“Esto no termina aquí”: Volante de la Vinotinto femenina Sub-20 confia en el equipo

“Esto no termina aquí”: Volante de la Vinotinto femenina Sub-20 confia en el equipo

 

El ánimo dentro de la concentración de la Vinotinto sub-20 continúa alto, más allá de la derrota por 1-2 frente a Uruguay el pasado lunes 18 de abril en la primera jornada de la fase final del Torneo CONMEBOL en Chile.





Por: FVF

Tanto para la volante Alai Araujo-Elorza como para el resto del plantel, todavía restan dos partidos claves ante Colombia y Brasil en los que se luchará hasta el final con la intención de alcanzar el sueño.

“Venezuela sigue adelante y tenemos fe en nosotras mismas. Todas sabemos que tenemos el apoyo del país. Esto no termina aquí, quedan dos juegos, somos un buen equipo y podemos ganar. Tenemos confianza en nuestro estilo de juego, país y familiares. Nosotras sabemos que ir al Mundial todavía es una opción y todo el equipo tiene ganas de conseguir ese último paso que desde que llegamos a Chile, sabemos que lo podemos hacer”, dijo.

La volante, reconvertida en defensora central, analizó lo sucedido ante las charrúas. “Llegamos con la expectativa de que lo íbamos a ganar y nos sacó el primer gol, que llegó desde un penal inesperado. Después de eso nos generó estrés y ansiedad porque era un partido en el que no se podía perder”, destacó Araujo-Elorza.

 

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A pasar la página y seguir

Para la mediocampista criolla, ante Colombia, con una condición similar, se pudo recuperar el revés, mientras que ante Uruguay, el gol tardó en llegar, pese a constantes acciones de peligro.

“En el partido contra Colombia también hubo una rivalidad por ser países geográficamente cercanos. Teníamos más ganas para salir adelante y recuperar ese gol que nos habían metido. Contra Uruguay, nos había ido muy bien en los primeros minutos, pero no llegaba el gol y nos frustramos más. Ante Colombia tuvimos fe en nuestro estilo de juego”, resaltó.

Ahora no queda más que pasar la página de este traspié, levantar la cabeza y buscar corregir los errores para estos dos compromisos que quedan.

“Ayer muchas estábamos frustradas. Las entiendo mucho y si hay momento para estar así, pero como dijo el cuerpo técnico, tenemos que pasar rápido la página porque solo tenemos dos días para recuperarnos. Creo que, hoy desde que empezó el día, hemos tenido más ánimo sabiendo que somos un buen equipo y le podemos ganar a cualquiera”, aseguró.

 

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Un deporte familiar

La relación del fútbol y Alai Araujo-Elorza viene desde muy pequeña. Sobre todo, por venir de una familia que amaba el balompié, dejándole esto como herencia. Primero estuvo en clases de ballet, hasta que probó la otra disciplina.

“Hice como tres semanas de ballet, pero el fútbol salió porque mi familia está muy metida en eso. Mi mamá jugó en la universidad en Venezuela, mi tío jugó también. Ambas familias, tanto de papá y mamá, veían fútbol todos los fines de semana”, contó.

A temprana edad, la inscribieron en una escuela donde terminó de contagiarse por la pasión. “Me metieron en una liga recreacional y me encantó, o eso dicen porque en verdad no recuerdo tanto. Pero me encantaba cómo me sentía con la pelota. El control que tenía y la calma que me traía el saber que yo, en ese momento, podía tomar una decisión que impactaría tanto en el juego”, relata.

Tras jugar en diferentes equipos tanto del bachillerato como de la universidad, inclusive, ha podido comprobar que el fútbol es un espacio de paz para ella. “El fútbol es un sitio en el que podía olvidarme de lo estresada que estaba en el colegio o el bachillerato. Poder ir a una práctica y saber que por dos horas tenía una pelota en mis pies, junto a mis compañeras, con las que podía estar feliz. El fútbol me trajo mucho”, analizó.

Es por eso que todavía tiene metas y sueños por cumplir en este deporte. “Tengo full confianza de que vamos a llegar al Mundial y ahí, quisiera llegar lo más lejos que podamos. Yo sigo en mi equipo de la universidad de Chicago, donde quisiera ganar un campeonato”, explicó.

Entre ellas, culminar con su carrera universitaria, en la que se encuentra estudiando políticas públicas y relaciones internacionales.

“Sacar la carrera es algo que siempre he querido hacer y ser futbolista profesional es algo que lo he pensado mucho en mi vida. Todavía sigue como algo que quisiera hacer, pero creo que mi amor por el fútbol se me fue por un rato y en el entorno en el que estamos, me ha ayudado mucho a recuperarlo porque veo a otras niñas en el equipo que lo aman y es su vida. Me recuerdan cuánto amaba el fútbol y me ha ayudado a que siga con ese sueño de ser futbolista profesional”, detalló.