¿El Amazonas estéril y el Medio Oeste de EEUU tropical?: La Tierra en el año 2500 si no se detiene el cambio climático (Imágenes)

El subcontinente indio: La primera imagen muestra una antigua aldea agraria. La segunda imagen presenta una escena actual con infraestructura moderna. La última imagen muestra que en el año 2500 las personas utilizarían trajes de protección debido al calor extremo.
James McKay / CC BY-ND / The Conversation

 

 

 

 

Un grupo de investigadores dirigidos por la Universidad McGill (Montreal, Canadá) ha publicado un estudio en el que advierten que, si las emisiones de dióxido de carbono continúan aumentando, dentro de 480 años la selva amazónica habrá desaparecido, el Medio Oeste de EE. UU. tendrá un clima tropical y la India será demasiado calurosa para albergar vida humana, así lo reseñó ACTUALIDAD RT.

“Necesitamos visualizar la Tierra a la que nuestros hijos y nietos se podrían enfrentar, y lo que podemos hacer ahora para que sea justa y habitable para ellos”, señala Christopher Lyon, autor principal del estudio, quien añade que “si no cumplimos con los objetivos del Acuerdo de París y las emisiones siguen aumentando, muchos lugares del mundo cambiarán drásticamente”.

Los investigadores exponen el futuro de nuestro planeta basándose en tres escenarios de reducción de gases de efecto invernadero hasta el año 2500, e ilustran varias de las proyecciones que plantean.

En los peores escenarios, que son los de mitigación baja y media, y no cumplen con los objetivos del Acuerdo de París, la vegetación y las áreas de cultivo se moverían hacia los polos y se reduciría la superficie total apta para varias especies de cultivos. La cuenca del Amazonas, poseedora de la mayor biodiversidad animal y vegetal del mundo, podría volverse completamente estéril.

El Amazonas: La primera imagen muestra una aldea indígena tradicional antes del contacto con los europeos. La segunda imagen presenta un paisaje actual. La última imagen representa al Amazonas en el año 2500 y muestra un paisaje árido.
James McKay / CC BY-ND / The Conversation

 

 

 

Por otra parte, lugares ricos en la producción de cereales como el medio oeste de los EE.UU. se volverían mucho más húmedos y cálidos, lo que obligaría a sus habitantes a adaptarse a una agricultura de clima tropical, con especies basadas principalmente en palmas productoras de aceite.

Lyon y sus colegas también determinaron que bajo los modelos de mitigación baja y media, las zonas del mundo que experimentan constantes períodos de calor extremo podrían aumentar significativamente. Uno de los mayores afectados sería el subcontinente indio, hogar de miles de millones de personas cuyos descendientes se verían obligados a usar trajes protectores para salir a la calle debido a las altas temperaturas.

“El estrés por calor puede ser fatal para los seres humanos cuando las temperaturas de bulbo húmedo superan los 35 grados Celsius durante 6 horas o más”, explican los científicos.

Medio oeste de EE.UU.: La primera imagen muestra comunidades indígenas anteriores a la colonización. En la segunda se ve la misma zona en la actualidad, con grandes cosechadoras. La última imagen muestra la adaptación agrícola a un clima subtropical cálido y húmedo en el año 2500.
James McKay / CC BY-ND / The Conversation

 

 

 

Por otro lado, el equipo descubrió que el nivel del mar seguirá aumentando incluso en escenarios de alta atenuación de los niveles de gases. Esto se debe a la expansión y la mezcla de agua caliente en los océanos, un proceso muy lento que ya ha comenzado y que tardará décadas en estabilizarse.

Hasta ahora, la mayoría de estudios sobre el impacto de las actividades antropogénicas en el clima realizaban proyecciones hasta el año 2100. No obstante, según Lyon, esto no le resultará de gran ayuda a las próximas generaciones.

“El Acuerdo de París, las Naciones Unidas y los informes de evaluación científica del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático nos muestran lo que debemos hacer antes de 2100 para alcanzar nuestros objetivos y lo que podría suceder si no lo hacemos”, señala Lyon. “Pero este punto de referencia, que se ha utilizado durante más de 30 años, es miope porque las personas que nacen ahora solo tendrán 70 años en el 2100”.

Por este motivo, Lyon y sus colegas concluyen que las proyecciones climáticas y las políticas que dependen de ellas deberían mirar más allá del año 2100 para poder comprender completamente el alcance potencial a largo plazo de los impactos climáticos.