Urge reactivar trasplantes: entre cinco y diez pacientes renales pierden la vida cada mes en Lara

Los pacientes solicitan encarecidamente que se reactiven los trasplantes

 

Vivir muy cerca de la muerte al no contar con insumos, medicinas y mucho menos el tratamiento oportuno es el día a día de los pacientes renales en el estado Lara. Otro de los obstáculos con los que se enfrentan es la falta de agua.

Por Corresponsalía

La angustia diaria de los pacientes renales es por sobrevivir, y no exageran cuando dicen que están condenados a muerte por el régimen chavista. En Lara hubo un repunte del 20% en muertes en el año 2015, al registrarse 215 decesos.

Son víctimas arropadas por la crisis económica, la pandemia y por la imposibilidad de cumplir con sus tratamientos. Existen muchas medicinas que ya no proporcionadas por la Dirección Regional de Salud en Lara y, eventualmente, las Farmacias de Alto Costo del IVSS las suministran en cantidades limitadas, por lo cual los pacientes deben buscarlas en las diferentes farmacias de la entidad, incluso, a veces las compran en el exterior.

Los antihipertensivos superan los 6 bolívares, la insulina ascendió a 64 bolívares y demás medicamentos que controlan otras enfermedades que se suman a las diálisis interdiarias, constituye un golpe al bolsillo de los enfermos renales.

El tratamiento inmunosupresor que envían desde una farmacia en Estados Unidos, cuesta por paciente:

Prograf: 80 dólares la caja de 50 pastillas
Micofelonato: 130 dólares la caja de 50 pastillas
Certican: 180 dólares
Rapamune: 160 dólares
Prednisona: 15 dólares
Insulina Lantus 14 dólares
Novolapix Flexpen 13.50 dólares
Tensomax 12,37 dólares la caja de 40 cápsulas
Atorvastatina 5,09 dólares la caja de 40 pastillas
Amlodipina 1,62 dólares la caja de 30 comprimidos
Losartán potásico 1,35 dólares la caja de 30 pastillas
Nifedipina 0,32 dólares el blister de 10 tabletas
Adhesivo 5 dólares el metro (dura una semana)

A nivel nacional se contabilizan más de 15 mil pacientes renales y trasplantados, según datos otorgados por representantes de las diferentes organizaciones que agrupan a esta parte de la población tan golpeada e invisibilizada. Esta cifra contradice a Magaly Gutiérrez, presidente de Instituto Venezolano de los Seguros Sociales, quien aseguró que brindan una atención a solo 8 mil pacientes.

Indolencia del régimen

 

Pacientes renales están cansados de las promesas vacías del Director de Salud en Lara

 

Douglas Morales, presidente de la fundación “SOS Pacientes renales”, confirma que el registro de pacientes censados en la región durante 2020 fue de 922. Y ya para diciembre de 2021 tienen registrado a 650 pacientes.

Los casos de fallecimientos han aumentado de manera progresiva, y se contabilizan entre 5 a 10 pacientes renales que mueren mensualmente en Lara, dada la dificultad que tienen para cumplir el tratamiento completo, aunado a la mala alimentación, entre otros factores.

Resaltó Morales que los afectados han pagado con su vida la suspensión del tratamiento con insulina o simplemente por tomarse la mitad del tratamiento al no poder costear ni siquiera una caja completa de pastillas. A duras penas pueden comprar un blíster con 10 pastillas, cuando se trata de una indicación diaria.

“Actualmente no llevamos récord de fallecidos, porque han sido muchos. Teníamos una data de 3 pacientes por unidad de diálisis cada 15 días, pero ayer murieron 3, anteayer falleció 1. Y así van. Complicaciones diversas”, señaló.

Han sido muchas las veces que los pacientes han protestado para llamar la atención de las autoridades, porque estas vidas se están perdiendo ante la mirada indolente de los representantes que están frente a las instituciones encargadas de atenderlos y mantenerlos, o en todo caso, mejorar su calidad de vida. Pero esto no es así.

El equipo de La Patilla visitó varias de las unidades de diálisis de Barquisimeto y pudo conversar con algunos pacientes que se encontraban esperando su turno, y expresaron que se necesita de una “millonada” para poder costear sus tratamientos, pero no cuentan con los recursos ya que no pueden trabajar, pues su situación de salud no se los permite.

Son muchas las dolencias que presentan los pacientes y que han tenido que aguantar solos. En muchos casos deben recorrer largos trayectos, con las vicisitudes que implica trasladarse en transporte público, para ir hasta los centros de diálisis, pues no existen en toda la región.

Expresan los pacientes que muchas se han visto en la necesidad de vender todo (celulares, neveras, televisores, etc.) para poder comprar los medicamentos, porque prefieren quedarse sin sus enseres antes que quedarse sin vida.

Reactivación de trasplantes

 

Protestas ante la suspensión de los tratamientos por falta de agua, insumos, medicinas o máquinas dañadas.

 

Los pacientes recuerdan que el programa de trasplantes en Venezuela fue paralizado hace más de 4 años, y les urge la reactivación del mismo, pues es una gran alternativa para salvar sus vidas. “Necesitamos salir de las diálisis, no queremos morir ni que otros de nuestros compañeros en esta lucha mueran. Todos pasamos por los mismos problemas y no es justo que enfermos y con todas las dolencias que sufrimos, tengamos que andar del timbo al tambo o en protestas, exigiendo la reactivación de los trasplantes. Es urgente y es el único modo de garantizarnos la vida”, rogaron los enfermos.

La unidad de diálisis Razetti atiende a 144 pacientes, incluyendo al grupo de 20 que se trataba en La Pastora, unidad de diálisis que fue cerrada por diversos problemas. Douglas Morales indicó que las máquinas trabajan normalmente, debido al tratamiento de agua por la planta de osmosis, pero no en todos los centros funciona la planta de ósmosis, y ha sido otra de las quejas de los pacientes.

Durante el mes de julio, los pacientes renales protestaron en varias ocasiones por las críticas condiciones en las que se encuentran los centros de diálisis que funcionan en Barquisimeto (El Ángel, Barquisimeto, Razzeti, Unidiatra y Pastor Oropeza).

Durante estas protestas, los dializados recalcaron que no tienen agua en las unidades de diálisis, les colocan el tratamiento incompleto, no hay dotación de medicamentos, y se le suma las fallas en la distribución de combustible, situación que los obliga a hacer largas colas para poder surtir sus vehículos y asistir a sus tratamientos.

Tratamiento incompleto

 

Las Unidades de Diálisis trabajan a media máquina.

 

Yaniry Evíes, paciente en Barquisimeto, indicó que todas estas instituciones trabajan a medias. “En las unidades en ocasiones se retrasa la diálisis por falta de agua. Debemos esperar que el Estado mande las cisternas, y eso conlleva a que nos den menos horas de diálisis, que de por sí está siendo insuficiente. En lo que va de pandemia estamos recibiendo solo 3 horas y 15 minutos, cuando lo correcto es recibir 4 horas por sesión”, denunció.

Señaló que las medicinas son carísimas, aunque hay unos que se pueden conseguir a buen precio, pero de igual manera se hace difícil para ellos, pues deben cubrir medicinas, comida, exámenes de laboratorio, consultas médicas, entre otras cosas.

“A veces cuando se nos presentan infecciones, es una completa odisea. Los antibióticos son muy caros. Hemos hecho un redondeo y los gastos varían, dependiendo de los antihipertensivos que tomamos, entre 50 a 60 dólares mensuales. Cuando falla el agua, siempre sale afectado el primer grupo y mayormente son entre 48 a 55 pacientes por turno. Nos mochan el tiempo y salimos trasquilados”, dijeron los afectados, advirtiendo que esta situación pone en riesgos sus vidas.

Varios pacientes solicitaron una reunión con Javier Cabrera, director regional de salud, exigiendo priorizar la vacunación para esta población, ya que en el mes de junio unos 15 pacientes renales fallecieron en la entidad tras contagiarse de Covid-19.

Y así sucesivamente se han ido multiplicando las protestas, incluso a plena lluvia, ya que otra de las fallas que tienen las Unidades de Diálisis, son las deficiencias en los aires acondicionados y estar entre 3 a 4 horas dentro de una sala, los pone en riesgo de contaminación.

En este sentido, el personal de enfermería también se ha sumado a las protestas para exigir soluciones, pero no solo por el tema de las Unidades de Diálisis, sino también por las malas condiciones de trabajo al no contar con buenos salarios y beneficios laborales. “La respuesta que nos dan es que no hay recursos para reparar los aires”. 

Máquinas dañadas

 

Por las múltiples fallas en las Unidades de Diálisis, a los pacientes les acortan el horario de tratamiento.

 

Muchos responsables de las Unidades de Diálisis se han visto en la necesidad de trabajar en contingencia y administran solo dos horas y media de terapia sustitutiva renal por día a cada paciente. Han hecho el intento de reparar las máquinas, pero son equipos viejos y no dan para más. Las plantas de ósmosis son más el tiempo que se encuentran dañadas que lo que funcionan.

El régimen no ha caído en cuenta de que las máquinas que se usan para realizar el tratamiento a los pacientes, ejecutan las funciones de sus riñones y necesitan esas terapias completas para poder vivir, de lo contrario, comienzan a infectarse, y ahí vienen los decesos que se han contabilizado por docenas en un año.

Antes de la entrada a la cuarentena por el Covid-19, ya muchos pacientes venían presentando problemas para trasladarse por falta de transporte, escasez de gasolina y las restricciones de movilidad, incluso, en las estaciones de servicio que se suponía estaban habilitadas para ellos, llegaban hasta en ambulancias y les era negado el servicio de acceso al combustible.

Tras varias protestas para exigir soluciones a Javier Cabrera, director regional de salud, este organizó una ruta con unidades del Sistema de Transporte Masivo de Barquisimeto (Transbarca). “Se habilitaron tres rutas, pero a los pacientes les fue inútil porque dichas unidades no pasaban en el horario establecido y recorrían rutas no aptas para ellos, llegando a perder muchos de ellos, sus horas de diálisis”.