Así ocultó Hitler el mayor de sus abusos cometidos por un submarino nazi en la Segunda Guerra Mundial

Adolf Hitleren Munich en el año 1932. (Photo by Heinrich Hoffmann/Archive Photos/Getty Images)

 

 

 

Toda guerra tiene un detonante, un punto en el que las hostilidades se generalizan, las bofetadas vuelan de un lado para otro y ya no hay forma de regresar a los cálidos momentos de paz. El caso de la batalla del Atlántico, protagonizada por los submarinos germanos en plena Segunda Guerra Mundial, no fue una excepción. Esta sangrienta contienda por el dominio de las aguas comenzó el 3 de septiembre de 1939, día en que –por equivocación y pensando que era un navío de guerra– el U-Boot del capitán Lemp torpedeó y envió al fondo del mar al ‘Athenia’, un buque de pasajeros británico en el que viajaban un millar de personas. El incidente provocó un gran revuelo, pues los nazis atacaron sin previo aviso, algo que suponía la violación de los tratados internacionales. Así lo reseñó ABC.

Como era de esperar, al día siguiente la noticia atravesó continentes y llegó a los diarios de todo el mundo. Así contaba ABC el suceso tan sólo un día después de que ocurriera:

«El ministro de Informaciones ha anunciado que el paquebote ‘Athenia’ ha sido torpedeado a 200 millas al Oeste de las Hébridas. El barco se ha hundido. El ‘Athenia’ pertenecía a la matrícula de Glasgow y era propiedad de la Donaldson Atlantic Line. Había salido el viernes, al mediodía, de Glasgow e hizo escala en Liverpool, de cuyo puerto partió el sábado a las dieciséis horas con rumbo a Montreal (Canadá)».

El submarino alemán ‘U-35’ – ABC

 

El desconocimiento aumentó mientras el nazismo hacía lo posible por esconder el suceso. «Uno de los armadores ha declarado que la mayoría del pasaje regresaba a América a causa de la situación actual. Las lanchas de salvamento del ‘Athenia’ eran capaces para mil ochocientos pasajeros, y el barco llevaba además mil toneladas de carga. El secretario del presidente Roosevelt ha declarado que, según las informaciones recibidas sobre el hundimiento del ‘Athenia’, la mayoría del pasaje lo componían americanos y canadienses», finalizaba ABC.

Tras conocer el error cometido por el capitán del U-30, Alemania negó sistemáticamente el ataque y acusó a los ingleses de torpedear su propio buque para obligar a EE.UU. a entrar en la guerra. De esta forma narraba ABC la posición germana:

El submarino Alemán “U-57”, – ABC

 

«El ministro de Propaganda del Reich, Goebbels, ha pronunciado un discurso ante los micrófonos de Radio Berlín, en el que ha dirigido duros ataques señalándole (a Churchill) como el principal instigador de la guerra y como un peligro para Europa. Afirmó con referencia a las declaraciones de un testigo presencial que éste no fue torpedeado por un submarino alemán, sino por tres destructores ingleses, con lo que perseguía el Almirantazgo inglés enturbiar las relaciones germano americanas».

Hacia el desastre

Corría por entonces 1939, un año controvertido para Europa, pues un tal Adolf Hitler (bien conocido ahora, no muy famoso en aquel tiempo) había decidió cruzar con sus tropas y su esvástica la frontera de Polonia fusil en mano y cañón en fuselaje. En los primeros momentos su avance fue imparable. Sin embargo, dos días después llegó la reacción de la comunidad internacional cuando los ingleses, después de meditar la decisión con más de un té, declararon la guerra a Alemania. Había comenzado la Segunda Guerra Mundial, y esta se libraría por tierra, aire y mar.

Foto: ABC

 

Amenazado ahora por un nuevo enemigo, Hitler ideó una estrategia para acabar con Gran Bretaña: establecer un bloqueo para evitar que llegaran hasta las islas los ansiados suministros que sus ciudadanos necesitaban para sobrevivir. «Reino Unido dependía del tráfico marítimo para su supervivencia, no sólo de material bélico, sino de todo lo necesario para mantener su industria de todo tipo. Un bloqueo naval eficaz significaba no sólo la ruina económica y la parálisis del país sino también el hambre» afirma en declaraciones a ABC Juan Vázquez García, autor de ‘U-Boote. La leyenda de los Lobos grises’.

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