Arroz con plátano y arepas sin relleno: Agonizan comedores escolares y populares en Lara

 

Cerca del 70% de los niños que residen en las comunidades populares del estado Lara, no tienen acceso a una alimentación balanceada, lo que eleva el índice de desnutrición infantil y problemas a nivel de la salud, formación y crecimiento.

Por: Yanitza Martínez

La compleja crisis que atraviesa Venezuela ha golpeado fuertemente al estómago de los niños en la entidad larense, donde muchos de ellos han tenido que abandonar los salones de clases para ir de casa en casa en urbanizaciones del este de la ciudad de Barquisimeto a pedir alimentos. Otros optan por plantarse a las puertas de restaurantes, panaderías o establecimientos de comida para obtener las sobras que van dejando los clientes.

Pese a que los comedores populares y escolares se niegan a desaparecer, en Lara la mayoría de estos comedores dejaron de existir. La falta de dotación de alimentos por parte del régimen de Nicolás Maduro, la crisis de los servicios públicos y la mala calidad de los alimentos, han acabado con los pocos que quedaban.

En Barquisimeto escasamente quedan unos 20 comedores en los sectores populares, pero los mismos prestan un servicio intermitente. Arroz con agua, arepa sola o arroz con plátano es lo que a duras penas consumen en estos comedores públicos.

En el sector Morrocoy, al oeste de Barquisimeto, habitan 400 familias. Allí medio funciona un comedor que solamente puede atender a 60 familias, que ya han denunciado la mala calidad de sus alimentos.

Las comidas que suministran a estos programas no son balanceadas ni nutritivas. No solo los comedores ubicados en las barriadas atraviesan esta precaria situación, sino también aquellos expendios de alimentos del sector salud, donde padecen los embates de la falta de atención por parte del régimen chavista.

Adiós comedores escolares

 

 

El casi extinto Proyecto de Alimentación Escolar (PAE) ha evidenciado muchas deficiencias en los últimos meses, situación que se agudizó con la llegada de la pandemia del Covid-19 y con la implementación de las clases virtuales.

Cerca del 80% de las instituciones educativas públicas en el estado Lara no tienen activo el servicio del comedor. Las limitantes siguen siendo la falta de suministro por parte del régimen, la ausencia del gas, agua y personal dispuesto para realizar el trabajo.

Dulce Meléndez, integrante de la Federación Nacional de Trabajadores de la Educación Venezolana (Fenatev), detalló que existen algunos comedores activos, pero que en los platos sigue predominando el arroz y la pasta con granos, dejando a un lado los alimentos que aportan los nutrientes necesarios para el desarrollo y formación de los niños.

La decadente situación del PAE ha llevado a muchas instituciones larenses a solicitar a los padres alimentos para poder mantener a flote los comedores. Sin embargo, esa medida no ha dado los resultados esperados, ya que la mayoría de las familias a duras penas tienen recursos para sostenerse, por lo que los padres y representantes optan por no enviar a los niños a las actividades académicas, trayendo como consecuencia atraso y deserción escolar.

A nivel nutricional, la licenciada Ada Seguerí, especialista en nutrición, señala la importancia de una dieta balanceada para los infantes en sus primeros años de vida, ya que el desarrollo físico y mental depende en gran manera del tipo de alimentos que consuman.

Es por ello que la nutricionista asegura que debido a la mala alimentación, los niños no muestran el mismo rendimiento en los estudios y otros no tienen la capacidad de practicar alguna disciplina deportiva por no recibir los nutrientes, vitaminas y minerales que aporta una dieta balanceada.

Voluntariado social

 

 

Ante la devastadora situación de los comedores escolares y populares, la región larense cuenta actualmente con más de un centenar de programas de alimentación propiciados por organizaciones de la sociedad civil. Los mismos se sostienen gracias a donaciones y aportes que realizan las personas dentro y fuera de Venezuela.

Alimenta la Solidaridad es un programa que tiene presencia en siete de los nueve municipios del estado Lara desde hace cinco años. Con este programa se benefician 2.800 niños. Así lo detalló Grace Morales, coordinadora de Alimenta la Solidaridad en la entidad, quien además resaltó que hasta la fecha han otorgado 311.871 platos en toda la región.

Este programa en Lara está dirigido a la atención de los niños en situación de vulnerabilidad, quienes además, reciben atención en educación y recreación.

Para Alimenta la Solidaridad no ha sido fácil sostener este programa, ya que se han tenido que enfrentar una serie de retos, debido al deterioro de los servicios básicos, obligándolos a fabricar fogones inteligentes para paliar la falta de gas. También se han esforzado en buscar recursos e insumos para la potabilización del agua en estos comedores, ya que el servicio en la mayoría de los sectores de Lara es casi inexistente.

En cuanto al problema del combustible, los comedores que maneja este programa en municipios como Jiménez, Torres y Simón Planas, se han visto amenazados al no contar con los medios para trasladar los alimentos y de esa manera evitar que el servicio se vea interrumpido.

A las personas que forman parte de estos proyectos les ha tocado asumir la atención de los niños en la región larense en materia de salud y nutrición, ya que ese es uno de los asuntos más complejo existente en las barriadas populares del estado.

“Nosotros somos el presente, nuestros niños son el futuro”, resaltó Morales. Los comedores en el estado Lara se sostienen gracias a la ayuda de personas anónimas que dentro y fuera de Venezuela siguen realizando sus aportes y donaciones.

Aporte de la Iglesia Católica

 

 

A través de Cáritas de Venezuela, la Iglesia Católica también maneja diversos programas de alimentación que, en este caso, son dirigidos a la población de adultos mayores. Estos comedores parroquiales se sostienen gracias a la colaboración de la feligresía.

El municipio Torres es el segundo municipio del estado Lara con la mayor cantidad de comedores parroquiales, donde son atendidos cerca de 700 abuelos en las diferentes iglesias.

Comedores como el de “Doña Nonoy”, ubicado en la Catedral San Juan Bautista de Carora, atiende diariamente a 60 adultos mayores con un plato de comida balanceado, que incluye sopa, proteínas animales, carbohidratos y vegetales.

Este es uno de los comedores de ancianos más grandes de Carora y el mismo se sostiene con las donaciones que llegan a la parroquia y el aporte de empresas privadas que han asumido esta responsabilidad.

En el caso del comedor “Doña Nonoy”, la falta de agua ha sido una de las más grandes limitantes. Sin embargo, su voluntariado señala que logran resolver a través de camiones cisternas.

Daniela Leal y Reina de Álvarez coordinan el comedor Santa Dorotea de la Iglesia San José de Calasanz, que auxilia a 140 niños con alimentación y educación. Son necesidades que van tomadas de la mano. También brindan atención médica una vez al mes con jornadas abiertas a toda la comunidad.

Atienden a indigentes

 

 

El comedor Casa de la Misericordia en Carora ofrece alimentación a 45 indigentes desde hace 19 años, y así como el resto de las organizaciones, se sostiene por el aporte de donadores, quienes por iniciativa propia ayudan al sostenimiento de este programa de atención social.

Dilcia de Álvarez señala que no se les ha hecho fácil trabajar con personas en estado de indigencia, ya que la mayoría presentan patologías mentales que no son atendidas, y que muchas veces les ha tocado asumir la atención y tratamientos médicos de estas.

“La misericordia nos mantiene de pie”, afirmó, a la vez que mencionó que gracias a una empresa dedicada a la distribución de gas doméstico no han pasado trabajo en cuanto a este asunto. Sin embargo, la falta de agua sí ha sido limitante muchas veces para continuar prestando el servicio.