En “la tierra del fútbol”, Italia se coronó con su segunda Eurocopa

(Photo by JOHN SIBLEY / POOL / AFP)

 

 

Lucho Suárez || lapatilla.com

Las dos mejores selecciones del campeonato se citaron en Wembley para disputar la final de un certamen que les ha sido escurridizo, pero nada que una tanda de penales no pueda definir.

Ambas escuadras colocaron toda la carne en el asador durante 120 minutos, pero en un partido de fútbol solo hay un ganador y la Eurocopa la levantó Italia tras una agónica ejecución desde los 11 metros.

Históricamente, el título europeo se les ha resistido.

Italia solo ha levantado la Eurocopa una vez, en 1968.

Por otro lado, Inglaterra disputó su primera final europea, de hecho, “los leones” vuelve a un desenlace internacional desde 1966, cuando ganó la única Copa del Mundo en sus vitrinas.

Sin guardarse nada

El defensa de Inglaterra Luke Shaw celebra tras marcar el gol de apertura durante el partido de fútbol final de la UEFA EURO 2020 entre Italia e Inglaterra en el estadio de Wembley en Londres el 11 de julio de 2021 (Foto de Andy Rain / POOL / AFP)

 

 

En un principio, tanto “leones” como la “azzurra” se despojaron del respeto para luchar por la gloria. Era ahora o nunca.

Desde el “vamos”, la azzurra no especuló en ganas, pero en términos futbolísticos, la localía tarde o temprano pesa, y en este caso, favoreció a los ingleses.

Gol de vestuario, un golpe inesperado

Cuando el ataque italiano comenzaba a tomar forma, los de casa pegaron rápido para condicionar el partido a los pupilos de Mancini.

Una cancha rápida favoreció las vertiginosas y letales transiciones inglesas.

Posterior a una ofensiva italiana, los laterales británicos salieron como fieras por las bandas a una velocidad endiablada.

Kieran Trippier, desde el flanco derecho, levantó la cara para buscar un compañero en el área rival, acto siguiente, centró la esférica hacia un Luke Shaw que llegó por sorpresa a las espaldas de Di Lorenzo, quien no esperó la veloz internada del volante.

Shaw no lo pensó dos veces. Vio venir la bola y con una violenta volea dejó a Gianluigi Donnarumma como una estatua para colocar el primer tanto en el marcador. Los Leones dieron la primera mordida.

Pese al gol inglés, Italia evitó “arrugar” e intentó romper el molde británico en breves ocasiones.

Un atrevido Federico Chiesa fue el revulsivo de la escuadra azul hacer daño al arco defendido por Jordan Pickford.

Por su parte, Inglaterra respaldó su ventaja con presiones asfixiantes y fútbol asociativo para restarle opciones a su rival.

El orden local desestabilizó a un combinado que dependió de la chispa del joven Chiesa.

El defensa italiano Leonardo Bonucci celebra tras anotar el empate durante el partido de fútbol final de la UEFA EURO 2020 entre Italia e Inglaterra en el estadio de Wembley en Londres el 11 de julio de 2021 (Foto de Andy Rain / POOL / AFP)

 

 

 

Un empate merecido

Pasaron más de 60 minutos para que Italia encontrara la llave del gol.

Transcurría el 65′ e Italia mantenía un monopolio ofensivo sobre los locales. Arreando, mejorando sus ataques, los discípulos de Roberto Mancini encontraron los espacios.

Un tiro de esquina en la parcela derecha, misma banda donde llegó el gol británico, fue donde se cosechó la igualdad.

Una esférica inédita cabeceada por Tristante llegó a la testa de Marco Verratti, quien remató a quemarropa contra el portero inglés, pero Pickford logró desviar la violenta e incómoda arremetida.

Tras el despeje, la esférica quedó rifada frente a la portería británica, momento que el zaguero Leonardo Bonucci aprovechó para empujarla al fondo de las redes. Resultado meritorio.

El orden inglés fue vital para contener el empuje italiano.

Los visitantes poco a poco le arrebataron la pelota al cuadro local, pero tener la posesión no fue suficiente para inquietar la estabilidad local durante 120 minutos.

Donnarumma, el héroe; Rashford, Sancho y Saka, los villanos

AFP

 

 

Pese a que muchos se refieren a la ejecución desde los 11 metros como “una lotería”, cada año que pasa se confirma que para cobrar un penalti hay que saber patear, y por supuesto, saber atajar.

Las dos selecciones contaban con dos excelentes guardametas, quienes sacaron a relucir sus dotes durante la final europea, pero en Italia, Gianluigi Donnarumma es quien se llevó todos los créditos. El sucesor perfecto para el mítico Gianluigi Buffon.

“Gigio”, como lo llaman sus compañeros, se lució durante las ejecuciones. El ahora guardameta del Paris Saint Germain tapó dos penales ingleses, uno de ellos el decisivo, el que le le daría la gloria a su país.

En la otra acera, Gareth Southgate dejó en evidencia su poca flexibilidad en los cambios, y para mala suerte, el trío de modificaciones que realizó fallaron en la decisión final.

Marcus Rashford, con un tiro esquinado y razo, dirigió la esférica al palo derecho del meta italiano. Posteriormente, Jadon Sancho fue víctima del talento de Donnarumma.

Para finalizar, Bukayo Saka, con la misión de empatar empatar las acciones, fracasó en el intento, delante tuvo a una muralla italiana.

Una azzurra renovada, con un fútbol fresco y diferente al que ha mostrado históricamente, dejó claro que para Catar 2022 es seria candidata a hacerse con la gloria.