Manuel Barreto Hernaiz: Un momentum político

“Nunca hay que dejar pasar esta fuerza que crea más fuerza si se impulsa en el momento adecuado.” Antoni Gutiérrez-Rubí

El término «momentum» no es una palabra fácil de traducir. Tuvo su origen en la física, y quien la colocó por primera vez no fue otro que Isaac Newton. La física define momentum como «el producto de la masa de un cuerpo por su velocidad medida en un determinado sistema de referencia». En otras palabras: el término momentum define el efecto que la masa y la velocidad tienen en un cuerpo en movimiento: es el empuje generado por un objeto en movimiento.

En comunicación política, el término se emplea para expresar el impulso —en cuanto notoriedad y oportunidad— que una idea o persona tiene en un momento determinado, bajo un contexto determinado. El momentum se presenta como imparable, inevitable por extraordinariamente oportuno, por saber conectar el espíritu del momento… y sin ninguna duda, estamos inmersos en un momentum político.

Al respecto el economista Albert Hirschman – quien conoció muy de cerca la idiosincrasia latinoamericana, pues vivió largo tiempo en Colombia – escribió que las sociedades alternan períodos más replegados sobre lo privado —con la preeminencia de valores individualistas— con otros donde lo que resurge es lo público, la participación colectiva. Identificar temas y sensibilidades de cada momentum permite, de igual forma, sacar temas que no están presentes en la agenda mediática, pública ni política, pero que pueden contar con un cierto consenso.

En ese sentido, Hirschman apuntó que existen ciertos momentos en donde los ciudadanos aceptan y abren terreno a que se empleen grandes energías e ideas para mejorar en conjunto (interés general y colectivo). En consecuencia, la causa de esta alternancia estaría en la frustración de las expectativas iniciales y en los excesos de las políticas de cada ciclo. El recorrido de esa frustración y esos excesos hacen que, según Hirschman, las sociedades operen como un péndulo, el cual depende de cada impulso, de cada momentum.

Con la finalidad de caracterizar los elementos presentes en el entramado político, utilizamos el concepto de momentum para dar cuenta de la cantidad de movimiento que produjo la superación de la inercia ante la cual en el país no se vislumbraba una salida.

La unidad de los factores demócratas está llegando al punto del acuerdo total. Como en cualquier carrera, los metros finales suelen ser los más de mayor presión. Ya la Plataforma Democrática está casi lista para dar a conocer el esquema unitario para las elecciones de noviembre. Le faltan muy pocos nudos por desatar, para poder darle al país la excelente noticia de candidaturas unitarias para gobernaciones y municipios.

Ese tremendo esfuerzo será reconocido por la sociedad, pese a la matriz de opinión contraria, que se empeña en crear algunos sempiternos opositores de la oposición mediáticos, que tal vez sin percatarse llegan a una muy cercana coincidencia con Maduro y sus secuaces, quienes esperaban que con la última patada a la mesa de dialogo – ya costumbre en el carácter totalitario del régimen- se disiparía la participación VERDADERAMENTE DEMOCRÀTICA en el proceso electoral de noviembre.

Encuestas muy recientes registran datos muy auspiciosos. El 60% de
la población “aprueba la participación de la oposición en las elecciones regionales del 2021”, y un porcentaje de 68% “muestra disposición de ir a votar”

¿Qué ha habido y hay fricciones y actitudes poco coherentes? Naturalmente.

Es de todos conocido y resulta imposible imaginar que tantos intereses personales y partidistas disímiles pudieran lograr acuerdos sin protagonizar de vez en cuando las inevitables “trompadas estatutarias” o rencillas por el reacomodo en las “maquetas”. Más bien asombra que los desencuentros no hayan sido mayores, lo cual habla muy bien de fuerzas políticas que parecen haber aprendido unas cuantas lecciones de procesos similares donde la unidad podría haber significado la victoria.

Queda un buen trecho por recorrer, y muchos obstáculos que sortear que podrán a prueba la prudencia, la mesura y el espíritu unitario que ha sido demostrado hasta ahora. Pero también van a poner a prueba la firmeza y la determinación para tomar decisiones muy complicadas, difíciles o peliagudas.

Nadie podrá colocarse por encima de las reglas establecidas consensualmente. De la Plataforma debemos esperar firmeza en sostener el respeto a sus propias reglas. Firmeza es lo que debe imperar en estos complejos tiempos juego. Este es el momentum de sensatez pero, igualmente, de responsabilidad y temple. Y de un grado sumo de integridad en todos los protagonistas.

Manuel Barreto Hernaiz