Con pocas publicaciones anuales, la lectura se resiste a morir en Venezuela

 

Sentada bajo un árbol con dos libros -uno en la pierna y otro en la mano- Gilda Reyes ojeaba sus nuevas adquisiciones literarias mientras miraba a su hija y nietos que también tenían varios textos. Ella contemplaba la portada de Presunción, de Julia Barret. Los ejemplares habían sido obsequiados en Caracas con motivo del día del libro.

Por Por ANA RODRÍGUEZ BRAZÓN | EL TIEMPO

El 23 de abril de este 2022, tímidamente volvieron algunas actividades en la capital venezolana para festejar la fecha. Gilda Reyes y su familia aprovecharon una de estas para sumar volúmenes a su biblioteca. Siendo educadora, sus nietos heredaron el gusto por la lectura y la acompañaron.

OPEP y Rusia confirman aprobación de un moderado aumento de producción previsto para junio «Venezuela es un país acostumbrado a leer novelas, poesía e historia”, dice Melissa Nahmens, fundadora del proyecto Qué Leer, el cual anualmente entrega de forma gratuita literatura para incentivar el hábito. El sábado 23 repartieron 200 ejemplares de distintos géneros.

Pero, que los venezolanos “estén leyendo” no significa que estén comprando obras o que haya una gran producción literaria en el país y esto se debe a varios factores. El uso del internet y los altos precios limitan la adquisición de los nuevos textos, además las editoriales se esfuerzan por mantenerse a flote.

Hace unos años era común ver a jóvenes leyendo mientras se desplazaban en el metro de Caracas. Luego del colapso en el sistema de transporte, tras la pandemia, disminuyeron la práctica. Tampoco hay una campaña efectiva por parte del Estado, pese a que en el país existe el Plan Nacional de Lectura Manuel Vadell 2019-2025 impulsado por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura a través del Centro Nacional del Libro (Cenal).

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