Erecciones saludables: Los hábitos y conductas para una correcta salud sexual

 

Podemos definir la disfunción eréctil como la incapacidad, persistente o recurrente, para obtener o mantener una erección apropiada hasta el final de la actividad sexual, que causa malestar en la persona o dificultad en sus relaciones personales.

Por Infobae

Por empezar, podemos cuestionar de qué se trata una actividad sexual satisfactoria o si, para tal fin, es necesario alcanzar una erección y cuáles son las expectativas que tienen instaladas las personas en función de la rigidez, el tiempo, etc. Es esperable que las erecciones fluctúen, que muchas veces no surjan como esperamos, y esto no significa necesariamente que hablemos de una patología. Es importante conocer que con la edad disminuye la rigidez y fuerza de la erección y que necesitemos mayor estimulación para alcanzarla. Es probable que, pasados los 40 años, comiencen a aparecer algunas dificultades, aunque no se presente como un problema para todas las personas, y que a medida que envejecemos las dificultades sean progresivas.

Hay factores físicos y mentales que nos juegan a favor y en contra del libre curso de la erección.

Dentro de las causas orgánicas más frecuentes encontramos, en primer lugar, causas vasculares, es decir, problemas asociados al flujo sanguíneo debido al estrechamiento de las arterias. Estas causas tienen relación con los mismos factores de riesgo que presentan enfermedades cardiovasculares como hipertensión, diabetes, dislipemia, etc. De hecho, la pérdida de erecciones espontáneas, sostenida por lo menos en un periodo mínimo de seis meses, puede ser un signo de alarma que nos avise, a tiempo, de una posible enfermedad cardiovascular. Por eso es importante consultar al medico si aparecen los síntomas.

Por otro lado, también algunas medicaciones para tratar la presión, entre otros fármacos de uso frecuente, pueden interferir en la erección. Esto suele pasar con algunas medicaciones, como por ejemplo también sucede con algunos psicofármacos, que por un lado mejoran la ansiedad pero tienen un impacto no tan positivo en la respuesta sexual.

Cabe destacar algunos otros factores físicos que atentan contra la erección como lesiones en la medula espinal, patologías neurológicas ,como esclerosis múltiple, cuestiones hormonales como la deficiencia de testosterona, causas toxicológicas, causas iatrogénicas resultante de cirugías.

También el cigarrillo, las drogas y el alcohol son enemigos de una erección saludable.

Respecto de cuestiones vinculares y emocionales, las emociones negativas como duelo, depresión, ansiedad, presiones en las relaciones de pareja, exigencias, así como también la dispersión pueden impactar a la hora del sexo. También cabe mencionar, que el consumo frecuente y compulsivo de pornografía puede derivar en una mayor dificultad para alcanzar una correcta estimulación durante los encuentros sexuales reales.

¿Cuales son nuestros aliados?

Una buena alimentación: comida fresca, no procesada, dietas basadas en vegetales, frutas, nueces, legumbres, brindan una fuente de oxido nítrico que juega un papel fundamental en el proceso de erección.

Ejercicio físico: la actividad física también libera óxido nítrico y antioxidantes que harán feliz a tu compañero de aventuras. Lo importante es generar buenos hábitos y a tiempo para ver mejores resultados.

La alimentación y el ejercicio físico nos proveen de un cuidado de las arterias que es clave en la fisiología eréctil. Buenos hábitos de sueño: pocas horas de sueño, en promedio menos de cinco, puede motivar a una baja en el deseo sexual y un impacto negativo en la erección.

Combatir el estrés: el estrés es otro gran enemigo del deseo y de una respuesta sexual satisfactoria por lo cual, incorporar conductas para reducir el estrés mejorará tu salud física, mental y sexual. Lo más recomendable es actividad física diaria e incorporar técnicas de respiración consciente.

Es importante poder ver el cuerpo como un todo, desde su ala física, emocional y mental. Poder escuchar las señales que nos da, que nos orientan hacia dónde tenemos que sanar. No podemos pensar en el pene como un aspecto separado del resto, que no se ve afectado ni por el tiempo, ni por las emociones negativas ni por los achaques físicos.

*Cecilia Ce es psicóloga, sexóloga y autora de los libros Sexo ATR y Carnaval toda la vida (editorial Planeta). En Instagram: @lic.ceciliace