Libreros de la avenida Fuerzas Armadas, sorteando la lectura digital y la crisis venezolana (Video)

Steffany Carvajal / La Patilla

 

Otto Manuel suma 33 años vendiendo libros debajo del puente de la avenida Fuerzas Armadas. Dice con orgullo que la luz llegó a ese lugar con ellos, los libreros más famosos de Caracas. “Venía mucha gente importante”, agrega al recordar la historia inicial de un espacio tradicional entre los caraqueños, que hoy se adapta a la digitalización mientras guerrea la crisis.

Raylí Luján / La Patilla

Ni Instagram ni Internet, tampoco delivery. Las familias que fundaron la compra y venta de libros en esta zona del centro de la capital venezolana solo contaban con el boca a boca, ese que les dio popularidad hasta llegar a conformar toda una comunidad en el área. Estudiantes, lectores empedernidos o algún curioso daban con el lugar para encontrar un texto económico, o intercambiarlo por otro, ya sin uso.

 

Era sencillo, un trabajo soñado por muchos de los que allí habían llegado por recomendación de un amigo o un jefe librero. La crisis económica en Venezuela, sin embargo, también los alcanzó, en un momento en el que además la lectura en físico dejaba de ser imprescindible, y todo se podía obtener resumido en formatos online o PDF. Decidieron entonces moldearse a una nueva realidad.

Steffany Carvajal / La Patilla

 

Gilber González, secretario de la Asociación de Libreros Simón Bolívar, la que fue agrupada en más de 90 locales hace 11 años –dejando de ser puesticos de lata para convertirse en una estructura de concreto remodelada por la comisión de Control Urbano de la Alcaldía de Caracas–, cuenta cómo a través de Instagram se ha dedicado a promocionar su negocio con concursos y extractos de los libros que oferta.

Steffany Carvajal / La Patilla

 

La plataforma de Mercado Libre se ha convertido en una aliada. Les permite mayor alcance y estudio de los costos. La mayoría la utiliza para asegurar ventas, pese a que siguen afianzando a sus clientes más frecuentes, esos que acuden semanalmente.

Steffany Carvajal / La Patilla

 

Aunque la tradición del 2×1 se mantiene y funciona para el intercambio de textos, el trueque también ha sido implementado. Un kilo de arroz o pasta por un libro está a la orden del día, para quienes se les hace imposible comprar con dinero. Los vendedores están dispuestos a aceptar cualquier tipo de pago, bien sea bolívares en efectivo, dólares o débito.

Steffany Carvajal / La Patilla

 

Los precios pueden ir desde 300 mil bolívares por un libro usado, 3 dólares por el conocido libro Mi Jardín, y hasta 20 dólares por una colección completa sobre el Libertador Simón Bolívar, que resulta ser de ocasión. Buscan atraer con promociones y recordar el valor de los libros en físico.

Steffany Carvajal / La Patilla

 

Los libreros de la zona luchan a diario por sobrevivir y mantenerse en el tiempo, cumpliendo los parámetros que exige la institución gubernamental que los regula con la cancelación de impuestos, aunque ello no se traduzca en la seguridad que tanto les han prometido. Confían en que la lectura retome espacios en el país y las nuevas generaciones, influenciados desde el hogar, se interesen en ello.