Ultramaratonista venezolano vende helados mientras sueña con más torneos internacionales

El atleta venezolano Germain Gamboa en conversación con la Voz de América en Caracas, en julio de 2021. [Foto: VOA/Captura de pantalla].

 

Con una bicicleta regalada y reparada, Germain Gamboa recorre Caracas ofreciendo helados de ingredientes poco convencionales: yuca, frijoles, cebolla dulce, aguacate, plátano, entre otros.

Por Adriana Núñez Rabascall | Voz de América

Gamboa suele comenzar la faena después de mediodía, cuando se siente un poco de calor en la ciudad. Con frecuencia, pedalea cerca de las largas filas que se forman frente a las gasolineras vendiendo sus helados o en las zonas donde hay trabajadores informales y obreros. Algunos, ya son sus clientes fijos. Guardan su teléfono móvil y lo llaman cuando quieren un helado.

Desde pequeño, Gamboa subía montañas trotando y, con años de esfuerzo, convirtió su distracción en una disciplina: correr ultramaratones, una carrera superior a los 42 kilómetros, con al menos un tramo en pendiente.

“Hoy en día soy atleta élite de alto rendimiento y ya aspiro a levantar la bandera de mi país en un Mundial y quizás, en los Juegos Olímpicos dentro de 4 años”, relata a la VOA Gamboa, de 32 años y quien ya ha completado ultramaratones en Ecuador, Chile, Colombia y Argentina.

La meta de alzar la tricolor nacional tiene fecha y lugar: el 11 de noviembre en Tailandia, donde se llevará a cabo el mundial de carrera de montaña y senderismo, al que ya clasificó. Pero aún debe superar un obstáculo: pagar el boleto aéreo.

“Son 3.000 dólares que necesito juntar y dije: ¿cómo junto yo esos 3.000 dólares si en el país la cosa no está muy fácil? Decidí vender helados. Empecé a hacer helado de zanahoria, de aguacate, de yuca, de frijol. El helado es de un costo mínimo, cuesta la cuarta parte de un dólar. Lo que tengo que vender diario es aproximadamente 60 helados para llevar recursos a mi casa para comer y para los gastos”, cuenta Gamboa, quien, además debe apoyar económicamente a su padre, que quedó en cama tras una enfermedad.

“Tengo que comprarle pañales, medicinas y alimentos a mi papá. Mi mamá, gracias a Dios, es la que me ayuda preparando los helados. Yo sé que no me voy a hacer rico con esto, pero con la ayuda que me dan los demás, yo ayudo a otros”, señala.

Por el momento, Germain apenas lleva reunidos 100 dólares, pero mantiene la fe en que su historia sea conocida por algún patrocinador o ente público y así poder viajar al mundial.