Domingo Alberto Rangel: ¿Triste Navidad?

Domingo Alberto Rangel: ¿Triste Navidad?

Domingo Alberto Rangel @DomingoAlbertoR

Todo final de año y la Navidad lo es en occidente, termina siendo tiempo de extremos… así no lo quisiéramos o el horóscopo lo negase.

Entonces al malvado le llega la época para sentir el dolor de la niña pidiendo hambrienta una ayuda… y también la buena pécora siente ganas de ser distinto y desde luego que termina mal su año.

Hay gente a la que han llevado a pensar en estos tiempos polarizados que ese sentimiento triste de algunas personas y que traslucen las calles vacías de pandemia o de peladera para decirlo con palabras nuestras, es cosa reciente.





Pues no: salvo en la época de Pérez Jiménez al que algunos interesados exaltan sin saber… donde quién se hubiese atrevido a componer una canción navideña de contenido social… habría terminado con sus huesos en la policía política… siempre ha habido… e incluso en las mejores épocas… donde se escucharon lamentos en Navidad.

Recuerdo al tunante que a última hora corre desbocado con la letra de Maracaibo 15… a abrazar a la mamá… dejando de lado a la pareja… a los niños si los tenía… y arriesgando un accidente… hasta las canciones de protesta… siempre cuando según escucho “éramos ricos y no lo sabíamos”… frase que encierra una gran estupidez… la Navidad fue época agridulce.

De manera que no es extraño que en este final de año el sentimiento de nostalgia que lógicamente debe venir de personas mayores… cunda.

Y muchos aspiren a volver… como en la letra del tango.

Ajá… pero… ¿es eso posible?… y de serlo… ¿cuanto tiempo tardaríamos los venezolanos a recobrar el lugar que se dio la lija de recibir europeos… hambrientos y despavoridos de la guerra… a hacer trabajos más bien modestos locación desde la cual no pocos escalaron hasta posiciones importantes… gracias la mayoría a su trabajo?

Si uno escucha la voz de la demagogia que es un tono con muchos seguidores en la política actual… pareciera que eliminando las sanciones o sacando al presidente Maduro –antes era Chávez y más atrás Carlos Andrés Pérez-… todo se resuelve.

Ojalá y fuese así… y si se pudiera sin violencia y retaliaciones… mejor.

Sin embargo hay algo que nuestra sociedad tanto tiempo abotagada al punto de conformarse como logro nacional… que las compatriotas ganaran muchas coronas de belleza… no se da cuenta y es que las condiciones favorables que tuvimos por fortuna… no se repiten.

Ni Europa está devastada… ni el petróleo árabe o mexicano son poco confiables o están todos sancionados y para colmo las alzas del precio del crudo permitieron que con tecnología inexistente hace 70 años muchos países produjeran para su consumo y en algunos casos para exportar.

Todo eso sin contar el efecto negativo que producen los mercados que hemos perdido… el estado en que tanto la pugna política como el socialismo del siglo XXI… han dejado a PDVSA que ahora tiene más costos fijos que antes.

Pero… ¿por qué se sigue hablando de petróleo en Venezuela después de 100 años de explotación de este recurso que supuestamente financiaría la diversificación de nuestra economía?

No deberíamos sobre todo porque el petróleo aún siendo un bien importante… ya no es el principal cuando las guerras se llevan a cabo con drones, dejando la población civil sin electricidad y lanzando virus sobre un país. Deberíamos centrarnos en otras cosas sin dejar de lado el petróleo.

Bien… ese es el principal problema… pero hay otros.

Por ejemplo los millones de jóvenes que se han ido… fuerza que tardaremos en reponer.

Sin olvidar las sanciones que nos han hecho parias en el mundo… aunque eso se podría resolver.

Única condición: ¡que finalice la pugna politiquera!

Ojo: esta condición para nada debe interpretarse como que se deba continuar la payasada mexicana y con los mismos individuos, donde se dijo que iban a “resolver algunos problemas del pueblo”… y lo que resolvieron fue quitarle las inhabilitaciones a sinvergüenzas que en un país alguito más serio… estarían tras las rejas.

Unidad nacional si… pero para resolver problemas.

Y respecto a la tristeza navideña insisto… el dinero es importante… jamás diría que ser rico es malo… pero también conozco ricos amargados… y pobres felices.

No se dejen abatir porfa.