¡Secos! Margariteños recurren a recarga de botellones para asearse y lavar la ropa

¡Secos! Margariteños recurren a recarga de botellones para asearse y lavar la ropa

 

Desde el pasado 7 de marzo cuando los habitantes de Porlamar y otras zonas aledañas recibieron tres horas de agua, no les ha vuelto llegar el líquido.

Por Dexcy Guédez

Aunque el 12 de abril comenzó a llegar turbia y maloliente, solamente se mantuvo unas horas. La Hidrológica del Caribe (Hidrocaribe), no ha informado oficialmente las causas de la larga espera, todo hace indicar que nuevamente la tubería submarina sufrió alguna rotura porque los parales en los que se surten las cisternas, han estado cerrados durante los días de Semana Santa, afectando a toda la colectividad margariteña.

 

 

Ante tal contingencia, algunos negocios que recargan botellones de agua potable, han ofrecido la opción de vender agua sin filtrar para que los desesperados porlamarenses puedan bañarse y lavar su ropa.

 

 

“Tenemos el combo de tres botellones filtrados para beber por tres dólares y cinco sin filtrar por el mismo precio”, explicó Ricky Rondón encargado de uno de esos establecimientos.

Precisó que cada botellón tiene capacidad de 20 litros de agua, lo que se traduce que el “combo salvador” les garantiza 100 litros por un dólar o cinco bolívares si pagan en moneda nacional.

 

 

Cualquier envase es bueno para cargar el agua hasta los hogares de Margarita, incluidos sucios y gastados cuñetes donde envasan pinturas para paredes.

En otro establecimiento similar, Rafael Rodríguez, aseguró que no se dan abasto de tanta gente que acude a comprar agua para saciar sus necesidades, mientras las autoridades de Hidrocaribe permanecen mudas ante la situación.

 

 

“Hemos tenido que trabajar hasta las 8 de la noche porque mucha gente se va a la playa y sale a comprar los botellones para sacarse el agua salada, usar los baños y preparar comida”, dijo.

Ambos coincidieron en que el único hidrante o paral que está abierto es el de Los Algodones, en el municipio Tubores al sur de Margarita, y aunque les sale más caro el costo de los cisternas, han podido trabajar para que los desesperados margariteños puedan saciar la sed ante tan larga espera por el agua potable por las tuberías.

 

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