Comienzan a experimentar en humanos la vacuna nasal que busca prevenir y retrasar el alzhéimer

Comienzan a experimentar en humanos la vacuna nasal que busca prevenir y retrasar el alzhéimer

Foto Referencialzheim

 

 

 





 

Actualmente, unas 800.000 personas en España padecen la enfermedad de Alzheimer, el tipo de demencia neurodegenerativa más común, según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN). La SEN calcula que en España se diagnostican cada año unos 40.000 nuevos casos de esta enfermedad. Ante la alta incidencia de esta demencia, la investigación en su detección precoz y tratamiento es constante en las últimas décadas. Así lo reseñó El Confidencial.

La última investigación va a comenzar en el Hospital Brigham and Women’s (Boston, EEUU), que ya está listo para iniciar un ensayo clínico que probará la seguridad y eficacia de una nueva vacuna administrada por vía nasal destinada a prevenir y retrasar la progresión del alzhéimer. Según explica el centro hospitalario, el ensayo representa la culminación de casi 20 años de investigación dirigida por Howard L. Weiner, codirector del Centro Ann Romney para Enfermedades Neurológicas en Brigham.

“El lanzamiento del primer ensayo en humanos de una vacuna nasal para el alzhéimer es un hito notable”, considera Weiner. “Durante las últimas dos décadas, hemos reunido evidencia preclínica que sugiere el potencial de esta vacuna nasal para esta enfermedad. Si los ensayos clínicos en humanos muestran que la vacuna es segura y efectiva, esto podría representar un tratamiento no tóxico para las personas con alzhéimer, y también podría administrarse temprano para ayudar a prevenir la enfermedad de Alzheimer en personas en riesgo”.

La vacuna utiliza el modulador inmunológico Protollin, un agente intranasal en investigación que estimula el sistema inmunológico. Este modulador se compone de proteínas derivadas de bacterias y se ha utilizado de forma segura en humanos como adyuvante de otras vacunas. Protollin está diseñado para activar los glóbulos blancos que se encuentran en los ganglios linfáticos de los lados y la parte posterior del cuello para migrar al cerebro y desencadenar la eliminación de las placas de beta amiloide, una de las características distintivas del alzhéimer.

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