Las caras de la maldad: los asesinos más perversos y calculadores en Venezuela

Fotografía de un impacto de bala en una baranda de metal en un campo de béisbol juvenil en La Vega, el 07 de junio de 2021, en Caracas (Venezuela). EFE/ Miguel Gutiérrez

 

Algunos son fríos, calculadores, metódicos, otros son perversos y macabros, cada uno con su manera de actuar, que los convirtió en asesinos.

Por 2001





En unos casos fueron desarrollando la psiquis de una persona perturbada, maltratada y agraviada desde su infancia, con conductas asociales que desencadenaron un detonante, otros decían que les hablaban “demonios” y aquellos que se dejaron llevar por la furia y el impulso.

En Venezuela son puntuales los asesinos que han encarnado las primeras planas como Dorángel Vargas “El Comegente”, Víctor Colmenares Lupión, Argenis Rafael Ledezma mejor conocido como “El Monstruo de Mamera” y también surgieron nuevos homicidas con el paso de los años.

“El Pintor comegente”

Luis Alfredo González Hernández, conocido como “el pintor comegente” de apariencia desaliñada, cabello negro largo hasta el cuello, de tez morena, vestimenta descuidada, con una mirada penetrante, era para el 17 de abril de 2018 un ermitaño que pasaba sus noches y días en una finca, situada en San José de Barlovento, estado Miranda.

En aquella finca descuidada, con estructuras de madera corroída, habitaba el llamado “pintor comegente» de Barlovento.

“El pintor comegente” no era originario de Barlovento, había recorrido varias regiones antes de llegar a esta entidad mirandina. En Yaracuy fue acusado por violencia en el año 2015.

También estuvo en el sector Las Palmas de Río Chico, donde pernoctaba en un container abandonado, que se encontraba en la zona. Los vecinos de la región lo desalojaron, en ese entonces, debido a que fue acusado de matar a un caballo, comer partes de su carne y realizar artesanía con su piel.

Luego de un tiempo consiguió morada en la finca de Barlovento, que era propiedad de Lisandro Rosales García, un abogado y también pintor, que había dejado su vida en la ciudad para internarse en la zona montañosa, que rodeaba su propiedad.

Luis Alfredo González pasó un tiempo en la finca y en ese entonces los vecinos denunciaron ante la subdelegación del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) de Río Chico que tenían días sin ver a Lisandro Rosales.

Los funcionarios acudieron a la finca y Luis Alfredo González les dijo que Lisandro se encontraba de viaje a los Estados Unidos y que él se había quedado cuidando. Los pesquisas del Cicpc insistieron y lograron ingresar a la propiedad.

En la vivienda se encontraron restos óseos humanos, al igual que cerca de una piscina de la propiedad y en otros puntos de la finca. También descubrieron cuadros, una carta que había escrito Lisandro y la cédula y el «Carnet de la Patria» de una mujer.

El llamado “Pintor Comegente” confesó ante el Cicpc que había asesinado, descuartizado y comido parte de los restos de Lisandro. Dijo que usó la sangre para realizar pintura. Alegó que la víctima le había pedido que le quitara la vida debido a que estaba, según sus declaraciones, “enfermo con cáncer”.

Este hombre en el interrogatorio contó que comió el hígado de la víctima y lo aderezó con mango y sal, manifestó a los investigadores que le “respetó” los brazos a Lisandro, porque era con lo que él pintaba.

Se había conocido que encontraron muestras de sustancias de naturaleza hemática (sangre) en las pinturas colectadas en el sitio del suceso.

Durante el interrogatorio el “Pintor Comegente” no dio detalles de otras víctimas, pero aún quedaron interrogantes de este caso, como la cédula de una mujer que encontraron en el sitio y la desaparición de un hombre, que estaba en situación de calle y que había sido visto en compañía del pintor.

“El endemoniado”

Dargluis José Cisnero Contreras, de 24 años, mató a sangre fría a tres miembros de su familia el 14 de diciembre de 2016. El dantesco crimen ocurrió en la casa 184 “Caridad”, situada en la urbanización Colinas de Las Rosas, sector Las Rosas en Guatire, estado Miranda.

Para leer la nota completa, aquí