Pacientes trasplantados en Venezuela viven a la espera de un milagro

Pacientes trasplantados en Venezuela viven a la espera de un milagro

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Archivo. EFE/Miguel Gutiérrez

 

 

Hace más de cuatro años el Estado venezolano decidió suspender el programa de procura de órganos en el país por no poder garantizar el suministro de medicamentos inmunosupresores. Desde entonces, son miles las personas en Venezuela que esperan por un trasplante para mejorar su calidad de vida.

A pesar de las distintas promesas, el programa sigue sin reactivarse. Los pacientes crónicos continúan viviendo penurias y la escasez de medicamentos se acentúa cada vez más, poniendo en riesgo la salud de personas trasplantadas al aumentar las posibilidades de que el injerto sea rechazado.

Por: Elizabeth Gutiérrez y Luis Eduardo Martínez | lapatilla.com

El alto costo de la vida de un trasplantado

Reymer Villamizar, director de Amigos Trasplantados de Venezuela (ATV), alertó que las personas que cuentan con un trasplante de órganos en el país siguen teniendo dificultades, sobre todo en el interior ante la constante carencia de inmunosupresores en las farmacias de alto costo del Instituto Venezolano de Seguros Sociales (IVSS), advirtiendo que en casi todos los estados los medicamentos llegan de manera incompleta razón por la cual los pacientes deben extremar medidas.

“En este preciso momento, hay escasez de un medicamento llamado Azatioprina, un medicamento de vieja data, o de primera generación, pero que muchos médicos trasplantólogos tuvieron que acudir de nuevo a él motivado a la escasez. Estamos hablando de que este medicamento tiene cerca de seis meses que no llega a las farmacias de alto costo”, explicó.

Archivo/ Foto vía @CanelonDelvalle

 

En vista de ello, algunos han recurrido a adquirir los medicamentos por cuenta propia, pero no todos tienen los recursos optando así a subdosificarse. De acuerdo a Villamizar, el mantenimiento de un trasplante en medicamentos aproximadamente puede rondar entre 400 y 800 dólares al mes dependiendo de las indicaciones que reciba de su médico tratante. Además, el esquema completo se consigue en farmacias privadas del país, lo que contribuye a que muchos se inclinen por traer los fármacos desde el exterior.

Según el informe reportado por ATV, hasta noviembre del año pasado, al menos 209 personas han presentado rechazo agudo de su órgano trasplantado por la escasez permanente de inmunosupresores. Muchos de ellos se han visto en la necesidad de regresar a la terapia de hemodiálisis y desde hace seis años, 115 personas con trasplante han fallecido, siendo 2020 y 2021 los años con mayor mortalidad.

Y desde las instituciones adscritas al Ministerio de Salud las respuestas son las mismas. Esgrimen que debido al presunto bloqueo o las sanciones arbitrarias en contra del Estado venezolano, no hay medicamentos. Sin embargo, han podido evidenciar que la crisis humanitaria compleja comenzó antes de las sanciones.

Cortesía ATV

 

“En alguna oportunidad, hace aproximadamente dos años, nos pudimos sentar con ellos, evaluar algunas situaciones, pero como no cumplían, nos tocó salir a la calle a exigir nuestro derecho a la salud. Desde entonces, ellos no quieren tener contacto con voceros a menos que sean afectos”, reprochó Villamizar.

No obstante, ATV ha ido “paleando” un poco la situación, llevando suficientes inmunosupresores a diferentes estados del país, mediante sus coordinaciones y los diferentes delegados en todo el territorio nacional. “Nosotros no podemos suplir lo que debe hacer el Estado, porque lo que atendemos son las emergencias. No nos abarca para poder donar a todos los pacientes durante varios meses. Eso es trabajo del Estado y son ellos quienes deben garantizar este medicamento a las personas con esta condición de salud”.

Pacientes vulnerables ante una pandemia sin tregua

Aunado a eso, la pandemia ha incrementado el deterioro del sistema de salud pública y ha provocado que pacientes, que ya cuentan con el sistema inmunológico comprometido, deban exponerse al virus retirando sus medicamentos en centros asistenciales que fueron designados como hospitales centinelas. Entre 2020 y 2021, al menos 46 personas trasplantadas han muerto por haberse contagiado con Covid-19 y solo este año ya se han contabilizado dos decesos, lo que evidencia la alta vulnerabilidad de quienes hacen vida con estas condiciones.

Foto: Archivo

 

Los pacientes crónicos y trasplantados vieron cómo se iba recrudeciendo la atención en centros hospitalarios. El personal sanitario fue mermando, y desde el inicio de la crisis humanitaria compleja, cada vez hay menos especialistas en trasplantes siendo más crítica la situación en el interior del país.

Por si fuera poco, la falta de transporte y combustible puso en apuros a más de uno que necesitaba atención médica de urgencia. “La pandemia vino a crear muchas más dificultades de las que ya vivíamos nosotros como trasplantados”, mencionó el director de ATV.

Políticas públicas sinceras y transparentes

A finales del año pasado, Nicolás Maduro anunció que se reactivaría un plan para realizar trasplantes renales en el Hospital Militar Dr. Carlos Arvelo, pero Villamizar ve con preocupación que desde el Estado se hable de manera tan deportiva sobre la reactivación de los trasplantes considerando que un programa serio, responsable y transparente debe llevar ciertas normas sopesando que las medidas son insuficientes.

“Aquí había unos estándares, unos protocolos, que los llevaba muy bien la ONTV (Organización Nacional de Trasplantes de Venezuela) y esas competencias pasaron a Fundavene que luego desmanteló el sistema de procura de órganos y tejidos”, condenó.

Villamizar añadió que reactivar el plan no es tarea sencilla porque no solo se requiere de una unidad de trasplante, sino también demanda otras unidades del servicio hospitalario que deben estar al día. ”Debe existir un sistema de laboratorio activo, cosa que no está ocurriendo en la mayoría de los hospitales del país. Debe existir un sistema de imagenología, donde puedan hacer algo por si hay algunas complicaciones. Deben existir algunas camas de emergencia, de cuidados intermedios o intensivos, por si esas personas requieren de esas salas. Pero vemos que en estos momentos, con el Covid, casi todas las camas están destinadas a estas personas. Aplaudimos cualquier iniciativa, pero que sea sincera. Que realmente muestre resultados y que no solamente sea una promesa electorera”.

Archivo

 

Paralelamente, la crisis ha golpeado las unidades de diálisis pues presentan un franco deterioro en cuanto a su infraestructura. ATV ha registrado que entre 2015 y 2017 se contaron cerca de unas 350 unidades de diálisis habilitadas en el país, pero para cierre del 2021 solo 128 unidades estaban operativas, debido a fallas con las máquinas y falta de mantenimiento.

ATV hace un llamado al Estado a que se reactiven los trasplantes, se brinde la atención inmediata en las diferentes unidades de diálisis que están desasistidas, mejorar las condiciones laborales del personal que trabaja en las diferentes unidades, y que se regularice la entrega oportuna de los diferentes inmunosupresores a los pacientes de todos los estados del país.

“Nosotros como organización lo que queremos es sumar y no restar y a medida que se haga un buen trabajo, por supuesto que nos van a tener de aliados. Estamos para realizar esa contraloría, de hacerles ver dónde están los problemas para que se tomen las correcciones. No es que somos enemigos, sino más bien, alertamos dónde están flaqueando para que ellos refuercen y eviten que más personas sigan complicándose y falleciendo por algunas cosas que se pueden resolver a corto, mediano o largo plazo”, puntualizó.

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