Max Verstappen, un ídolo absoluto en los Países Bajos

 REUTERS/Leonhard Foeger.

 

Una marea naranja en el circuito costero de Zandvoort: el éxito del regreso de la Fórmula 1 a los Países Bajos este fin de semana, después de 36 años de ausencia, da testimonio del fervor que rodea al héroe nacional de ese deporte, Max Verstappen.

A mediados de 2019, 300.000 neerlandeses se inscribieron en el sorteo para decidir los lotes de entradas disponibles para el Gran Premio de Países Bajos de mayo de 2020, que iba a ser la primera carrera de F1 en el país desde 1985.

El covid-19 hizo que esa carrera fuera suspendida y que se retrasara un año el regreso de la Fórmula 1. Finalmente han sido 70.000 afortunados, cada día, los que pueden estar en el circuito de viernes a domingo. Es decir, un 67% de la capacidad del circuito, debido a las restricciones por la pandemia.

“Nunca he visto a un deportista de una disciplina individual que sea tan popular en nuestro país”, asegura Erik Van Haren, que cubre la Fórmula 1 para el diario De Telegraaf.

“Está en la cima, al mismo nivel que los futbolistas Johan Cruyff y Marco Van Basten”, estima Nard, de 58 años, que comenzó a aficionarse a este deporte en 2015 con la progresión de Verstappen y que recorre los circuitos con un disfraz de león naranja y bajo el apodo de LEGOMAX33.

Antes de tener este Gran Premio en su país, los fans neerlandeses llegaron a reunirse hasta en una cifra de 10.000 para seguir a distancia el Gran Premio de Austria de 2019 en una sala de espectáculos de Ámsterdam.

– “Una locura” –
Es frecuente ver a aficionados del país desplazándose a Bélgica, Austria, Hungría o Alemania, vestidos a menudo de naranja. Se caracterizan además por ser muy ruidosos y por llevar botes de humo de color naranja.

“Los demás pilotos me dicen a veces que el número de neerlandeses que vienen a los Grandes Premios es una locura”, admitió en 2019 el propio Verstappen al ser preguntado por ello por la AFP.

“Tienen algo diferente en la sangre”, opina el piloto ruso Nikita Mazepin. “Expresan muchas emociones. Es divertido verles”, destaca.

Este grado de compromiso y fidelidad tiene un efecto positivo sobre todo el campeonato.

“Antes de él, la F1 era el tercer deporte nacional (en Países Bajos), después del fútbol y del patinaje de velocidad. Ahora es el fútbol, mucho más cerca del fútbol”, subraya Joe Van Burik, periodista neerlandés especializado en los deportes de motor.

Las cifras de audiencia desveladas en enero de 2020 apuntan hacia esa tesis: con más de 100 millones de telespectadores como cifra acumulada en 2019, Países Bajos fue uno de los cinco mayores mercados para la categoría, con Brasil, Alemania, Italia y Reino Unido. Las audiencias habían registrado una gran progresión en Países Bajos.

Quince pilotos de ese pequeño país europeo han participado desde 1950 en los Grandes Premios de Fórmula 1, pero ninguno había subido al podio antes de que lo hiciera el padre de Max, Jos Verstappen, que lo consiguió en dos ocasiones en 1994. Ninguno había ganado una carrera de F1 antes de Max.

– ‘Efecto Verstappen 1.0’ –
En la época, ‘Jos The Boss’ hizo que Países Bajos se enamorara de la Fórmula 1. “El efecto Verstappen 1.0”, señala Van Burik.

“Fue gracias a mi padre que los fans comenzaron a seguirme”, cree el actual piloto de Red Bull. “Le siguieron, ellos o sus hijos, como amantes de la Fórmula 1 y se interesaron automáticamente en mí”, afirmó.

“Debía tener el mayor club de fans”, confirmó Jos al podcast oficial de la F1. “Pero nada comparable a lo que pasa ahora con Max”, puntualiza.

Los 51 podios, 16 victorias y 9 pole positions dan pedigrí al joven Max Verstappen.

Su eclosión durante un momento difícil para la selección nacional de fútbol y su personalidad “franca y directa, típica de los neerlandeses”, explica también su popularidad, según Arjan Schouten, periodista de F1 para el diario Algemeen Dagblad.

Max, que vive en Mónaco y dice “no poder pasear ya en familia por la calle” en su país, tiene además negocios paralelos fruto de su celebridad, como una tienda o una agencia de viajes.

AFP.