Enrique Prieto Silva: Las esquirlas de la granada

El símil es para dibujar la real política opositora, que busca recursos para hacer creer que la situación en Venezuela es la misma desde que fue designado Juan Guaidó presidente encargado. Sin más, tenemos que reconocer que hoy vivimos una fábula política, o para mejor decirlo, una invención engañosa que pone en tela de juicio nuestro sentir de patria seria y responsable. Es cierto que Chávez destruyó el país y que su seguidor Maduro es tanto o más incapaz que él, pero la gravedad de la situación no es la incapacidad del gobernante, sino la tortuosa sequía en que se transformó el liderazgo opositor, que propone sacar al usurpador, pero siempre busca una excusa para no sacarlo democráticamente, sino que sea por la fuerza, que renuncie o abandone el mando; como si ellos no supieran que la “guillotina” los espera cualquiera sea su destino.

Mucho nos critican la actitud que asumimos con esta crítica, sin embargo no nos cansaremos de decir, que no hay otra salida que un proceso electoral bien cuidado y protegido, pero más fuerte es la seguridad que tenemos de que no hay otra. Muchos han sido los procesos electorales de diferentes niveles de gobierno, pero la actitud opositora ha sido la misma: “No vamos a elecciones con este CNE porque van a hacer fraude”, así decantan la estupidez que contagia al elector venezolano, que cree en el liderazgo opositor y en los flamantes “guerreros del teclado”, muchos de ellos que solo ven la pantalla de su teclado y el ensarte de falsedades que se tejen en esa maraña de la “red”, donde el escrúpulo se une a la pérdida del sentido humano, cuando se dan cuenta de que su guerra quedó fuera del teatro y el enemigo es invisible y hasta inexistente. 

El retuiteo y el anonimato surgieron triunfantes en la red de los sabios e inodoros guerreros y políticos “pata’ en el suelo”; algunos que nos da tristeza decirlo, figuraron en las plantillas hasta de candidatos, donde el fulgor estoico del renaciente “pensante” siguió su estela olorosa y desagradable; algo así como el que “a que no me consigues”; sin embargo, no dejando de despotricar y devaluar a su adversario hasta de la misma tanda. Alguien dijo que “así es la política”, pero nosotros le hemos respondido, “eso será en su cátedra administrativa, porque donde nosotros estudiamos, la política es el arte del líder que sabe y puede diseñar la forma de cumplir sus objetivos, y aquí entran los políticos, los sociales y los económicos, que son los más difíciles hoy, cuando desde afuera miden nuestras necesidades y no permiten que podamos obtener lo que nos merecemos, sino la pensada limosna”.

En todo caso nos preguntamos: ¿Qué pasa? Y no encontramos respuesta distinta, “más de lo mismo, el liderazgo se perdió o lo destruyó la sarta de mamarrachos que entendieron la necesidad de un cambio de régimen y la de desdibujar la mentira creada por el malandrismo chavista, que ocultado en la figura de un venezolano hambriento pero ignorante, creyó en que la patria estaba desdoblada como la bandera y ayudó a enarbolarla, hasta que se dio cuenta que para que ondee el pabellón se requiere brisa o aire fuerte, que aunque surge de la nada, hay que dejarlo que corra sin temor al mal aliento.

¿Pero dónde está la esquirla de la granada?, es ese el dilema, que la granada no ha explotado, pero está sin espoleta en manos de rufianes que no saben que si la granada estalla, son ellos los primeros que sufrirán las heridas y tendrán que pagar por ella. Antes dijimos que la estupidez racional no existe, pero en la Venezuela de hoy, desde hace mucho tiempo, venimos confrontando una irracionalidad en la opinión política, que ha marcado el curso de los acontecimientos, agravados por la pandemia, al extremo de ver que ha surgido una caterva de vociferantes políticos, que no líderes, todos llamados a la reflexión perdida, cuyo fin máximo es aparentar, más que aparecer como líderes del teclado en el WhatsApp, surgiendo con una vociferante exclamación de exponencial medida, que aturden, no por la expresión sino por la forma de hablar o escribir, tendiendo al convencimiento de un verdadero exponente de la verdad de Perogrullo.

Lo hemos dicho, y lo repetimos, casi la generalidad de los opositores se enfrasca en una creencia ciega a las presunciones, desechando la acción real, aunque esta sea clara y precisa. Fue lo que ocurrió con motivo del proceso electoral del 20M18, luego el 2019 y el 6D 2020, cuando hoy, a pesar de la realidad y las consecuencias de la abstención, se sigue dando validez a esa decisión infausta y sin sentido, ¿Cómo podemos lograr un resultado positivo con inacción presagiada?, sin dudas, presumir lo inesperado es factible, pero  lograr positividad de lo negativo choca hasta con las leyes de las matemáticas, que es la graficación de la lógica: ¡Nada se hace no haciendo!, lo contrario sería una paradoja, porque el virtuosismo real no nos permite prever y suponer, aunque es imposible que podamos dar fuerza a un resultado posible pero incierto. Ojalá no quiten la espoleta a la granada, porque si ella estalla los primeros que caerán son los que estén cercanos a las esquirlas. ¡Basta ya de jugar a la guerra y de mermarnos los recursos para promover limosnas!.

@Enriqueprietos