La comedia profética que convirtió a Zelenski en un héroe

El presidente ucraniano en su etapa como cómico – ABC

 

Volodímir Zelenski espera a que el público deje de aplaudir para tomar la palabra. Abre sus notas, empieza el discurso presidencial que tenía preparado y, tras un momento de duda, decide que prefiere improvisar. «Se supone que ahora tengo que prometerles muchas cosas, pero no lo haré. Primero, porque no sería honesto, y, segundo, porque no soy bueno en eso. Creo que uno debe actuar de tal forma que no se sienta avergonzado al mirar a un niño a los ojos. O a sus padres. O a sí mismo. Y a eso me comprometo». Este alegato, sin embargo, no lo entonó el actual presidente de Ucrania, sino Vasyl Petrovych, su alter ego ficticio en la sátira política ‘Servidor del pueblo’, la exitosa producción que llevó a Zelenski de los escenarios a la jefatura del estado.

Por abc.es

Esta comedia producida por Kvartal 95, la empresa del propio Zelenski, se estrenó en 2015 en el canal 1+1, propiedad del oligarca Ígor Kolomoiski, y fue un éxito inmediato. Su protagonista, Vasyl Petrovych, es un humilde profesor de historia que llega al poder por sorpresa, gracias a un vídeo grabado a escondidas por uno de sus alumnos en el que el maestro critica la acomodada vida de la clase política y sus corruptelas. Su enfado triunfa en internet y acaba imponiéndose en las urnas con un 67% de los votos. Un resultado ligeramente más bajo que el que logró el Zelenski real, al que apoyaron un 73% de los ucranianos en la segunda vuelta de las elecciones de 2019.

La llegada de un anónimo maestro al poder se produce también porque los oligarcas, personajes sin rostro, siempre en la sombra, deciden jugar a «la democracia sin supervisar». Esta crítica a la corrupción del sistema y al despilfarro es constante en las tres temporadas de una comedia entretenida e irónica, que conecta con las frustraciones políticas de los ucranianos. Normal que el público se enamorase de Vasyl Petrovych, un líder atípico que acude en taxi a su propia investidura, reduce su corte de asesores a la mínima expresión, recuerda a los parlamentarios que no pueden vivir mejor que el pueblo al que sirven e incluso para los pies a su padre cuando este descubre las ventajas de ser familia del presidente. Y cuando duda, ahí tiene a líderes mundiales -desde Plutarco hasta Julio César, pasando por Abraham Lincoln, Luis XVI y hasta el Che Guevara– que se le aparecen en sueños para aconsejarle.

‘Servidor del pueblo’ tampoco rehuye las tensiones con Rusia y sus aliados. Vasyl Petrovych -quien también empezó Derecho pero lo abandonó para cambiar de profesión, como Zelenski- tiene un doble «para cuando le toque tomar algo con Lukashenko». En una escena que hoy sobresaltaría a cualquiera, el protagonista entra en el Parlamento donde varios congresistas han llegado a las manos al grito de «Putin ha sido derrocado» para acabar reconociendo que era la única forma de que parasen.

En una imagen de ‘Servidor del pueblo’ – ABC

 

Hay también en la comedia de Zelenski cierta vocación europeísta. Vasyl Petrovych atiende con ilusión una llamada de Merkel en la que le comunica su entrada en la Unión Europea. Sin embargo, poco le dura la alegría, ya que la confirmación era «para el presidente de Montenegro».

En 2018, la productora Kvartal 95 rebautizó el antiguo Partido del Cambio Decisivo con el nombre de Servidor del Pueblo, para evitar que alguien usase su producción más exitosa, que se podrá ver en España en abierto en Mediaset «con propósitos políticos cínicos». Ivan Bakanov, consejero delegado del estudio, se puso al frente de este nuevo negocio. La campaña promocional de la tercera temporada de la serie empezó a confundirse con el salto definitivo a la política de Zelenski, que él mismo confirmó en enero de 2019. Apenas nueve meses después, el cómico más célebre de Ucrania estaba al frente del país.

Guionistas al mando

«Su popularidad le favoreció desde el principio. El hecho de que fuera ajeno al poder hizo que la gente se fijara en él. Por desgracia, este es el papel de su vida», afirma David Redoli, sociólogo y expresidente de la Asociación de Comunicación Política (ACOP). «Es una bendición que Zelenski sea un actor, aunque a veces se haya demonizado. La política tiene tanto que ver con la comunicación como con la gestión y es bueno tener un líder que conozca el lenguaje de los medios, la dialéctica y la escenografía. Me remito a otros casos parecidos, como Ronald Reagan o Arnold Schwarzenegger. Al final, en la política hay más emociones que razones».

El ayudante principal del presidente Serhiy Shefir (izquierda) camina junto al presidente ucraniano Volodymyr Zelensky (derecha) durante su investidura en Kiev, Ucrania, el 20 de mayo de 2019. – EFE

 

«Alguien que actúa ya tiene parte del camino hecho, sabe comunicar. En este caso, además, ha practicado durante tres años en televisión el papel que ha querido representar. Los ciudadanos a veces no diferencian la persona y el personaje. En menor medida, algo parecido pasó aquí con Pablo Iglesias. La televisión fue su plataforma para llegar al poder», añade Víctor Renobell, coordinador del Grado en Ciencias Políticas de UNIR. «La llegada de Zelenski a la presidencia es un trabajo conjunto de la productora, que usó los medios audiovisuales tradicionales, pero sobre todo internet. Además, apostó por un discurso populista, contra la corrupción, fácilmente identificable», puntualiza el profesor.

En su desembarco en el Palacio Mariyinski, Zelenski se rodeó de guionistas y productores. Según el Comité de Votantes de Ucrania, hasta 30 cargos gubernamentales estaban relacionados con Kvartal-95. Serhiy Shefir, guionista, productor, director de Kvartal 95 y jefe de la campaña presidencial, fue nombrado asesor principal. En la misma oficina presidencial trabajan también los productores Andriy Yermak, Serhiy Trofimov e Iryna Pobedonostseva, así como Yuriy Kostyuk, guionista de ‘Servidor del pueblo’. Irina Venediktova, exasesora legal de Zelenski, fue nombrada fiscal general del país. Ivan Bakanov, amigo de la infancia de Zelenski y jefe también de la productora, asumió el mando del Servicio Secreto de Ucrania.

Pero ningún guión de estos maestros del espectáculo anticipó el dramático giro que supuso la invasión de Rusia, que convirtió al neófito presidente en un auténtico héroe. «En una situación así está haciendo lo que puede y debe, que es liderar a su pueblo hacia la resistencia y mostrar al exterior lo que sucede», insiste Redoli. Zelenski, resume el sociólogo, ha ganado la batalla del relato con tres grandes aciertos: hace aquello que dice (habla de resistencia y permanece en Kiev), mantiene un liderazgo grupal (intenta aparecer siempre rodeado de su equipo) y cuenta sus planes para el futuro.

En sus discursos públicos, donde se puede adivinar la mano de un buen guionista, Zelenski muestra mucha inteligencia, según los expertos. «Ha estado en todos los Parlamentos que ha podido y ha tratado de generar esa cercanía y empatía con la población citando otros momentos históricos dolorosos», puntualiza Renobell. En el Parlamento Europeo, Zelenski recordó que están peleando «por la libertad» del Viejo Continente, ante los congresistas estadounidenses invocó Pearl Harbour y el 11-S y en el Bundestag solicitó que no levantaran «un nuevo muro» para proteger la economía. «Funciona porque consigue casar razones con emociones», sentencia Redoli.

Firmeza y ejemplo

Zelenski también juega con la imagen y el lenguaje no verbal. «Nadie esperaba que alguien como él, que en su dialéctica se presentaba como pacifista, diera ese giro hacia un perfil más combativo. Aparece siempre con camisetas en estos tonos. Desde el principio vistió como un luchador. Pero sin armas, más como un representante democrático, como un gobernante fuerte que como un militar», apunta el profesor de la UNIR.

A nivel comunicativo, Rusia ha perdido ya la batalla, plantea Renobell, y sus últimos intentos por silenciar a los medios disidentes y bloquear las redes sociales occidentales son la mejor prueba de ello. «Zelenski ha ganado en muchas facetas, a ver si puede hacerlo también en la militar, aunque en una guerra todos pierden».

Como ‘Servidor del pueblo’, el final del discurso inaugural del presidente ucraniano, pronunciado en mayo de 2019, resuena ahora también como una profecía: «Toda mi vida he intentado hacer lo posible para hacer reír a los ucranianos. Esa fue mi misión. Ahora haré todo lo posible para que, al menos, no lloren más».