Nada que celebrar el Día del Maestro: docentes merideños sobreviven con salarios de miseria

Foto: Referencial

 

 

 

 

A propósito de conmemorarse este 15 de enero el Día Nacional del Maestro, los educadores merideños representados en sus gremios alzaron su voz para rechazar los bajos salarios que devengan quienes dedican su vida a la formación de los niños del hoy, profesionales del mañana de generación en generación.

Por Jesús Quintero / Corresponsalía lapatilla.com

La ardua tarea que realizan no es bien remunerada desde hace varios años, lo que se evidencia es la deserción de los maestros en las aulas de clase, debido a que sueldo de un docente no llega a 5 dólares al mes, de acuerdo a la tasa oficial de cambio; y la mayoría abandona la enseñanza para dedicarse a otros oficios más lucrativos que les permita llevar dignamente el alimento a sus hogares.

El poco dinero que reciben no se compara con la enorme responsabilidad que conlleva la formación de grupos que varían entre 15 y hasta 40 estudiantes por aula, donde el docente integral les enseña matemáticas, lengua y literatura, artes plásticas, ciencias naturales, ciencias sociales, e inclusive otras asignaturas complementarias de la formación básica del ciclo educativo.

Muchos docentes para ganar un poco de dinero adicional, cumplen varios turnos en diferentes instituciones: “En la mañana trabajo en la privada y en la tarde en la pública”, señaló una docente que tiene más de 15 años de labor ininterrumpida, pero que debe sacrificar su tiempo completo para poder brindar una vida modesta a su familia.

En algunos planteles privados, los propios representantes conscientes de la situación económica del país, aparte de cancelar la mensualidad estipulada por la institución educativa, también realizan un aporte mensual para colaborar con el docente, a sabiendas de que el salario es realmente irrisorio y no alcanza ni siquiera para cubrir lo más básico de la alimentación, vestido y transporte.

Otros docentes “de la vieja escuela” han tenido que buscar la manera de irse adaptando progresivamente a las nuevas técnicas de formación donde se implementa el uso de plataformas virtuales a través de internet, motivado a la pandemia por el Covid- 19 y la suspensión de actividades escolares de manera presencial obligando al uso de las clases online como método de enseñanza, pero para ello han tenido que buscar dinero extra e invertir en un equipo telefónico de gama media para poder mantener contacto con su grupo de estudiantes a cargo y sus representantes, ya que es la herramienta de comunicación más inmediata de los últimos tiempos.

Muchos docentes no cambian el par de zapatos desde hace años, con las suelas desgastadas o rotas de tanto caminar porque además tampoco pueden darse el “lujo” diario de abordar el transporte público; deben elegir entre ahorrar ese dinero del pasaje diario para llevar al menos un kilogramo de plátanos a casa y compartir la cena con su familia.

Mientras tanto, eso pasa en el diario de un maestro de escuela, e inclusive afecta también a los docentes de bachiderato y en muchos a los especialistas de las universidades, que no escapan tampoco de esta terrible realidad económica.

Los gremios profesionales no descansan, viven en una permanente acción de protesta para visibilizar la problemática que afecta a sus agremiados, los Sindicatos son la voz de los miles de hombres y mujeres que a diario comparten sus conocimientos con los niños y jóvenes que acuden aún en plena pandemia a nutrirse de nuevos contenidos que les permitirá ser los médicos, ingenieros, politólogos y un sinfín de profesionales dentro de unos años.