¿Quedaríamos expuestos? Implante que “lee la mente” podría llegar en 2022 para facilitar la comunicación

Silueta de un cerebro humano sobre un circuito de un ordenador.GTRES

 

 

La empresa Blackrock Neurotech ha anunciado sus planes de comercializar a partir del año 2022 una plataforma BCI (brain-computer interface, interfaz entre cerebro y ordenador). Así lo reseñó 20Minutos.

Se trata de un sistema que concretamente es capaz de generar texto a partir de los pensamientos de una persona, efectivamente ‘leyendo’ la mente de la persona. El objetivo es facilitar la comunicación a las personas con dificultades para hablar o escribir por una reducción de movilidad (por ejemplo, en casos de parálisis o daños en la médula espinal).

Un implante que ‘lee’ pensamientos

Así lo detalló el presidente de la tecnológica, Florian Solzbacher, en una entrevista al medio NewScientist y en la que ampliaba el anuncio realizado previamente en una nota de prensa.

Según señaló, esta plataforma BCI consiste en un implante, dispositivos electrónicos miniaturizados, software y un decodificador.

Así, cuando el paciente se imagina escribiendo las palabras, los electrodos ‘leen’ los patrones eléctricos en las neuronas y envían esas señales al decodificador, que es capaz de transformarlas en texto comunicable.

No es la primera tecnología de esta clase, pero sí que ha logrado superar las experiencias previas en aspectos como la velocidad entre el pensamiento y el texto o en la precisión. Concretamente, los decodificadores permiten velocidades de hasta 90 caracteres por minuto, con un 94% de correspondencia entre el pensamiento y el texto y hasta un 99% de correspondencia con autocorrección posterior.

Disponible para investigación

Una buena parte de esta tecnología, como es el caso de los algoritmos decodificadores, se ha desarrollado en colaboración con la Universidad de Stanford, en la que se han llevado a cabo también los distintos ensayos clínicos.

En ellos, los resultados han arrojado que la plataforma logra una importante mejora en la función comunicativa de las personas con el tipo de afecciones para las que está pensado el implante. En este sentido, Solzbacher explica que su meta es, eventualmente, proporcionar a estas personas unas capacidades comunicativas comparables a las de una persona sana.

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