Las situaciones más insólitas que las estrellas de Hollywood vivieron con sus fans

Las situaciones más insólitas que las estrellas de Hollywood vivieron con sus fans

Muchos artistas se convierten en “pasión de multitudes”. Sus seguidores los aman pero también protagonizan situaciones desopilantes, insólitas y bizarras

 

Si sos una estrella de Hollywood la fama suele venir acompañada de muchos beneficios: acceso a los mejores lugares, una cuenta bancaria como para atravesar varias vidas y un reconocimiento que mima/agiganta el ego. Es cierto que el precio a pagar no siempre es agradable. Se pierde privacidad y actividades tan simples como ir con un sobrino a la plaza se transforman en algo imposible por la cantidad de gente que se arremolina pidiendo una selfie. A eso hay que sumarle la cantidad de falsos amigos que se suman. Y nunca falta algún fanático que pasa a la categoría de acosador.

Por Infobae





Muchos mortales pueden pensar que alcanzar el status megafamoso sería lo “más de lo más”. Sin embargo, propongo al lector que busque en Netflix la comedia Cambio de papeles (The stand in), con la increíble Drew Barrymore, donde se muestra de un modo tan gracioso como brutal cómo una actriz prefiere desaparecer que seguir con las estresantes demandas que implican ser famoso. Y es que cada tanto las estrellas de Hollywood viven momentos extraños con fans que protagonizan situaciones en el límite de lo bizarro y lo incómodo.

Adam Sandler es una de las estrellas más populares de los Estados Unidos. Aunque sus películas suelen ser defenestradas por la crítica logran algo que se agradece: hacen reír. Es cierto que prefiere el chiste fácil al humor inteligente, pero también arrancan carcajadas después de una jornada estresante.

Los que se cruzaron con el actor aseguran que suele mostrarse humilde y cordial. Le gusta ir a restaurantes populares y es común verlo vestido siempre con unos poco elegantes pero cómodos pantalones de básquet. Su pasión por este deporte es conocida. El año pasado se viralizó un video donde se vio cómo se sumó a un partido casual que se armó en una cancha pública de Long Island. Un grupo de muchachos jugaba y el actor les pidió entrar para el asombro de todos.

Sandler suele ser muy respetuoso con sus fans. De hecho está casado hace más de 20 años con Jacqueline Titone, una actriz que antes de convertirse en su esposa, era una fanática que podía repetir parlamentos enteros de sus películas.

Aunque la mayoría de sus seguidores se muestran respetuosos, hace poco el actor reveló la situación más insólita que le tocó vivir. Fue a una peluquería y luego de realizarse un corte de pelo, el ayudante guardó el cabello cortado en una bolsa y le pidió que se la firmara. Hasta ahí un pedido algo extraño pero a Sandler, la situación le resultó graciosa y lo hizo sin problemas. Al llegar a su casa, el actor ya se había olvidado del insólito pedido y se puso a navegar en Internet en un sitio de ventas online. Fue entonces que comprobó con asombro que se vendía dicha bolsa anunciando que lo que contenía era su…. vello púbico. La historia termina con Sandler comprando ese “objeto de coleccionista” para sí mismo por 65 dólares y aprendiendo una lección: nunca más aceptar que guarden su cabello en bolsas ni bolsitas.

Por favor, ajuste su cinturón y su entusiasmo

Kaley Cuoco es una de esas entrevistadas que todo periodista ama. Simpática, graciosa, responde sin problemas y con humor. Lejos del papel de estrella inaccesible, se muestra espontánea y divertida. Así no tuvo problemas en contar la vez que en medio de una alfombra roja sintió que la larga cola de su vestido se había atascado y al mirar con atención, observó a una mujer muy alta parada sobre él. “Dije: ´Todo bien, le voy a pedir que salga de ahí´, pero era ¡Sigourney Weaver!”, le contó a David Letterman. “Consideré que no se le podía decir a ella que se moviera. Yo esperaba que fuera alguien distinto, que si hubiera sido así, le hubiera pedido que se corriera. ¡Pero no le podía pedir eso a Sigourney Weaver! Entonces, no hice nada”.

Si la situación que vivió con Weaver fue extraña, con una fanática vivió una situación de las estilo “tragame tierra”. En The Big Bang Theory había un gag muy celebrada por los fanáticos que consistía en que el personaje de Sheldon golpeaba tres veces la puerta llamando a Penny, el personaje de Cuoco, antes de entrar en su departamento. La actriz contó que un vuelo estaba mirando las típicas películas que se pasan para alivianar el viaje cuando la azafata se acercó y empezó a golpearle el brazo al grito de “¡Penny, Penny!”. Imagine el lector la situación: la actriz en las nubes -literalmente- y una mujer que empieza a golpearla.

A la rubia la situación le resultó aterradora y su rostro se desencajó. “Yo decía: ‘Está bien… ¿pero por qué estás golpeando?’”, contó en una entrevista en USA Today. Fue después de un momento que la azafata se percató de lo incómodo de la situación, ensayó algo parecido a una disculpa y se retiró. Porque si bien en la serie el “¡Penny, Penny!” resultaba gracioso, en un vuelo y a cuento de nada resultó patético.

Cuoco reconoció que en general suele saludar y agradecer las muestras de cariño de sus fans. “Muchas veces cuando subo a un avión veo que en muchas pantallas están viendo capítulos de The Big Bang Theory, por lo cual suelo saludarlos y hacerles algún reconocimiento. Es muy lindo”. Así que el problema no es el afecto sino su… sobredosis.

Una charla vale más que una foto

Muchos famosos extrañan la época en que sus seguidores solo buscaban un autógrafo. Alcanzaba un papel, una birome y una firma para dejarlos felices. Pero con el advenimiento de la tecnología y los celulares, el souvenir se complicó. La mayoría de los humanos posee un celular y al ver a sus ídolos no resisten la tentación de pedirles una foto. La situación parece sencilla pero puede resultar complicada por la impericia o los nervios del dueño para manipular el celular y por la cantidad de fotos a las que se debe acceder.

Hasta la llegada de los teléfonos móviles, los grandes estudios solían distribuir fotos autografiadas de sus estrellas; no las firmaban ellas sino alguno de sus múltiples empleados. Con las selfies esto es imposible, porque el fan la quiere una imagen con su ídolo y no con un doble. Algunas estrellas son una verdadera máquina de fotos. El cetro sin lugar a dudas lo ocupa Dwayne Johnson, que ostenta el récord Guinness de selfies: se tomó 105 en tres minutos.

No todos tienen la capacidad de La Roca para sacarse tantas fotos con tantos fans. Aunque no lo parezca las estrellas de Hollywood también son humanas, se cansan y a veces “no dan más”. Algo de eso le sucedió a la cantante Demi Lovato, que aunque valora mucho a sus seguidores no dudó en “ponerle los puntos” a dos chicas que se excedieron.

Demi estaba entrando a un hotel y, cansada, no accedió a tomarse una fotos con unas chicas que la esperaban. “Las escuché empezar a quejarse y una de ellas dijo: ‘Oh, ¿nos estás ignorando? ¿Vas a entrar directamente al hotel? ¿Estás demasiado cansada?’. Así que llamé a mi guardaespaldas. Le dije: ‘Ve a buscar a esas niñas, tráelas aquí’. Consiguió que las dos entraran y les dije: ‘Miren, les agradezco mucho que hayan venido hasta el hotel y que me apoyen, y no quiero que sientan que no las valoro. Pero no puedo pararme (a tomarme una foto) cada vez que me lo piden, y eso no es excusa para faltarme al respeto… porque yo sí me respeto’. Al final acabé sacándome una foto con ellas”, explicó en una entrevista a la revista Allure. “No quería ser cruel, simplemente pensaba: ‘Oye, yo también soy humana’”, añadió.

En 2013, su colega Rihanna también se hartó de una fan demasiada efusiva y lo golpeó con el micrófono cuando se aferraba a ella durante un concierto. El video se viralizó y recibió críticas. Sin embargo, la cantante fue sincera y defendió su postura en Twitter: “Sí, fue a propósito. Esa p$rr@ no me dejaba ir”.

El bromista embromado

Vitalii Mikolayovych Sediuk no es un fanático enfervorizado sino un youtuber que se describe a sí mismo como un bromista ucraniano. Suele presentarse en distintos eventos y alfombras rojas donde realiza bromitas con los famosos, aunque algunas no terminan del todo bien.

Kim Kardashian fue una de sus víctimas. En 2016, durante la Semana de la Moda de París, Sediuk en plena calle intentó besarle su trasero. La mujer iba acompañada con un guardaespaldas que con un certera trompada derribó al ucraniano. Una semana antes, Vitalii se coló entre los fans que pugnaban por sacarse una foto con la top modelo Gigi Hadid. Intentó abrazarla y levantarla del suelo pero ella empezó a gritar: “¡Suélteme! ¿Quién demonios es usted? ¡Pedazo de mierda!”, y se liberó de él con un efectivo codazo. La imagen dio la vuelta al mundo y la modelo explicó su reacción: “Sentí que estaba en peligro y tenía todo el derecho a reaccionar de la manera en que lo hice. Quiero que las chicas vean este video y sepan que tienen derecho a defenderse también si están en una situación similar”.

No fue la única intervención de Hadid. En uno de los desfiles otra youtuber llamada Marie Benoliel, se subió a la pasarela y la modelo la obligó a bajar para seguir con su presentación.

Las mujeres no son el único objetivo de Sediuk. Leonardo Di Caprio y Bradley Cooper tuvieron que soportar que en distintas galas el ucraniano se arrojara sobre ellos para abrazarles la entrepierna. También intentó besar a Wil Smith, que lo alejó con un manotazo. Brad Pitt fue otra de sus víctimas. Durante la premiere de Maléfica, Sediuk se acercó y le rompió los lentes. Harto, el actor pidió una orden de alejamiento; Sediuk fue condenado a 20 días de trabajos comunitarios y a pagar una multa de 20.000 dólares. Así Brad Pitt dejó bien claro que fanáticos y seguidores sí, pero desubicados, no.