La lista negra de Ferrari: los ricos y famosos que tienen prohibido comprar sus autos

La lista negra de Ferrari: los ricos y famosos que tienen prohibido comprar sus autos

Justin Bieber con la Ferrari 458 Italia que cambió varias veces de color

 

Un aviso publicitario lo advirtió hasta el hartazgo. “Hay cosas que el dinero no puede comprar”. Es el mismo lema que aplica Ferrari para mantener muy elevada su cota de exclusividad. Hay gente que dispone de los millones de dólares necesarios para tener el modelo que quiera de la casa de Maranello, y sin embargo no puede hacerlo por estar en una nómina que ningún potentado amante de los autos quiere integrar: la lista negra de Ferrari.

Por: Clarín





Siempre se le dio un tratamiento de leyenda porque no existe comunicación oficial de la marca al respecto. Son por lo general los propios perjudicados por la medida, casi por despecho, los que hablan pestes de la marca, mientras se pasean en un Lamborghini, un Bugatti o una Maserati, y con el tiempo se empieza a conocer el trasfondo de la historia, el lado B.

Cantantes con millones de discos vendidos y números de nueve cifras de seguidores en las redes sociales; boxeadores legendarios con tratamiento de Salón de la Fama y magnates de alto perfil son algunas de las víctimas que se ven privadas de poder llegar a una Ferrari.

También hay casos de sancionados que, con el tiempo, recibieron un indulto y les reabrieron las puertas de la marca, como acaba de suceder con un magnate californiano que por cinco años persiguió un modelo descapotable de LaFerrari híbrida.

Ahora bien, la compañía aplica su propio derecho de admisión frente a escenarios que considera disruptivos para sus reglas: entiende que la transgresión excesiva no es la publicidad que necesita para sus productos. En tal caso, hay más posibles compradores de Ferrari que modelos producidos anualmente por la marca, que en 2021 vendió 11.115 unidades.

Ser rico y famoso no le alcanza a Ferrari

Deadmau5 es un afamado DJ que por años estuvo en el top ten del ranking de la revista DJMag. Con algo del dinero que ganó decidió comprar una Ferrari 458 Italia, una coupé de dos plazas con motor V8 (4,5 litros) de hasta 605 caballos. Su valor por entonces rondaba los 250 mil dólares.

En 2014 presumió en sus redes sociales con la personalización que le había hecho al auto: lo pintó de color celeste y lo ploteó con temática del Nyan Cat, un personaje de caricatura que se hizo muy popular en Internet hace algunos años. Le puso nombre a la coupé: Purrari.

La customización incluyó detalles del interior, entre ellos las alfombras que llevaban la leyenda Purrari. Según trascendió, Ferrari le envió una carta documento para que le devolviera la apariencia original al auto, bajo amenaza de iniciarle acciones legales. Poco tiempo después, Deadmau5 vendió la 458 Italia y pasó a Lamborghini.

Justamente el Toro parece ser el elegido para curar el desplante de Ferrari en los famosos. Lo mismo sucedió con Justin Bieber. El artista canadiense tuvo un Lamborghini Aventador al que le pintó un grafiti en la puerta, con la leyenda “cash only” (sólo efectivo), sin que la marca de Sant’Agata Bolognese le hiciera problemas.

Pero Ferrari puso el grito en el cielo por las recurrentes personalizaciones que, casualmente, hizo en su 458 Italia. La última: la pintó de celeste brillante y la exhibió orgulloso en su cuenta de Instagram, que tiene más de 200 millones de seguidores.

Además, en tiempos de excesos, admitió haber perdido el rastro del auto durante dos semanas: dijo que no se acordaba dónde lo había dejado estacionado. La compró en 2013, con el color rojo tradicional. La pasó al blanco, al celeste y a un azul. Finalmente, la vendió en una subasta en 2017.

Los excesos, el altísimo perfil y presumir de ello no coinciden con el Ferrari Style. De ese modo, sólo basta con repasar las imágenes que Floyd Mayweather publica en sus redes (rodeado de dinero o de mujeres con poca ropa, con una mirada misógina) para entender que el ex boxeador, de los mejores del siglo 21, se lo mencione como parte de la lista negra.

De todos modos, el ex campeón mantiene algunos modelos de la marca. De hecho, el año pasado mostró una serie de siete súper autos pintados de blanco, a los que llamó “Siete juguetes”, entre los que había una 488.

Otras celebridades que se dice están vetadas son las influencers Kim Kardashian y Blac Chyna, y el rapero Tyga. Del mismo modo otro rapero, 50 Cent, parece haber sido el último en caer en la lista. Dueño de una F50, el músico primero lavó su Ferrari con champagne, y lo subió a sus redes. Y luego hizo un posteo crítico del auto, al que le puso el nombre Limón.

A un diseñador de modas, Phillip Plein, Ferrari le hizo borrar posteos de sus redes en los que promocionaba sus productos sobre su 812 Superfast, por el uso indebido y no remunerado de la imagen de Cavallino Rampante.

Un magnate salió de la lista negra de Ferrari

El castigo puede que no sea de por vida. Acaba de demostrarlo un coleccionista de Hong Kong pero radicado en California, que entró a la lista negra y debió esperar cinco años para tener el modelo que había elegido en 2017. Desde entonces y hasta mediados de febrero, cuando finalmente recibió la Ferrari LaFerrari Aperta, pasó por varias negociaciones en el intento de lograr el indulto.

Se llama David Lee. Es un empresario que incursiona en los relojes, las joyas y las inversiones inmobiliarias. Su cuenta de Instagram, con 1,1 millón de seguidores, es ferraricollector_davidlee. En su garaje hay modelos para elegir: 288 GTO, F40, F50, Enzo y LaFerrari. Además, es propietario de una Ferrari F12 tdf, de una 250 Lusso Competizione de 1964 e, incluso, de un monoposto original de Fórmula 1 que condujo Michael Schumacher.

David Lee estuvo vetado durante cinco años. Finalmente, en febrero le entregaron su LaFerrari Aperta.

En 2017 estaba a punto de comprar su descapotable (con sólo 200 en producción) por 2,2 millones de dólares. A Ferrari no le gustó el alto perfil del empresario, que presume en sus redes sociales con sus súper deportivos. A ello se le sumó un articulo publicado por aquellos días en Los Ángeles Times, en el que se reproducían las supuestas charlas que Lee tenía con el concesionario local. El resultado: fue vetado.

El 18 de febrero pasado, el propio magnate publicó en su Instagram una foto con LaFerrari bajando de una plancha, y pudo completar “el big five”, según él mismo contó, con las 288 GTO, la F40, la F50 y la Enzo.

Otro empresario y ex piloto de carrera, Presto Henn, también quiso pero no pudo comprar una LaFerrari Aperta. Y demandó a la compañía por dañar su imagen al no darle acceso al auto que pretendía. Fallecido en 2013, tuvo una de las mejores colecciones de autos deportivos de Estados Unidos. Finalmente retiró la querella. Según parece, pelearse con Ferrari es una herejía que pocos pueden soportar.