Unidad, legitimidad y democracia, Por Rafael Veloz García @Rafaelvelozg

En el momento político actual, frente a la lucha contra la dictadura que encarna Nicolás Maduro, los partidos políticos y la sociedad civil organizada tienen tareas pendientes que no admiten diferimientos. En nuestro artículo de la semana pasada tratamos este tema y en esta ocasión iremos más allá.

Procrastinar una obligación en política o en cualquier aspecto resaltante de la vida es un grave error. Bien decía el destacado activista por los derechos civiles en Estados Unidos, Martin Luther King, que no había que “contemplar la escalera, sino simplemente dar el primer paso”. Y eso es lo que debemos hacer, dar el primer paso, el siguiente y el siguiente hasta llegar a lo más alto. En el caso que nos ocupa, se trata de los procesos para la renovación y/o legitimación en lo interno de los partidos políticos que conforman la plataforma unitaria, pero de igual forma estos procesos deben desarrollarse en las organizaciones gremiales, sindicales y otras de la sociedad civil venezolana. Vayamos por partes.

En cuanto a las agrupaciones políticas no hay duda que el primer llamado en la lucha que nos tocará librar contra el régimen a corto y mediano plazo es ir en la búsqueda de una mayor unidad, lo cual es directamente proporcional a la legitimidad. Esto solo se puede alcanzar si en el seno de esas organizaciones existe democracia interna, lo que se traduce en mayor fortaleza.

Debemos partir del principio que los componentes de la plataforma unitaria, que es la versión evolutiva del llamado G-4, en la cual se amplía la cobertura de participación y de decisión, deben estar conscientes en la necesidad de abrir las puertas para que exista democracia interna, lo cual permitiría un mejor ejercicio del liderazgo para aquellos que tienen la misión y la vocación de llevar adelante la cosa pública. Como se puede notar no solo hablamos de un presente, sino también de un futuro cercano pletórico de cambios, si hacemos las cosas hoy como corresponden.

Se impone, por lo tanto, transitar por el deber ser con la ética por delante como su gran valor. Legitimación en dictadura no puede ser una excusa para que dentro de las organizaciones políticas se continúe con la distribución de cuotas de acuerdo a los colores de las organizaciones políticas. De eso no se trata y hay que tomar en cuenta que la sociedad venezolana está atenta y vigilante para ver si los procesos de renovación y legitimación, o ambas, son tan solo una finta o un amago engañoso para ocultar el reciclaje de posiciones o si ciertamente es para establecer la democracia interna en el seno de las organizaciones. Recurrir a un expediente falaz frente al ojo escrutador de la sociedad venezolana sería un yerro de negativas consecuencias.

Ello comportar avanzar en la construcción de la visión prospectiva del país.

La modernización de las organizaciones políticas, gremiales y sindicales, es tarea pendiente. La construcción de la Venezuela de la sociedad del conocimiento y de la información, nuestra visión de la mejor Venezuela, q confronte en éstos temas, la realidad del régimen q nos hizo retroceder a las primeras décadas del siglo XX “a una cocina a leña”. Va más allá de un plan país. Nuestra propuesta en materia de educación, justicia, servicios, energía, cambio climático, entre muchas otras materias. Nuestra meta es volar a ese país del progreso, pero ello comporta salir de la dictadura de NN.

La lección de Barinas

A pesar de que el proceso del 21 noviembre de 2021 no es un ejemplo de primera línea para la adecuada tramitación del ejercicio político en la búsqueda de importantes liderazgos sí podemos hacer algunas menciones especiales sobre lo sucedido en algunos estados donde se ganó y en otros donde no se ganó, pero a pesar de ello se manifestó un liderazgo en ejercicio de significativa importancia. Hay que poner el foco de atención especialmente en el estado Barinas, sin duda la meca del chavismo, donde nació el proceso que ha llevado a la destrucción de la nación. En esta entidad llanera en esa fecha se ejerció el autoritarismo y los poderes públicos arrodillados a Maduro torcieron la voluntad popular, para luego convocar a nuevo proceso para el 9 de enero de 2022, con todo el ventajismo de fuerza y de poder que tiene el régimen. El resultado en números a la postre resultó un revés más categórico aún para el gobierno usurpador, pues tras ganar la oposición liderada por Freddy Superlano por unos doscientos votos sobre el candidato del Psuv, Argenis Chávez, el 21 de noviembre, fracasó por más de 43 mil votos el 9 de enero de este año, al arrasar el abanderado de la MUD, Sergio Garrido, con el 55.36% de los sufragios sobre el candidato de la dictadura, Jorge Arreaza, quien alcanzó el 41.27% de los votos.

¿Cómo se logró esto último frente al poderoso andamiaje de trampas y ventajismo del régimen? Es la gran pregunta. La respuesta la dio el propio Freddy Superlano, a quien despojaron del triunfo el 21N. El dirigente de Voluntad Popular llamó la atención sobre “la unidad superior de la oposición” porque no había posibilidad de elecciones primarias. “Logramos un acuerdo obligado al que había que llegar. Pudimos tomar las mejores decisiones, era una narrativa distinta a cualquier otra, nuestra narrativa no ha sido la gestión del pasado, se habló del cambio político”, dijo y agregó “que la unidad superior está por encima de los partidos políticos, de los colores y de las organizaciones” e hizo hincapié en que se dejaron de lado las apetencias políticas y la repartición de cuotas de poder. No cabe duda entonces, que la lección de Barinas, que nos llena de esperanza, debe ser muy bien aprendida de cara para los procesos electorales presidenciales y a la Asamblea Nacional que se avecinan.

El Presidente (E) de Venezuela, Juan Guaidó, no se ha cansado en reiterar que somos mayoría y de resaltar el valor de la unidad para ir a la búsqueda de condiciones con el apoyo de los países aliados, en vista de que Nicolás Maduro es un tutelado, pero para ello existen unas condiciones indispensables como el tema de la unidad, con visión prospectiva, aunque no es solo la unidad, sino la unidad legitimada y de allí la importancia de las elecciones internas en las organizaciones políticas.

………………………………………….

Ahora bien, frente a la dictadura, aparte de lo anterior, la plataforma unitaria también tiene la obligación de ir al encuentro de la sociedad civil, los colegios profesionales, sindicatos, etc., cuya naturaleza ordena la atención de sus agremiados para la legítima defensa de sus derechos fundamentales. En vista de la existencia de un régimen como el de Maduro todos tienen que luchar por el mismo objetivo, que no es otro que alcanzar las condiciones idóneas para ir a los procesos electorales presidencial y parlamentario.

No cabe duda que también se avecinan procesos de elecciones en los colegios profesionales y sindicatos, que deben ser llevados a cabo por los propios afiliados. La labor de la oposición es entonces utilizar adecuadamente la articulación y el ejercicio de la política en la calle al lado de esos organismos de la sociedad civil. Y no me refiero solo a la protesta, sino al pleno ejercicio político.

El espejo de Barinas debe ser utilizado para que los colegios profesionales, sindicatos y otras organizaciones, que tienen que ir a procesos electorales, los saquen adelante para marchar en paralelo en la búsqueda de la libertad que requiere el país, lo cual se puede lograr a través del Acuerdo de Salvación Nacional.

Estos organismos de la sociedad civil organizada que tienen una fortaleza extraordinaria, con gran arraigo constitucional y que siempre han estado por delante de los procesos históricos de Venezuela, si hacen también el trabajo estarán abonando el terreno para recuperar la democracia, unidos a los partidos políticos igualmente legitimados.

Dr. Rafael Veloz García, Diputado a la Asamblea Nacional y del Parlasur electo en 2015, miembro de la Dirección Nacional de Voluntad Popular, VP, expresidente de la Federación Interamericana de Abogados (FIA)