Lesiones por armas de fuego, la principal causa de muerte entre los niños en EEUU

Lesiones por armas de fuego, la principal causa de muerte entre los niños en EEUU

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FOTO: SHUTTERSTOCK

 

Por más de 60 años, los esfuerzos sociales y de las autoridades se enfocaron en prevenir la que fue la principal causa de muerte entre niños y adolescentes: lesiones causadas en accidentes automovilísticos. Sin embargo, desde 2017, las estadísticas han mostrado que la principal causa de muerte se ha mudado hacia las lesiones por armas de fuego. Entonces ¿de qué mueren los niños en Estados Unidos?

Por El Diario NY 





Un estudio comparativo de expertos de la Universidad de Harvard y del Departamento de Pediatría del Boston Children’s Hospital señala que la principal causa de muerte de niños y jóvenes de entre 1 y 24 años de edad ya no son los accidentes automovilísticos, sino las lesiones relacionadas con armas de fuego, y que los esfuerzos de la sociedad estadounidense deben centrarse ahora en la prevención de este tipo de incidentes mortales.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC), en 20 años, entre 2000 y 2020, el número de muertes relacionadas con armas de fuego entre niños, adolescentes y adultos jóvenes aumentó de 6,998 personas a 10,186, mientras las muertes por accidentes de tránsito en vehículos motorizados en 2020 ascendieron a 8,234.

Los expertos señalan que el cambio estadístico se debe principalmente a que durante 60 años se han realizado campañas públicas y de salud para prevenir los accidentes automovilísticos, lo que demuestra “cómo un enfoque concertado para la prevención de lesiones puede reducir las lesiones y las muertes y, a la inversa, cómo un problema de salud pública puede exacerbarse en ausencia de dicha atención”, escriben.

En su artículo, los investigadores comparan las mejoras que se han implementado en la seguridad vehicular para prevenir accidentes, mientras poco se ha hecho para prevenir los accidentes por armas de fuego entre menores de edad. “En los últimos años, por otro lado, las armas de fuego a disposición de los civiles se han vuelto más letales, en parte porque los fabricantes venden cada vez más armas diseñadas para uso militar”, se lee en el texto publicado en el New England Journal of Medicine.

“También parece haber habido poco esfuerzo por parte de la industria de las armas para desarrollar o comercializar armas ‘inteligentes’ personalizadas. Tales armas pueden ser disparadas únicamente por el usuario autorizado y, por lo tanto, deben reducir el riesgo de que los niños se disparen a sí mismos o a otros sin querer y de que los adolescentes usen armas para cometer homicidio o suicidio”, apuntan.

Los especialistas afirman que mientras las políticas para conducir un auto han cambiado en muchos estados para volverse más estrictas, contrariamente “muchos estados han facilitado el acceso a las armas de fuego a los niños y adultos jóvenes, así como a los adultos con antecedentes penales. Algunos estados no requieren verificaciones de antecedentes cuando las armas de fuego se compran a vendedores privados, como en ferias de armas. En los últimos años, muchos de los mismos estados han aprobado leyes que permiten a las personas portar un arma oculta sin un permiso”.

Pero la responsabilidad no recae únicamente en el ámbito estatal, pues el gobierno federal “ha brindado a la industria de armas de fuego protección parcial contra ciertas demandas por responsabilidad extracontractual (es decir, contra demandas por negligencia alegando que podrían haber previsto que su producto se desviaría para uso delictivo), lo que ha reducido el incentivo de la industria para ayudar a prevenir muertes relacionadas con armas de fuego”.

Finalmente, los autores del artículo señalan que estas muertes prevenibles de niños y jóvenes no sólo tienen un costo médico, sino un gran costo personal para las familias y las comunidades. “Para revertir la tendencia de aumento de las muertes relacionadas con armas de fuego entre los niños de EE.UU., los expertos y los legisladores deben ser intencionales en sus esfuerzos por desarrollar e implementar una estrategia científica de múltiples frentes centrada en la mejora continua”, concluyen.