna de Egipto, Al Sisi ordenó que se le otorgara la Medalla a la Perfección, una condecoración dedicada a las mujeres que “prestan sus excelentes servicios al país o a la Humanidad”.

EFE