En Guárico los niños se refugian en fundaciones para calmar el hambre

Ante la crisis humanitaria compleja que atraviesa Venezuela como consecuencia de las erradas políticas del régimen de Nicolás Maduro, los problemas del país no distinguen edad, raza o género. A medida que ha avanzado la revolución chavista, muchos venezolanos han estado padeciendo carencias hasta en lo más básico para vivir, por lo que algunos optan por emigrar, buscando oportunidades y una mejor calidad de vida en otras fronteras.

Por Corresponsalía La Patilla

En todas las regiones de Venezuela se sufre por la decadencia en los servicios básicos, pero también por la precaria economía. Muchos venezolanos perciben un salario de hambre de apenas $2.6, los cuales no alcanzan para comprar ni un kilo de carne que cuesta entre $4 y $5.

Guárico es una de esas entidades donde se evidencian estas situaciones y las familias de la región pagan las consecuencias de unas políticas que solo han empobrecido a muchos ciudadanos.

En medio de esas familias también están los niños, niñas y adolescentes, considerados el futuro de una nación y que en Venezuela viven sumergidos en la miseria. Un estudio realizado por la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI) arrojó que para este año el 76% de la población venezolana vive en pobreza extrema y a esa situación afecta particularmente a los más pequeños de la casa.

María Muñoz, diputada de la Asamblea Nacional electa en 2015 por Guárico, asegura que el número de infantes bajo el cuido de otros adultos ha aumentado en la región debido a que muchas familias no tienen cómo mantenerlos o simplemente han decidido salir de Venezuela para poder sostener las necesidades de sus hijos que se quedan en el país.

Esta responsabilidad recae mayormente sobre los abuelos, y aunque muchos adoran atender a sus nietos, no todos cuentan con las posibilidades para poder hacerlo. “Abuelos y abuelas que han tenido que cuidar a sus nietos. A veces se sacrifican para que sus nietos puedan comer tres veces al día, esto tomando en cuenta que las personas de la tercera edad tienen necesidades básicas como comprar medicinas”, explicó Muñoz.

Resaltó la diputada que la pensión de los adultos mayores no garantiza ni siquiera un plato de comida al día, debido a la hiperinflación que existe en Venezuela. “Hay casos donde los niños no están cubriendo sus necesidades proteicas y vitaminas como debe ser debido al salario que perciben los abuelos, ¿cómo compran eso, si no pueden ni siquiera comprar las de ellos?”, dijo Muñoz.

Niños sin motivación

Muchos infantes que hoy viven separados de sus padres, porque estos emigraron o no poseen los recursos para mantenerlos, presentan altos niveles de desmotivación.

De acuerdo con la diputada Muñoz, existen casos de niños y niñas en proceso de escolaridad con depresión. “Están desanimados, no muestran interés por lo que quieren hacer y eso se debe a la falta de afecto de parte de la madre y el padre”, comentó. Una separación familiar que en muchos casos ha sido forzosa por la precaria situación del país y que lamentablemente sigue aumentando.

En Guárico muchas personas han unido esfuerzo para crear fundaciones y ONG para prestar apoyo ante tanta necesidad. En San Juan de Los Morros está la Fundación “Creo en Ti”, una pequeña organización que se nació hace 5 años con el fin de proveer alimentos a las personas de la calle y a familias de bajos recursos.

Jesús Rondón, presidente de la fundación, contó que en sus inicios atendían unas 40 personas entre niños, jóvenes y adultos, mientras que en la actualidad atienden más de 300 personas. “Los niveles de pobreza cada vez aumentan, hay familias con más necesidad cada vez son mayores y por eso nuestros números han ido en aumento”, explicó Rondón.

La cantidad de niños que asisten a este lugar también se ha incrementado, porque sus padres no tienen cómo proporcionarle desayuno, almuerzo y cena. “En un tiempo atendimos a más de 60 niños con problemas de nutrición. Tenemos niños con más de 5 años con nosotros y hemos visto mejoras en su salud, pero también hemos visto deterioro de valores, en educación, comportamiento”, contó el presidente de la Fundación “Creo en Ti”.

Esta organización integrada por jóvenes labora de lunes a jueves y ofrece almuerzos, además de apoyo académico, entrega de medicinas, ropa, útiles escolares, clases de catecismo, informática, entre otras actividades.

Refugio para los más necesitados

De acuerdo con el Observatorio Venezolano de Seguridad Alimentaria, solo el 9% de la población en el estado Guárico tiene las posibilidades de adquirir la canasta básica alimentaria, es decir, que el 91% de los guariqueños se las ingenia para poder comer.

En la capital del estado llanero, algunas familias optan por los refugios o fundaciones que ofrecen un plato de comida, muchas de estas fundaciones dependen de donativos y gran parte de los alimentos que preparan son aportados por gente solidaria.

En la Fundación “Creo en Ti” asisten adultos y niños, quienes deben llevar una taza o un recipiente donde colocar la comida. Madres y padres desesperados por alimentar a sus pequeños caminan desde las zonas más pobres de la región hasta la sede de la organización.

Edith Carpio es una adolescente de 15 años y asiste al comedor de la Fundación “Creo en Ti” desde los 11 años de edad. Su principal razón: el bajo poder adquisitivo de sus padres para comprar alimentos.

“A veces cuando mi papa y mi mamá consiguen para comer, uno come. Por eso venimos a la fundación, donde nos dan almuerzo y en ocasiones podemos tener comida para llevar a la casa”, contó la jovencita.

Por su parte, Yonaikel Flores, otro menor de edad que tiene 12 años y que asiste desde los 9 años a la fundación, aseguró que gracias a “Creo en ti” puede alimentarse, además que recibe otros beneficios. “Nos ayudan con los útiles, con la ropa, con la comida. En diciembre nos dan el Niño Jesús”, comentó emocionado.

Esta es la realidad de muchos niños, quienes ven perder su infancia en ocupaciones que no deberían adoptar. La mayoría de los infantes hoy en día juega un papel fundamental en la casa, porque ha tenido que apartar la niñez para iniciarse en labores de adultos, desde trabajar para buscar comida, o simplemente dejar de jugar para ocupar el día buscando alimentos en otras casas. Este es el reflejo de cómo el futuro de un país se convierte en retroceso.