“Tamara Suju, la insigne” por Gustavo Tovar-Arroyo @tovarr

La mejor amiga

Celebro la amistad con romanticismo porque –quién lo duda– soy un romántico enclavado en la distante y fría postmodernidad cibernética, además, por ser otra víctima histórica de la crueldad socialista pongo acento en la sensibilidad y el sentimiento porque explican mejor los daños, dolores y desgarraduras: los gritos de nuestra era causados por el chavismo, que esos análisis sesudos que pretenden hacer falaces sabiondos sobre la oscuridad que vivimos.

Como creo en el romanticismo, el sentimiento y la sensibilidad, privilegio la amistad basada en la admiración que me producen quienes luchan por nuestra libertad.

Quiero y hago mi amiga o amigo al activista que desafía al chavismo, son los mejores. 

Damas de diamante

La revelación de la era ha sido –quien lo duda– la mujer venezolana. Su arrojo, tenacidad y valentía no sólo la convierte en mi mejor amiga sino además en la mejor amiga de la Venezuela de nuestro tiempo. Damas de diamante, por su transparencia, brillo, lucidez e inquebrantable belleza (mujer bella es la que lucha) como Delsa Solórzano, Gabriela Montero, María Corina Machado, Ibéyise Pacheco, Patricia Poleo, Nitu Pérez o Tamara Suju (entre muchísimas otras), son para mí tan queridas como admiradas porque luchan. 

Las más preciosas joyas humanas que ha dado la Venezuela del siglo 21 son las mujeres. Madres, hijas, hermanas y abuelas, han enfrentado a la tiranía como nadie.

Lo he escrito cien veces, lo escribiré siempre. Los venezolanos somos mejores por ellas.

Tamara Sujú, la insigne

Enfrentar a la oposición (inmoral) tanto como al chavismo (criminal) sin recursos ni apoyo material, sin aliados ni organizaciones que lo faciliten, es heroico, en ese sentido Tamara es –quien lo duda– una auténtica heroína de nuestro tiempo. Yo la admiro y la quiero porque la he visto luchar como a muy pocos, porque la he visto enfrentar toda ignominia y vilipendio proveniente de la canalla chavista con integridad y porque la he visto trabajar como a nadie por esclarecer y alcanzar justicia ante los crímenes de lesa humanidad que el chavismo ha cometido con su tiranía.

Pocas veces conoceremos mujeres más éticas y valientes como Tamara en Venezuela y Latinoamérica. Ella es insigne. Es un privilegio y un honor para mí luchar junto a ella.

Es mi amiga porque la quiero y la admiro, es mi amiga porque lucha como nadie.

Nicolasito, el bruto

La nueva afrenta del enano intelectual, del rebuzne político, del corrupto de siete suelas, hijo del criminal de lesa humanidad, Nicolás Maduro, “Nicolasito” el bruto –quien lo duda–, contra la insigne Tamara no sólo enaltece y honra –nuevamente– a mi amiga, sino que además le dará una oportunidad de oro para desnudar con argumentos, pruebas e incomparable coherencia la estolidez y criminalidad de la tiranía más corrupta y asesina de la historia de Las Américas desde nuestra Independencia. 

Serán tan aplastantes las revelaciones de Tamara ente Europa y el mundo que la sensibilidad y conciencia mundial se consolidarán y serán irrefutables y contundentes.

Nuestro respaldo moral a Tamara debe ser total, ella es una gran amiga de Venezuela. 

Garzón, de cínico a tartufo 

Este personajillo barato de la justicia internacional llamado Baltazar Garzón, que se vendió por unas cuantas monedas a la organización criminal más espeluznate y cruel de la historia de Hispanoamérica, diseña una estrategia para perseguir, amedrentar y doblegar a una insigne activista de la justicia y de la libertad mundial. Garzón vendió su espíritu, es un prostituto –quien lo duda. De cínico pasó a tartufo. A mí me causa un profundo asco humano, no puedo evitarlo, la grima que me produce su podredumbre ética es absoluta. Está otro apestado de la corrupción chavista.

Se juntan todas las fuerzas del mal mundial contra Tamara, como venezolanos no la podemos dejar sola, es nuestra heroína. Defendámosla, apoyémosla, luchemos con ella. Mostremos grandeza.

Al menos yo lo haré porque creo en la mujer venezolana, porque creo en Tamara.

Venezuela, esa bella palabra, como Tamara, es una dama y a las damas se les respeta.