De la ligereza del debate político, por Luis Barragán

Luis Barragán @LuisBarraganJ

En días pasados, nos correspondió participar en una discusión digital sobre las llamadas zonas económicas especiales. Suele ocurrir, los venezolanos que se encuentran en el exterior, quizá menos apremiados por las necesidades más elementales, intentan una interpretación del curso que siguen los acontecimientos bajo un régimen de indubitable factura socialista.

Así, constatamos una ya vieja convicción en torno a la prensa del siglo anterior. Muy leídas, las páginas rojas, trabajadas por periodistas y fotógrafos que libre y espontáneamente “tubeaban” sobre los más crudos sucesos, alentaban la inmediata opinión de los criminólogos con los que el lector se familiarizaba, hallando una orientación seria en la materia; por supuesto, hoy, el fenómeno es contrario, existiendo el temor de publicar e interpretar una noticia que sólo los organismos del Estado versionan, impedidos los medios aún para formular las preguntas correspondientes a los directivos policiales.

Nadie supuso que los antiguos lectores fuesen consumados expertos en el campo petrolero, médico-asistencial, u otros semejantes o dispares, pero lo cierto era que la cotización del crudo, el brote de alguna enfermedad, o cualesquiera eventos inesperados, tuviesen una perspectiva más amplia que ni siquiera ensayan hoy determinados sectores de la oposición. Por cierto, sectores que hacia 2013 y 2014, nos juraron una minoría en una democracia y, además, socialmente polarizados, bajo una severa y circunstancial crisis económica, burlándose de aquellos que aseguraron una condición mayoritaria comprobada en las calles, denunciada una dictadura y la inminencia de una crisis humanitaria.

Luego, la pretensión de formalizar y jerarquizar las zonas económicas especiales, no constituye un capricho actual de la usurpación, y nos pareció una feliz intervención la de una economista que se dedica al negocio de los bienes raíces para sobrevivir madrileñamente, deseosa de hacer un postgrado y de regresar con su familia para contribuir a la reconstrucción del país. Inscribió el asunto, en el desarrollo de un socialismo rentístico que ya tiene gravísimas limitaciones.

Vale decir, es posible atender la actual coyuntura y, a la vez, darle una hondura de perspectivas a lo que está sucediendo en Venezuela. Régimen, al fin y al cabo, ha logrado contaminar todo lo que se habla y se piensa con una superficialidad que consterna, por lo que la dirigencia política ha de librar un combate extraordinario por las ideas y la propia posibilidad de los plantearlas, separando el trigo de la cizaña, sobre todo, en el medio digital.