Falta de insumos acerca a la muerte al personal de salud en Venezuela

Un miembro del personal de Médicos Sin Fronteras acude a la sala de rehabilitación del Hospital Pérez de León en el barrio de Petare, en el este de Caracas, el 23 de junio de 2020, en medio de la nueva pandemia de coronavirus. (Foto por Federico PARRA / AFP)

 

Han transcurrido 20 meses de la pandemia, pero el grito desesperado desde los hospitales no ha sido escuchado. Así lo consideran expertos, al confirmar que aún la dotación de implementos de bioseguridad sigue siendo insuficiente, tal como lo recalca Monitor Salud al realizar seguimiento a 69 hospitales en el país y corroborar el 82% de reutilización de mascarillas, frente al 40% de insuficiencia y 46% en guantes. Situación básica que afecta la integridad de profesionales y trabajadores, quienes a falta de protección terminan expuestos a la data desde la organización Médicos Unidos de Venezuela de 792 fallecidos hasta el 14 de noviembre de 2021. Lara ocupa el séptimo lugar con 39 decesos.

Por Guiomar López | LA PRENSA DE LARA

Se trata de un episodio que puede ser el trampolín a la fatalidad cuando se habla de personal que se encuentra expuesto a posibles contagios, tanto por el contacto directo que tienen con el paciente, los familiares de los mismos y con el ambiente que pueda tener impregnado de las partículas de este coronavirus tan cambiante, ante la circulación de cinco variantes y con mayor incidencia en la delta, por su naturaleza de contagios comunitarios. De allí, que la data oficial supera los 419 mil casos y más de 5 mil decesos en el país. Pero con mayor miedo entre ese personal que aún se mantiene activo por la mística y pueda verse obligado a reutilizar una mascarilla, la cual debe ser desechable.

“Desde el inicio ya se conocían estas deficiencias en los centros de salud y con la pandemia ha sido mayor la necesidad”, refiere Elda Jiménez, presidenta del Colegio de Enfermeras de Lara, al precisar ese esfuerzo de un recurso humano que debe costearse su propia protección, con la compra de las mascarillas.

Explica que las dotaciones son insuficientes y sin la regularidad al tener conocimiento de los hospitales tipos IV de Barquisimeto, empezando por el Antonio María Pineda, donde los familiares deben hasta colaborar con este tipo de implementos de bioseguridad en la larga lista de insumos. Pero el pediátrico Agustín Zubillaga le llama más la atención, al conocer que en el área covid ha pasado que la braga “es cambiada mensual o hasta que se rompa”, cuando debería ser semanal y con el debido cuidado del personal de desinfectarla con alcohol y cloro. También se queja que las mascarillas puedan ser dotadas a la semana, cuando puedan tratarse de guardias de hasta 24 horas y no puedan durar más de 6 horas.

Para conocer la frecuencia y capacidad en dotación de estos implementos básicos, como tapabocas y guantes, La Prensa intentó comunicarse con Javier Cabrera, autoridad sanitaria, pero sigue siendo imposible. Mientras que Deyanira Gentile, desde Colegio de Médicos de Lara, confirma que las dotaciones por lo general son tapabocas quirúrgicos y que pueden ser más efectivos con la debida careta de protección facial. La mascarilla KN95 suele ser la más idónea, más aún al considerar que se trata de un personal altamente expuesto en áreas de triajes, consultas y emergencias, hasta con el contacto de aquellos hospitalizados.

Todos en una dinámica que deberían cambiarla antes de perder la impermeabilidad, porque termina humedeciéndose con la respiración frente a la concentración de dióxido de carbono y agua por largos períodos de tiempo. Se recuerda que existen profesionales con una carga asistencial de guardias de hasta 24 horas consecutivas.

Las protestas no han sido suficientes frente a los hospitales, ni siquiera con las letras en mayúsculas o los gritos en tonos más altos. El duelo tampoco conmueve en esa cuenta regresiva que va restando a ese personal que permite la operatividad de centros asistenciales públicos, pero terminan expuestos a la agresividad de un virus que llega a ser letal y focos contaminantes de familiares.