Nueva York declara el estado de emergencia ante el riesgo de posibles casos de la variante ómicron

Nueva York declara el estado de emergencia ante el riesgo de posibles casos de la variante ómicron

Un adolescente de 13 años recibe la primera dosis de la vacuna contra la covid en un barrio de Nueva York, el pasado junio.
SCOTT HEINS (AFP)

 

 

 





En el Estado de Nueva York, el 90% de la población adulta se ha pinchado al menos una dosis de la vacuna contra la covid-19, y el 68% ha recibido la pauta completa, pero la amenaza de la variante delta, altamente contagiosa, y los masivos desplazamientos con motivo del puente de Acción de Gracias han empujado a la gobernadora del Estado, la demócrata Katy Hochul, a declarar el estado de emergencia como medida preventiva ante el riesgo añadido de la llegada de la variante ómicron.

MARÍA ANTONIA SÁNCHEZ-VALLEJO // EL PÁIS

El desplazamiento masivo de Acción de Gracias, el periodo con más viajes internos del año en EE UU, es observado con atención por las autoridades sanitarias, si bien la declaración de Nueva York no entrará en vigor hasta el día 3 de diciembre. “No nos sorprende que estén surgiendo nuevas variantes y que probablemente acaben en Nueva York”, ha declarado Hochul.

Aunque las muertes por coronavirus siguen una tendencia decreciente, el incremento sostenido en el número de casos detectados alcanzaba el 33% en los últimos 14 días, de ahí las medidas de emergencia decretadas por el Estado. “Hasta ahora, no se ha encontrado la nueva variante ómicron en el Estado de Nueva York. Pero estamos en alerta máxima. Está llegando”, tuiteó Hochul este viernes. “El laboratorio del Centro Wadsworth del Departamento de Salud seguirá vigilando activamente las muestras del covid-19 seleccionadas en todo el Estado de Nueva York para comparar las secuencias e identificar las variantes circulantes y las nuevas”, dijo en un comunicado.

La declaración de emergencia permitirá al Estado adquirir suministros para la lucha contra la pandemia, aumentar la capacidad hospitalaria y combatir la posible escasez de personal, en un sector cuya funcionalidad se ha visto limitada por el alto número de abandonos voluntarios. También permitiría al Departamento de Salud del Estado limitar los procedimientos no esenciales y no urgentes en los hospitales en favor de un refuerzo de las unidades covid.

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