Lo que viene: la nueva conducción política, por Pedro Antonio De Mendonca

Amanece el tan esperado 22 de noviembre; Venezuela continúa firme, pues la inmensa mayoría de los venezolanos no participamos en la farsa electoral. Esa fue una gran demostración de claridad y de firmeza. Ahora bien, la sola no participación no es la ruta.

Si algo positivo dejó el proceso de este 21 de noviembre fue el despeje del panorama. Este día murió una conducción política, cuyo plan ha sido siempre la cohabitación con el régimen; para lo cual se ha valido durante 23 años de traiciones, negociaciones de espaldas al país y de farsas. En este panorama despejado luce más evidente que nunca la necesidad de construir una nueva conducción política, sin esos muertos y esos traidores, con ciudadanos de todos los sectores que sí compartimos el objetivo de la liberación.

En esta nueva conducción política se ha de tener claro, en primer lugar, quiénes no entran. Son esos prescindibles: los cómplices, que a lo largo de estos años han respondido al pie de la letra a todas las propuestas del mismo régimen para ganar tiempo y estabilidad, como elecciones tramposas y diálogos chimbos; y los corruptos, los que se cansaron de robar en este país, bien sea desde una alcaldía, una gobernación o incluso el gobierno interino. Son obligatoriamente prescindibles porque su plan es la cohabitación, necesitan que continúe el sistema de mafias que les garantiza dinero e impunidad; su plan no es el de la mayoría de los venezolanos: la libertad, la verdad y la justicia.

Con esa clase política no hay unión posible. Su colaboración con el sistema de mafias ha sido evidente durante todos estos años, sus intereses han estado siempre claros. En 2013 nos robaron la elección presidencial y no la cobraron. En 2014 se sentaron en un circo de diálogo televisado con la tiranía, mientras a los manifestantes los masacraban en la calle. En 2016 entregaron la mayoría calificada de la Asamblea Nacional. En 2017 se burlaron del plebiscito, al participar en las farsas electorales convocadas por la Constituyente espuria. Entregaron la ruta del interinato, nacido en 2019 sobre la ilegitimidad de Maduro. Y este 21 de noviembre se volvieron a bajar los pantalones, participando en la farsa. Ya andan cuadrados para volver a legitimar al ilegítimo Maduro en 2022, con un referendo revocatorio y pensando en una “elección” en 2024.

Para avanzar en esta nueva conducción política es necesario tener claro también que la gran unión es posible solamente con quienes compartimos el objetivo de la libertad; independientemente de nuestras posiciones políticas, nuestras edades, nuestras filiaciones políticas o sociales y nuestras proveniencias. Es hora de dejar de lado esas diferencias, que cuando compartimos un mismo objetivo y un mismo diagnóstico –enfrentamos criminales, que salen a la fuerza-, pero también una misma urgencia, son cosméticas. Esa nueva conducción política ya supondrá en sí misma una reorganización de la fuerza interna, que es otro elemento necesario para avanzar, y tendrá como función amalgamarla con la fuerza externa, de nuestros aliados internacionales que también necesitan el quiebre del Estado criminal venezolano porque supone un riesgo de seguridad hemisférica. Ya hemos dicho que solos no podemos desalojar a este entramado criminal transnacional, que tiene en Venezuela un gran nodo.

Construir una nueva conducción política es un reto duro, implica muchísimo riesgo y más valentía aún; pero es la única alternativa posible. Es una tarea que tenemos todos los venezolanos en cada rincón del país. Sí tenemos determinación y lo demostramos este 21 de noviembre al dejar solas a las mafias, a los prescindibles, en su circo electoral; pese a los chantajes, a las amenazas, al control social y a la estridente –e inútil- propaganda. Demostremos ahora que seguimos estando a la altura de este grandísimo desafío histórico. Nadie nos va a regalar la libertad, esa la conquistamos con determinación, carácter y mucha constancia. El enemigo es muy poderoso, enfrentamos a las fuerzas más oscuras del planeta aliadas con los más mediocres y pusilánimes de nuestra sociedad. Pero nosotros, asistidos por Dios y la razón, tenemos una fuerza superior y es nuestra tarea reorganizarla y hacerla valer.

Nuestro norte no es salir de las mafias per se, sino atender y satisfacer la demanda más profunda que hoy tiene la mayoría de los venezolanos: transformación profunda. La doña cuyo único ingreso es la pensión de hambre y la caja de comida entiende que es necesaria esa transformación; el productor del campo, que prefiere dejar podrir su cosecha ante el dineral que implica arrimarla, también; lo mismo los estudiantes que están sin estudiar, las amas de casa que no tienen agua ni luz, los profesionales que no tienen trabajo, los deportistas que están estancados… Quienes queremos quedarnos en Venezuela y materializar nuestros proyectos aquí, en esta tierra de gracia, sin socialismo, debemos darlo todo por ese sueño. Y eso es lo que viene.

#RescatemosLaLibertad

@PedroDeMendonca

Coordinador estadal de Vente Venezuela en el estado Guárico