Aló, ¿PoliCarabobo? En Bejuma las rumbas callejeras desvelan a los vecinos

Aló, ¿PoliCarabobo? En Bejuma las rumbas callejeras desvelan a los vecinos

Entrada a la urbanización Campo Claro / Foto: Corresponsalía lapatilla.com

 

 

 





Un grupo de vecinos de la comunidad de Campo Claro, en Bejuma, estado Carabobo, denunciaron que pese a la pandemia por el Covid-19, se forman rumbas todos los fines de semana, a las afueras de esta urbanización, sin que alguna autoridad tome alguna medida al respecto.

Por Corresponsalía / Corresponsalía lapatilla.com

Los denunciantes indicaron que desde hace 6 meses aproximadamente, los días viernes y sábados, violando cualquier medida de bioseguridad, se instalan numerosas personas con sus vehículos en los alrededores del urbanismo, donde habitan 158 familias, para escuchar música a alto volumen, ingerir licor y cometer actos que atentan contra la moral y las buenas costumbres.

Los afectados detallaron que quienes viven más próximos al lugar donde se ubican estas personas, no duermen. “Son las 8:30 am del día siguiente y ellos continúan instalados con la bulla”, aseguró una vecina de la manzana J, quien prefirió guardar su identidad por miedo a represalias.

 

Esta es la vía al sector La Trilla. Los fines de semana en la noche es imposible pasar porque la calle es ocupada por los carros / Foto: Corresponsalía lapatilla.com

 

Añadieron que llegan al punto de estacionar los carros en el portón de la urbanización, impidiéndoles a los propietarios el libre tránsito, “quienes llegan en la madrugada a veces prefieren dejar los carros afuera e ingresar a pie”, manifestaron indignados.

“El sábado 16 de octubre un vecino necesitó salir a las 3:00 am y no pudo hacerlo, la persona que tenía el carro atravesado en nuestro portón no se quería quitar, lo hizo una hora después, es una total anarquía”, expresó otra de las vecinas. Añadieron que luego de que se van, queda el basurero.

Naholi Dorta, habitante de este lugar, expresó que el desastre que se forma a las afueras del conjunto residencial es indescriptible y los vecinos “ya están cansados de esta situación”.

Los afectados aseguraron que han llamado a la policía, pero solo acudieron en una oportunidad. “En ese entonces se fueron, pero luego volvieron los carros con el bochinche y aunque hemos llamado a las autoridades no han venido”, expresaron.

Finalmente solicitaron la intervención de los cuerpos policiales para acabar con este abuso y devolverles la tranquilidad a los habitantes de esta zona.