Tuvieron una cita por Tinder, ella lo dejó y él planificó una venganza

Tuvieron una cita por Tinder, ella lo dejó y él planificó una venganza

Alisha Moy

 

Ella conoció a un joven en una cita de Tinder, y parecía que había química, que las cosas iban a funcionar. Pero a las pocas semanas decidió cortar la relación, algo que no fue tomado de la mejor manera por él, quien optó por una venganza atípica.

Por: Clarín





Por una vez no se trata de una historia de un estafador de Tinder, sino de un hombre despreciado que eligió vengarse después de que se sintió despreciado en Reino Unido.

Venganza con comida

Alisha Moy, de 20 años, llegó a casa y se encontró con la terrible escena después de cancelarla con Jordan Cobbold, de 21, luego de solo unas pocas semanas juntos.

¿Pero qué sucedió? Jordan ingresó en la propiedad e hizo de las suyas. Por ejemplo, llenó los zapatos de frijoles horneados y salpicó las paredes de espaguetis de lata.

Y fue más allá, al arruinar la ropa de quien era su pareja y cortar los cables de los electrodomésticos de cocina se cortan.

Habla Alisha, la víctima

“Esta fue mi primera casa y Jordan la violó por completo. Ahora sufro problemas de confianza. Lo desprecio”, aseguró la quien se encontró con la patética postal en su propiedad.

Alisha cuenta que por fin había dejado la vivienda de su familia para mudarse a su primer departamento en Ipswich, Suffolk, en enero del año pasado.

La chica era soltera y había estado usando Tinder de forma intermitente durante un tiempo, en busca de alguna persona que colmara sus expectativas.

“Estaba buscando una relación a largo plazo pero, hasta Jordan, nunca había encontrado ninguna persona. Y en los últimos tiempos usaba Tinder para chatear con viejos amigos de la escuela”, dijo.

Cita por Tinder y encuentro

Después de charlar durante un tiempo por fin decidió que era momento para conocer a Jordan en persona, y lo invitó a su casa. “Me atraía, se vestía bien y parecía que hacía ejercicio”, amplía.

Después de haber estado saliendo durante un par de semanas, sugirió la idea de llevarse una llave de repuesto de su apartamento. Alisha en un primero momento estuvo de acuerdo, le pareció una buena idea llegar del trabajo y encontrarlo ya en la casa.

Sin embargo, comenzó a darle vuelta en la cabeza. Consultó con su madre, y hasta ella se comunicó un par de veces preocupada a ver si las cosas andaban bien.

“La relación no iba a ninguna parte”

Al cabo de unos días más, la joven se fue dando cuenta de que “la relación no iba a ninguna parte”.

“Las cosas se volvieron raras. Estaríamos viendo una película y se echaría a llorar sin motivo alguno. Le preguntaba cuál era el problema, pero simplemente me ignoraba”, recuerda.

Y continúa el relato: “Luego, cuando nos reunimos, comenzó a decir cosas como: ‘Esta es la etapa de la relación cuando todo comienza a salir mal’. ¡Solo nos habíamos estado viendo por unas semanas! Era todo confuso, no podía entender por qué estaba siendo tan intenso”.

Alisha quiso poner punto final al vínculo y le envió un mensaje para cortar con él y luego lo bloqueó. Fue a trabajar al día siguiente y regresó alrededor de las 18, pero de inmediato supo que algo andaba mal tan pronto atravesó el pasillo.

“Abrí la puerta y me puse a llorar”

“Normalmente dejo todas las puertas interiores abiertas, pero alguien las cerró todas”, comenzó a reconstruir la historia Alisha. “Abrí la puerta de mi sala de estar y me eché a llorar al ver lo que tenía delante”, apuntó.

Jordan sacó sus zapatos del pequeño guardarropa y los llenó de frijoles y espaguetis. “Había condimentos salpicados por todas las paredes y la salsa para cocinar se derramó sobre mi aspiradora”, revela todavía incrédula.

Para colmo, cuando pensó que eso era todo, llegó a la cocina y notó que los cables de sus nuevos electrodomésticos habían sido cortados. Los había comprado con algo de dinero que su padre le había dado por el cumpleaños. “El congelador del refrigerador se había apagado y el aceite de cocina se derramó por todo el lugar”, añade.

La lista de daños sigue: maquillaje destruido, gel de ducha en sus cajones y un zapato en el inodoro. Su mamá tuvo que llamar a la Policía porque la joven no podía pronunciar palabra del asombro y enojo.

Hubo que pintar de nuevo las paredes y contratar profesionales para limpiar sus alfombras. Unos electrodomésticos se podían reparar, pero otros solo tenían destino de basura. El daño causado se estimó en unos 2.000 dólares.

Jordan se declaró culpable

Alisha prometió no volver a usar Tinder y desde entonces no ha conocido a alguien nuevo.

Jordan se declaró culpable previamente de daños criminales y un cargo de robo después de tomar un collar que le había dado a Alisha por su cumpleaños.

Fue condenado a una orden comunitaria de dos años, con 30 días de actividad de rehabilitación y 180 horas de trabajo no remunerado, de acuerdo al Tribunal de Ipswich.

También se le ordenó pagar a Alisha 2.300 dólares en compensación y 560 dólares en costas judiciales. Para cerrar, se le impuso una orden de restricción de cinco años.