A 77 años del suicidio de Adolf Hitler: una carta, una píldora y un disparo

Adolf Hitler se suicidó junto a su esposa, Eva Braun, el 30 de abril de 1945. (Foto: AP)

 

 

Ante el avance de las tropas aliadas, en especial del Ejército Rojo, y de la inminente derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial, Adolf Hitler se suicidó el 30 de abril de 1945 junto a su esposa Eva Braun. Ambos se habían casado apenas unas horas antes, en el Führerbunker, el búnker que el alemán había mandado a construir debajo del edificio de la Cancillería, en Berlín, y donde se había atrincherado desde el 16 de enero de ese año.

Por: Todos Noticias

En ese inmenso y sombrío refugio al que no llegaba la luz del sol, el líder del nazismo vivió varios de sus últimos días con una monotonía impropia del contexto de guerra que atravesaba el mundo. Sin embargo, sus horas finales nada tuvieron de rutinario.

Con la decisión del suicidio ya tomada, el Führer dictó su testamento final, contrajo matrimonio, dio las órdenes de qué debían hacer con el cadáver de su mujer y el suyo, comprobó la letalidad del cianuro con su perra Blondi y, finalmente, mordió una cápsula de ese veneno y se disparó en la sien, mientras que Braun se limitó a morir por envenenamiento.

Las últimas horas de Adolf Hitler antes de suicidarse

En la madrugada del 29 de abril, luego de dictar su testamento, Hitler celebró su matrimonio con Braun. La ceremonia se desarrolló en ese escondite subterráneo y los testigos de boda fueron Martin Bormann, jefe del partido nazi y secretario de la Cancillería, y Joseph Goebbels, ministro de Propaganda del Tercer Reich.

La pareja dio el sí frente al funcionario del registro civil, Walter Wagner, y luego se reunió en el pasillo con los generales Hans Krebs y Wilhelm Burgdorf, la cocinera Constance Mancialy, y las secretarias Traudl Junge y Gerda Christian.

El 29 de abril transcurrió sin mayores sobresaltos. Al día siguiente, Hitler se despertó tarde y con la noticia de que el Ejército de Rusia estaba a menos de un kilómetro de la Cancillería. Sin darle mayor importancia a esa información, almorzó al mediodía junto a su flamante esposa un plato de fideos con salsa de tomate.

Antes de levantarse de la mesa, le pidió a su médico que le diera una pastilla de cianuro a su perra Blondi para comprobar la letalidad del veneno. El pastor alemán murió en apenas unos segundos. Recién entonces, la pareja se dirigió a la habitación.

Alrededor de las 15.30, Heinz Linge, oficial de la organización paramilitar Schutzstaffel, y el oficial Otto Günsche creyeron escuchar un disparo, cuyo sonido se camufló con el caos del exterior. Tras tomarse algunos minutos para reunir valor, ingresaron al despacho del dictador.

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