La historia de Jorge Agobian, el primer migrante venezolano en cubrir la Casa Blanca

Jorge Agobian llegaba prácticamente todos los días a la sede de El Venezolano en Miami, Florida. Como cualquier inmigrante el dinero era algo fundamental en un país como Estados Unidos, pero él solo quería una oportunidad. Era como un Guy Talese latino, ese legendario pionero del Nuevo Periodismo, al que no le importó llegar al The New York Times en los años cincuenta como “el chico encargado de sacar fotocopias”, porque para él lo más importante era la oportunidad, llegar y poder escribir historias.

Por nicaraguainvestiga.com

Era el año 2015. Agobian recibió la llamada que esperaba, pero con una sorpresa. No solo le daban la oportunidad de trabajar como productor de noticias en el canal de televisión EVTV Miami, de El Venezolano, sino que era un puesto fijo y además con salario.

En el 2018 fue contratado por la Voz de América (VOA) y dos años después, en el 2020, fue designado corresponsal en español en la Casa Blanca. Era el primer venezolano que lograba algo así.

Agobian había pasado en pocos años del limbo del inmigrante a una exitosa carrera periodística ni más ni menos que en Washington, el centro neurálgico de la política estadounidense.

Empapado de la crisis política de Nicaragua

Cuando uno revisa sus redes sociales se sorprende de lo empapado que está de la situación de Nicaragua. Al fin y al cabo, Venezuela y Nicaragua sufren bajo dos regímenes autocráticos que se declaran «amigos» y por tanto comparten grandes similitudes.

Agobian dice admirar mucho la labor que hacen los periodistas en Nicaragua y Venezuela, países donde la censura, las amenazas y las agresiones en contra del gremio son perpetradas por el Estado.

“Hay periodistas que siguen haciendo periodismo bajo condiciones que no son las normales, pero que lo siguen haciendo con empeño a pesar de todos los riegos que corren, es una labor que nosotros que estamos en Estados Unidos vemos, que es una labor casi heroica de los periodistas independientes en estos países y valoramos mucho los esfuerzos que hacen”, afirma.

Él sabe lo difícil que es, por ejemplo, para un periodista nicaragüense hablar de las sanciones, debido a las represalias que le pueden venir, y por tanto se ha convertido en una voz sobre el tema. a tal punto que sus reportes sobre el régimen Ortega tienen un gran alcance.

Pasión por el periodismo

Cuenta con solo 28 años. Oriundo de Zaraza, en el estado Guárico, es un llanero de pura cepa. Fue precisamente en su pueblo donde a muy corta edad empezó su pasión por este oficio, primero participando en radio en un programa infantil y luego en su adolescencia creando una web informativa.

“Cuando tenía 13 años de edad creé la primera página web de ese pueblo, se llama Inforzaraza, Todavía existe y allí, pues comencé, fueron mis primeros reportes digamos en Venezuela, en Zaraza”, dice Agobian, recordando aquellos años de adolescencia recorriendo las calles de su pueblo con una pequeña cámara y una agenda en la mano.

En un país donde el ejercicio del periodismo es algo de alto riesgo, dice que en ese momento su familia no lo disuadió a que abandonara esa naciente pasión. “Era una página de corte cultural e histórico de mi pueblo en ese momento”, argumenta. No tenía idea que pocos años después su labor periodística lo obligaría a escapar hacia Estados Unidos.

Al terminar la escuela decidió salir de Zaraza para ir a estudiar periodismo en Caracas, en la Universidad Central de Venezuela. Un cambio drástico para un joven llanero, pero no se amedrentó y siendo un estudiante empezó a hacer pasantías en una emisora y luego en el 2013 como empleado en Últimas Noticias, un periódico que en ese momento era el más importante de Venezuela. Pero pronto empezaron a haber cambios editoriales cuando en el 2014 el periódico fue comprado por gente ligada al gobierno de Venezuela. Agobian renunció.

A empezar de cero

Viajó a Estados Unidos, pero poco tiempo después regresó a Venezuela contratado por Efecto Cocuyo, un naciente proyecto en línea que en la actualidad se ha convertido en un referente de periodismo independiente en Venezuela.

Para culminar su carrera empezó una tesis de investigación sobre los secuestros, por lo que entrevistó a miembros de las fuerzas de seguridad de su país, pero cuando llegó a oídos del gobierno recibió amenazas y tuvo que huir hacia Estados Unidos, desde donde pudo terminar su tesis.

“No hubo decisión, no hubo un tiempo de pensarlo, salí sin planes de Venezuela y sin básicamente equipaje”, explica.

Llegaba a Estados Unidos con una maleta cargada de perseverancia, esa firme decisión que tienen muchas personas de labrarse un futuro sin amedrentarse por los obstáculos y adversidades.

“Comenzó una etapa de mi vida que comparten mucho los inmigrantes que están en Estados Unidos, de llegar y empezar desde cero, obviamente yo éramos muy joven y me tocó tocar muchas puertas en el medio”, dice, explicando que sus mis primeros trabajos en Miami “no estuvieron relacionadas con el periodismo”. “Como te lo puede decir cualquier persona que llega a Estados Unidos, la mayoría de los que llegamos comenzamos a hacer cualquier otra cosa que no es nuestra profesión”, explica.

Aprender cómo funciona EEUU fue clave

Algo clave en su vida en Estados Unidos es que apenas llegó puso todo su empeño en aprender “cómo funciona” todo allí. Eso fue importante cuando finalmente le abrieron las puertas en El Venezolano. “Seguí aprendiendo muchísimo más de cómo funciona Estados Unidos, porque mi interés era ese, poder incorporarme a los medios en Estados Unidos y, bueno, fue un camino largo, de mucho aprendizaje, de mucho tiempo, pero eso fue lo que me dio la oportunidad luego de ir escalando”, subraya.

Su llegada a la Casa Blanca

Estando en Miami recibió la oportunidad de trabajar para la VOA en Washington. “Al principio yo no estaba en la Casa Blanca. Yo cubría netamente el tema de Venezuela, la situación de Venezuela, la crisis política y económica en Venezuela, pero venía con una buena base de Miami y entonces me fui integrando más a las coberturas en el Congreso, comencé a caminar mucho en el Congreso de Estados Unidos para conocer a los legisladores, a los senadores y los representantes para hablar de Venezuela básicamente, para hacer entrevistas”, dice.

Casi dos años después fue asignado a la Casa Blanca como corresponsal. “En ese momento yo no lo sabía, era el primer venezolano en ser corresponsal en la Casa Blanca acreditado para estar aquí y eso me llenó a mí de muchísima emoción y de mucho compromiso al mismo tiempo, no solo por el tema de que soy venezolano sino por el tema de que somos pocos los que hablamos español en esta sala de redacción”, sostiene, consciente de que representa a ese grupo muy pequeño que está pendiente desde la Casa Blanca sobre los temas de Latinoamérica.